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Manuel Molares do Val
Miércoles, 29 de julio de 2015

Un Papa extraño

Noticia clasificada en: Papa Francisco

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Quienes no son católicos observan con sorpresa a Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco, al creerlo más comprometido con la ecología y el secularismo que con la religiosidad que se le atribuye a los jefes de su Iglesia.

 

Muchos católicos se confiesan extrañados también: les recuerda más al exvicepresidente estadounidense Al Gore por sus prédicas místico-ecologistas, que al dimisionario papa emérito Benedicto XVI o a sus antecesores recientes, más activos en la defensa y expansión del catolicismo. 

 

Bill de Blasio, alcalde católico de Nueva York y uno de los sesenta de grandes ciudades convocados recientemente en el Vaticano por Francisco para tratar sobre “Cambio climático y nuevas formas de esclavitud”, se atrevió a expresar su desconcierto: “Es un líder como no habíamos visto antes a otro”; había olvidado a Al Gore.

 

Elegido hace 29 meses y tras su temprana encíclica espiritual Lumen Fidei, que pudo deberse o completar otra de su antecesor, emitió el pasado 24 de mayo la más personal, Laudatio si’, atribuyéndole origen antropogénico al cambio climático y denunciando el capitalismo como culpable del hambre y de la pobreza en el mundo.

 

Entre tanto, en Irak y Siria el DAESH o Estado/Califato Islámico martirizaba, mataba y esclavizada a decenas de millares de cristianos en genocidios que aún siguen y que recuerdan a los del Imperio romano que llenan el santoral católico; pero el Papa ha permanecido casi silencioso. 

 

Se ha interesado sin embargo por quienes huyen de las guerras allí, pero en su mayoría no son cristianos, sino de la religión de quienes los persiguen. 

 

La visión bergogliana del capitalismo como origen de todos los males, además de simple parece repetir la dialéctica peronista, por lo que para muchos católicos ofrece menos autoridad espiritual que la que desearían.

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