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Teresa Díaz Bada. Psicóloga Clínica.
Jueves, 18 de septiembre de 2014 | Leída 330 veces

Anticipar, suponer, dramatizar

[Img #4911]"A lo largo de mi vida he tenido muchas dificultades... pero algunas de ellas, nunca sucedieron". Se atribuye esta frase al escritor norteamericano Mark Twain, y en ella se refleja uno de los errores de pensamiento que más cometemos las personas y que está en la base de muchos problemas de ansiedad: la anticipación de todo tipo de dificultades y la dramatización.

 

Continuamente estamos pensando, bien sean pensamientos neutros, pensamientos negativos o, en ocasiones, positivos.

 

Los pensamientos negativos son aquellos que generan malestar y enseguida podemos identificarlos porque notamos cierto desasosiego. Entre estos pensamientos negativos abundan las anticipaciones, premonitorias de todo tipo de catástrofes.

 

Por ejemplo, "seguro que con la crisis me despedirán de mi trabajo, y si lo pierdo, cómo voy a pagar mis gastos, como voy a hacer para vivir...." Como consecuencia de dichos pensamientos no realistas, puesto que, de momento, conservo mi trabajo, la emoción que tengo es de malestar, desasosiego y ansiedad, y mi ánimo decae.

 

Lo que estamos haciendo con ese tipo de pensamientos es generarnos un malestar que no es real. Una cosa son los problemas reales, que, por supuesto hay que enfrentar, y otra los problemas "imaginarios", que solo existen en nuestro pensamiento, pero en unos pensamientos irracionales, dramatizadores, que generalmente nos paralizan.

 

Cuántas veces nos "montamos" en nuestra mente "películas" absurdas, porque no existen, generándonos un malestar grande, dramatizando situaciones que no son reales o anticipando todo tipo de dificultades que luego no suceden. O, lo que es peor: si suceden, como estamos en tal estado de ansiedad e inseguridad al haber dramatizado tanto, respondemos peor a la hora de enfrentarnos a ellas.

 

Recuerde que los pensamientos negativos son irracionales, no son ciertos.

 

Fíjese en los hechos reales y, en consecuencia, actúe, pero sin anticipar catástrofes o dramatizar posibles consecuencias.

 

De esta manera, cuando hay problemas, si acostumbra a su cerebro a trabajar así, se enfrentará de mejor manera a los problemas reales que nos suceden en la vida. Pero cuando éstos existan.

 

Mientras no sea así, viva el día a día con serenidad. De esta manera no sufre un desgaste emocional y su mente se fortalecerá para enfrentar mejor los problemas cuando éstos sí ocurran de verdad.

 

www.diazbada.com

 

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