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Teresa Díaz Bada. Psicóloga Clínica.
Sábado, 5 de abril de 2014 | Leída 43 veces

Menos críticas

[Img #2852]“Me levanto por la mañana y según suena el despertador, ya estoy de mal humor y ese es el comienzo de un no parar: qué mal tiempo, vaya atasco, en el trabajo me fastidia el compañero pesado que tengo…” Esto que me comentaba el otro día un paciente es algo bastante frecuente. 


¿Cuántas veces nos pasamos un día entero refunfuñando y quejándonos, en general, de casi todo? Esta actitud negativa nos lleva a encontrar incomodidades y problemas, donde quizás no haya más que inconvenientes o seudoproblemas. Sin embargo, es difícil no dejarse arrastrar por esa crítica, a veces sutil, que hacemos de todo.

Les propongo un ejercicio con el cual conseguirán aliviar esa actitud negativa que injustificadamente muchas veces tenemos y, de paso, aliviar el estrés y poder afrontar mejor los problemas reales que nos toca vivir. Propóngase, nada más levantarse, que el día de hoy va a ser un buen día, a pesar de que haya problemas, llueva o tenga que enfrentar una situación difícil. Háblese, diciéndose que va a tener serenidad, que intentará hacer todo lo que esté en su mano y se tomará las cosas con calma, desdramatizando e intentando no añadir hierro a lo que le vaya sucediendo.

Intente, en segundo lugar, de cada situación difícil que le vaya tocando pasar, buscar la parte positiva. Para eso deberá estar muy atento porque es frecuente que ante lo negativo nos dejemos inundar mentalmente y nos bloqueemos sin ser capaces de ver más allá. Oblíguese a buscar esa parte positiva y a aprender de la situación que le haya tocado vivir.

Haga un ejercicio práctico; propóngase decir verbalmente comentarios positivos… sobre el tiempo que hace, sobre el café que se toma, sobre la conversación que mantiene con un compañero de trabajo o un amigo. Fíjese bien a su alrededor, abra bien los ojos: hay situaciones y personas, cosas que vemos todos los días que son agradables, solamente hay que estar atento.

Cuando vuelva a casa, después de un día de trabajo, repase las situaciones que ha enfrentado. Reconozca sus errores, pero también sus aciertos y felicítese porque ha conseguido vivir un día sin ser negativo, sin refunfuñar y viviendo su vida más plenamente.


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