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Teresa Díaz Bada. Psicóloga Clínica.
Domingo, 22 de febrero de 2015 | Leída 371 veces

Actitudes tóxicas

[Img #5734]Hay personas que viven dominadas por la vergüenza y el temor permanente de que los demás les juzguen duramente y que en cualquier momento descubrirán lo imperfectas, indeseables, locas o defectuosas que son.

 

Estas personas viven atrapadas en sentimientos de culpa y vergüenza que les atenazan dolorosamente, causando un sufrimiento aún mayor que el físico, puesto que el dolor físico con una medicación puede paliarse, mientras que el psicológico, si bien es un sufrimiento que no se ve, parece no tener fin.

 

Estas personas mantienen actitudes tóxicas en sus pensamientos:

 

• Viven pendientes del control: deben controlarlo todo, sus relaciones, sentimientos, su trabajo; son hiperexigentes con ellas mismas y con las demás. Perfeccionistas, nada es nunca suficiente.

 

• Viven pendientes de una imagen externa: hay que comportarse, hay que parecer, lo que piensen los demás es lo más importante… No solamente hay que ser, centrándose en uno mismo, sino, sobre todo, parecer.

 

• Es frecuente que culpen a los demás de que las cosas no vayan como deberían ser de acuerdo a sus esquemas.

 

Cometer errores es una catástrofe que torpedea su autoestima, porque eso indica que eres vulnerable, por lo que cuando los cometen, irremediablemente, se mortifican o echan la culpa a los otros, poniéndose a la defensiva y generando actitudes muchas veces agresivas.

 

No confían en las relaciones personales marcadas por la tranquilidad, y si el otro se muestra sereno, lo confunde con simplicidad.

 

• No siempre, pero, en ocasiones, la ambición suele marcar la vida de estas personas, una ambición insana relacionada con la idea anterior de que los demás vean lo que tengo, hago, poseo, etc. Una ambición desmedida que está íntimamente ligada a la insatisfacción personal que presentan, cerrándose un círculo vicioso del que no son capaces de salir.

 

• Pueden dar la imagen de ser personas seguras y confiadas en sí mismas. Semejante contrasentido interno obedece a la necesidad de mantenerse a flote para poder seguir malviviendo.

 

Todas estas actitudes llevan a una pérdida de la identidad personal, de la autoestima y, como consecuencia, acarrean problemas emocionales diversos que hacen que la vida de estas personas sea un auténtico calvario viviendo en una soledad, más que sin personas alrededor, con una sensación de vacío interior, de abismo muy doloroso.

 

www.diazbada.com

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