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Última actualización Martes, 18 de octubre de 2016 22:31
Sábado, 24 de octubre de 2015 | Leída 1092 veces
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EE.UU. bunkeriza sus instalaciones estratégicas y sus infraestructuras críticas ante el temor a un ataque terrorista con pulsos electromagnéticos

Noticia clasificada en: Fuerzas de seguridad Terrorismo

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, acaba de firmar una orden ejecutiva dirigida a las autoridades federales para mantenerse en estado de alerta anta la posibilidad de una tormenta solar, evento que pondría en peligro las telecomunicaciones de la nación. Una tormenta o una erupción solar, advierte la orden, tiene la capacidad de desactivar buena parte de la red de energía eléctrica, lo que a su vez pone en riesgo instalaciones estratégicas, medios de transporte y suministro de agua.

 

Pero, en realidad, Estados Unidos lleva varios años preparándose y bunkerizando sus instalaciones estratégicas y sus infraestructuras críticas ante el temor a un ataque terrorista con pulsos electromagnéticos, que produciría efectos similares a los de una llamarada solar.

 

La definición más sencilla de lo que significa un ataque con pulso electromagnético (PEM) es la que señala que se trata de una agresión de tipo militar realizada con armas generadoras de elevadas cantidades de energía electromagnética que destruyen total o parcialmente todo tipo de instalaciones, infraestructuras o equipos eléctricos, electrónicos y digitales dentro de un determinado radio de acción.

 

Una embestida PEM puede tener un origen natural, ya que determinadas explosiones solares son capaces de generar efectos de este tipo (el más conocido es el denominado “Evento Carrington”, que tuvo lugar en 1859), o estar provocada por causas artificiales derivadas, por ejemplo, de que un ejército, una milicia o una organización terrorista puedan proceder a detonar un artefacto nuclear en la atmósfera y con los pulsos electromagnéticos derivados de la explosión inutilizar lo sistemas básicos de abastecimiento, energía, transportes y comunicaciones de una determinada región, de un país “enemigo” o de una región concreta del mundo. Una bomba PEM arrastraría a la región que la padeciera al caos más absoluto. Si bien no se producirían muertes directas, la completa y casi inmediata paralización de la práctica totalidad de las infraestructuras vitales (distribución, sanidad, abastecimientos, comunicaciones, transportes y electricidad) provocaría miles de víctimas indirectas.

   

[Img #6912]Estados Unidos se ha tomado tan en serio esta amenaza que el Gobierno de Barack Obama ha procedido a una remodelación sin precedentes de todo el sistema de Protección Civil del país, mientras que la NOAA (Administración Oceánica y Atmosférica de EE.UU) ha reconocido que la propia Casa Blanca estaría tomando serias medidas de autoprotección al respecto, con el fin de garantizar la continuidad de la estructura gubernamental en un escenario de estas características tan dramáticas. De hecho, y solamente hace unos meses, Estados Unidos ha llevado a cabo, en cooperación con México y Canadá, el mayor simulacro de apagón continental de la historia de su Sistema de Protección Civil, con decenas de miles de participantes y cientos de infraestructuras eléctricas de todo Norteamérica involucradas en el mismo.

 

Paralelamente, estados como Maine o Arizona, o grandes ayuntamientos como el de Bostón, han aprobado sus propias legislaciones de prevención ante un posible evento PEM y han reconocido haber adquirido cajas Faraday y recursos de emergencia para combatir un suceso de estas características. Hace apenas unos días, se conocía que la Agencia Federal de la Energía Eléctrica había promulgado un mandato (Orden FERC 779) que exige, bajo amenaza de fuertes sanciones económicas, a los poderes públicos, a las principales empresas privadas del país y, sobre todo, a todos los operadores eléctricos, cumplir con su responsabilidad y adoptar obligatoriamente medidas básicas de autoprotección de las instalaciones y redes que gestionan.

 

El Estado de Arizona es el más avanzado en este ámbito y ha promulgado una ley estatal de recomendaciones de preparación ante el pulso electromagnético que aborda la diferenciación entre distintos tipos de PEM artificiales, y establece el deber de su sistema de Protección Civil de adoptar una planificación específica para este tipo de contingencia y el deber de exigir a la población civil determinadas medidas de autoprotección.

 

Concretamente, la nueva ley de Arizona sobre este tema establece que las instituciones deben desarrollar recomendaciones concretas en relación al tipo y cantidad de suministros que cada ciudadano debe poseer anticipadamente como preparación ante un pulso electromagnético que pudiese desencadenarse sobre los Estados Unidos de América y especificar tales suministros, que deberán incluir comida, agua y suministros médicos.

 

Es el propio Senado de Estados Unidos el que está tramitando una nueva legislación federal para definir una "estrategia de seguridad nacional ante las amenazas de pulso electromagnético", tanto “por tormenta solar como por ataque terrorista” contra el país. Esta normativa, denominada "CIPA" o "Critical Infraestructure Protection Act", que se presentó el pasado mes de julio, abarca también una extensa serie de medidas preventivas que van desde un nuevo protocolo de "rápido aislamiento" de uno o más sectores de la red eléctrica nacional a modo de compartimentos estanco en caso de evento, a un mayor desarrollo de la Orden Presidencial 7 de Barak Obama para la protección de infraestructuras críticas.

 

El principal promotor de esta legislación, el senador Ron Johnnson, que ha venido desempeñando el puesto de Presidente de la Comisión del Senado relativa a los asuntos de Seguridad Nacional y que realizó una dura intervención en la Camara Alta en la presentación de la iniciativa, llegó a manifestar que "tras años de advertencias, muy poco o nada ha sido hecho todavía ante este tipo de riesgo" de máxima gravedad, ya que hoy día "el 90% de la población no podría sobrevivir a un pulso electromagnético que golpease a nuestra red eléctrica".

 

Tanta es la preocupación en Estados Unidos ante un posible ataque PEM que el Pentágono ha decidido reabrir su base (y búnker) de Defensa en la Montaña Cheyenne (Colorado), que albergó durante mucho tiempo la defensa aérea y el sistema de lanzamiento de misiles de EE.UU.

 

El complejo, que había sido clausurado en 2006 para recortar gastos, ha recibido, según ha explicado el almirante William Gortney, jefe del Comando de Defensa Aeroespacial Norteamericano (US NORAD) y del Comando Norte de Estados Unidos, una nueva inversión de 700 millones de euros para su reactivación. Ha sido el propio almirante Gortney el que ha explicado que “debido a la propia naturaleza de la Montaña Cheyenne, ésta se encuentra fortificada contra los PEM. Mi preocupación principal no es saber si nos vamos a mudar aquí, sino saber a cuántos miembros del actual Pentágono podrán acoger las nuevas instalaciones”.

 

El búnker de Cheyenne es una inmensa caverna que fue excavada dentro de una montaña en los años sesenta del pasado siglo, y fue diseñada originalmente para resistir un posible ataque nuclear soviético. Durante la Guerra Fría, Estados Unidos temió especialmente un ataque nuclear soviético que presentara inicialmente un proceso de “decapitación por PEM”, lo que supondría que todos los sistemas de mando y control de comunicaciones serían “quemados” e implicaría que el Presidente de Estados Unidos no pudiera ordenar a su ejército estadounidense tomar represalias.

 

ESPAÑA

 

[Img #6911]El Ministerio de Defensa español no es ajeno a la preocupación por un posible ataque PEM. De hecho, el Gobierno está finalizando actualmente la construcción del búnker más grande del país, que será capaz de resistir el impacto de las bombas más potentes y ataques PEM. El proyecto, financiado por la OTAN, se levanta en la base militar de Torrejón de Ardoz (Madrid) y, cuando esté terminado, alumbrará una infraestructura de más de 10.000 metros cuadrados que albergará el CAOC (Centro de Operaciones Aéreas Combinadas) de la OTAN (que controla el espacio aéreo entre Azores y Turquía) y el ARS Pegaso (Defensa Aérea Nacional española).

 

Toda la estructura del búnker está recubierta con una capa de cobre para protegerlo contra los pulsos electromagnéticos.

 

La inauguración del centro está pendiente de la implementación del nuevo software de Mando y Control de operaciones aéreas de la Alianza (ACCS) de la OTAN. Según explican los expertos, este sistema será el más avanzado en seguridad interna y blindará aún más las redes de telecomunicaciones.

 


 

 

 
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