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Jacobo de Andrés
Miércoles, 12 de agosto de 2015 | Leída 681 veces
Los hijos de Arana y sus relaciones con los nazis

Jon Mirande, el poeta nazi premiado por el Gobierno vasco (4)

[Img #6801]El fin de la II Guerra Mundial y la derrota sin paliativos –tanto en lo militar como en lo ideológico- del nacionalsocialismo, hizo oscilar al PNV hacia las democracias vencedoras y, muy especialmente, Estados Unidos.

 

El propio Lehendakari José Antonio Aguirre fue acogido en su exilio por la nación norteamericana, siendo un protegido del presidente F.D. Roosevelt. Así, el nacionalismo vasco se afanó por ocultar los contactos sostenidos con los alemanes y procuró mostrar una imagen más acorde con los ideales de democracia y libertad que, tradicionalmente, defendían y defienden Estados Unidos y sus aliados. No obstante, algunos nacionalistas vascongados no siguieron por la senda marcada por los dirigentes jeltzales y continuaron con sus pulsiones totalitarias. Uno de ellos fue el escritor vascofrancés Jon Mirande.

 

Nacido en París en 1925, Mirande está sorprendentemente considerado como uno de los poetas más importantes e influyentes de la literatura en euskera del siglo pasado. Su obra y pensamiento está fuertemente influenciada por Nietzsche, Spengler y el existencialismo alemán. Políticamente, Mirande nunca ocultó su oposición al cristianismo y la democracia, así como su conducta antisemita y un nacionalismo radical, siendo todo ello imbuido bajo el esotérico aura de un paganismo céltico. A lo largo de su obra literaria, Jon Mirande defiende abiertamente el nacionalsocialismo alemán, lo que le ocasiona el rechazo de la intelectualidad vasca no afín al nacionalismo aranista. No puede decirse lo mismo en cuanto a éstos últimos, pues Koldo Mitxelena propuso a Mirande como miembro número de la Euskaltzaindia, aunque esta lo rechazó unánimemente.

 

El poemario de Mirande fue publicado en diversas revistas francesas y recogidos en dos antologías póstumas: Orhoituz (1976) y Poemak 1950-1966 (1984). Jon Mirande se encuadra en el simbolismo francés, en la línea de poetas como Charles Baudelaire, empleando frecuentemente temáticas provocadoras, como la prostitución o el onanismo. También se introduce en la exaltación del paganismo con poemas como Eresi y Gudu abestia. El vascofrancés aportó su granito de arena publicando poemas abiertamente racistas como Belarrimotzak, en los que se denota la influencia política de Sabino Arana al emplear la terminología xenófoba creada por el Maestro.

 

Si bien Mirande se suicidó –tras una larga enfermedad psíquica- mediante una sobredosis por barbitúricos en diciembre de 1972, su provocador e infamante legado aún encuentra acomodo entre el nacionalismo. A pesar de su pasado y simpatías filofascistas y su abierta exaltación del racismo, Jon Mirande es, hoy, materia lectiva en las aulas de los colegios de la Comunidad Autónoma Vasca pues, el estudio de su obra, está incluido en el programa educativo confeccionado por la Consejería de Educación. No sólo eso, sino que, en 1982, el ente autonómico vasco otorgó un premio literario que tomó el nombre del poeta vascofrancés.

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