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Teresa Díaz Bada. Psicóloga Clínica.
Lunes, 5 de mayo de 2014 | Leída 29 veces

A mi manera

[Img #4243]Quién no ha escuchado la canción de Frank Sinatra “My way”... Es una preciosa canción que incide en muchas de las cosas que nos pasan a las personas a lo largo de nuestra vida y, además, nos da las claves de cómo vivirlas.
 
Dice la canción que en nuestra vida hay momentos tristes y momentos que no lo son y que todos son necesarios vivirlos. Y así de los momentos difíciles que tenemos que enfrentar podemos salir fortalecidos y con mayor confianza en nosotros mismos.
 
Las pérdidas que experimentamos a lo largo de nuestra vida pueden ser buenos momentos para cambiar, por ejemplo, cerrar una relación que nos hace infelices, puede ser una buena oportunidad para aprender a estar solos o para abrir la puerta a otras relaciones; perder el trabajo puede suponer iniciar nuevas actividades, reciclarnos o descubrir nuevas cosas que quizás no sabíamos que éramos capaces de hacer.
 
Nos toca ganar unas veces y otras tantas perder, y así es siempre la vida, pero lo importante es seguir adelante y hacerlo a nuestra manera.
 
Cometer errores, meter la pata, perdonarse y seguir adelante. Siempre es mejor hacer las cosas, atreverse y lanzarse que quedarse parado por miedo a equivocarse o sufrir.
 
No hay peor cosa que arrepentirse por aquello que podríamos haber hecho y que no nos atrevimos a hacer por miedo. ¿Qué habría pasado? ¿Qué hubiéramos sido capaces de ver y hacer?
 
Lo imposible no existe, más que por el miedo a fracasar que impide que nos atrevamos, paralizándonos en el miedo a si sale mal o al qué dirán.
 
Cuando nos atrevemos y hacemos las cosas, éstas suceden y muchas veces conseguimos lo que queremos.
En ese camino que vamos recorriendo a los largo de nuestra vida vamos creciendo y convirtiéndonos en nosotros mismos, en lo que somos.
 
Y siempre diciendo lo que sentimos, siendo conscientes de nuestras emociones, siendo actores de nuestra vida y viviéndola, no como simples espectadores.
 
Y al final, cuando ya va a caer el telón, miramos y lo que vemos es una vida vivida, como hemos querido, siendo los artífices de la misma, habiéndola recorrido… a nuestra manera.
 
 
 
 
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