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Soeren Kern (*)
Miércoles, 11 de noviembre de 2015
Los hospitales alemanes están aumentando la seguridad para proteger a los médicos y a las enfermeras de ataques violentos cometidos por los migrantes que no están conformes con el tratamiento médico que están recibiendo

La crisis migratoria se convierte en una crisis de salud pública en Alemania

Noticia clasificada en: Inmigrantes musulmanes

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La llegada de más de un millón de solicitantes de asilo procedentes de África, Asia y el Medio Oriente está ejerciendo una presión sin precedentes en el sistema de salud de Alemania.

 

Hospitales, clínicas y salas de emergencia en toda Alemania están totalmente llenas con migrantes que sufren enfermedades de todo tipo, y el personal médico, incluyendo a miles de voluntarios, se queja cada vez más de agotamiento.

 

Enfermedades que no se han visto en Alemania desde hace años también están reapareciendo. Los funcionarios de salud pública de Alemania están ahora al acecho de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, difteria, ébola, hepatitis, VIH/SIDA, malaria, sarampión, meningitis, paperas, polio, sarna, tétanos, tuberculosis, tifus y tos ferina. Como los refugios están completamente llenos, los médicos también están en alerta máxima de brotes masivos de gripe y norovirus.

 

Para agravar el problema, decenas de miles de migrantes que llegan a Alemania — particularmente los niños — no han sido inmunizados, y los médicos alemanes están encontrando que las vacunas necesarias no están disponibles debido a la falta de suministro. Algunos padres alemanes tienen miedo de que no haya suficientes vacunas para inmunizar a sus propios hijos.

 

Muchos migrantes también están sufriendo de una serie de traumas y enfermedades mentales. De acuerdo con la Cámara Alemana de Psicoterapeutas (Bundespsychotherapeutenkammer), al menos la mitad de todos los migrantes que llegan a Alemania tienen problemas psicológicos, como trastorno de estrés postraumático y depresión, y aproximadamente el 40% ha contemplado el suicidio.

 

Los hospitales alemanes también se ven obligados a contratar a un ejército virtual de intérpretes para que los médicos puedan comunicarse con los solicitantes de asilo, que hablan docenas de idiomas, dialectos y variantes.

 

Al mismo tiempo, los hospitales alemanes están aumentando la seguridad para proteger a los médicos y a las enfermeras de ataques violentos cometidos por los migrantes que no están conformes con el tratamiento médico que están recibiendo.

 

Los críticos advierten que los contribuyentes alemanes terminarán pagando miles de millones de euros para proporcionar atención médica para una ola interminable de solicitantes de asilo. Esto sumado a los miles de millones de euros que ya se están dedicando para proporcionar comida, ropa y refugio a los recién llegados.

 

Muchos dicen que el gobierno alemán no logró considerar completamente las consecuencias no previstas de abrir la puerta a tantos inmigrantes. Además de los enormes costos sociales y económicos, así como el aumento de la delincuencia, que incluye una epidemia de violaciones, los alemanes enfrentan ahora el riesgo de estar expuestos a enfermedades exóticas.

 

Los medios de comunicación alemanes están minimizando la magnitud del problema de salud, aparentemente para evitar propagar el miedo o provocar sentimientos anti-inmigrantes. Pero un creciente número de profesionales alemanes de la salud están haciendo sonar la alarma.

 

En una entrevista con Die Welt, el Dr. Michael Melter, médico jefe del Hospital Universitario de Ratisbona, dijo que los migrantes están llegando a su hospital con enfermedades que casi nunca se han visto en Alemania. "Algunas de las enfermedades que no he visto desde hace 20 o 25 años", dijo, "y muchos de mis colegas más jóvenes de hecho nunca las han visto".

 

Marc Schreiner, director de relaciones internacionales de la Federación Alemana de Hospitales (Deutschen Krankenhausgesellschaft), ha reiterado las preocupaciones de Melter:

 


 

"En las clínicas, cada vez es más común ver a pacientes con enfermedades que se consideraban erradicadas en Alemania, como la sarna. Estas enfermedades deben ser diagnosticadas de forma fiable, lo cual es un desafío".

 

 

Schreiner dijo que en los casos de enfermedades altamente contagiosas, como la tuberculosis, los pacientes deben ser puestos en cuarentena, un caro procedimiento, cuyo costo es pagado por los contribuyentes alemanes.

 

Según Schreiner, alrededor del 15% de los migrantes recién llegados requieren tratamiento médico inmediato. Con 1,5 millones de solicitantes de asilo que se espera lleguen a Alemania en 2015, esto significa que 225.000 migrantes necesitarán atención médica urgente.

 

Siegfried Hasenbein, director de la Asociación de Hospitales de Baviera (Bayerische Krankenhausgesellschaft), estima que en el año 2015, solo en los hospitales bávaros serán tratados entre 25.000 y 30.000 migrantes. Además, este año entre 75.000 y 90.000 migrantes recibirán consulta externa o ambulatoria.

 

Según Hasenbein, estas cifras parecen insignificantes cuando se comparan con los tres millones de consultas hospitalarias que se dan normalmente en Baviera cada año. El problema se plantea ya que la crisis migratoria está forzando al sistema sanitario de Baviera de manera desigual, con hospitales en "puntos calientes" de migrantes como Deggendorf, Ingolstadt y Passau que soportan la carga de la atención médica.

 

Markus Beier, director de la Asociación Bávara de Médicos de Familia (Bayerischer Hausärzteverband), dice que los médicos en zonas donde hay grandes concentraciones de solicitantes de asilo están siendo llamados a cualquier hora del día y de la noche, haciendo imposible proporcionar un nivel superior de atención.

 

Max Kaplan, director de la Junta Médica de Baviera (Bayerische Landesärztekammer), dice que los retos asociados con el tratamiento médico a los migrantes se ven agravados por barreras lingüísticas y culturales, que son "tediosas, lentas y a veces imposibles de superar". Para colmo de males, dice, muchas mujeres musulmanas se niegan a ser tratadas por médicos hombres, y muchos hombres musulmanes se niegan a ser tratados por mujeres.

 

En un esfuerzo por prevenir la propagación de enfermedades, Kaplan ha pedido a las autoridades de salud pública alemanas que ordenen exámenes médicos para todos los solicitantes de asilo en el punto inicial de entrada en Alemania, antes de ser enviados a diferentes partes del país. "Esto está en el mejor interés de los refugiados, así como de la población nativa", dijo.

 

En una entrevista del 2 de noviembre con Spiegel TV, el Dr. Ralf Mütterlein, director de la Clínica Pulmonar (Klinik für Lungen- und Bronchialheilkunde), en Parsberg, estimaba que entre 8.000 y 10.000 solicitantes de asilo en Alemania tienen tuberculosis, pero sólo una pequeña fracción de ellos está actualmente en cuarentena.

 

Los migrantes que están siendo llevados a la clínica de Mütterlein se mantienen en cuarentena hasta por 18 meses consecutivos para evitar que la enfermedad se propague a toda la población. Los costos para los contribuyentes alemanes son astronómicos: entre 10.000 y 12.000 euros al mes por migrante. Por 18 meses, el costo total a menudo excede los 200.000 euros por migrante.

 

Mientras tanto, un informe del Die Welt describe los esfuerzos de los funcionarios de salud alemanes para contener la propagación de los llamados gérmenes resistentes:

 

"Los médicos están actualmente en estado de alerta, ya que con la llegada de cientos de miles de refugiados, las enfermedades infecciosas podrían entrar en el país. No es pánico. Es simplemente un desafío que nuestro sistema de salud no ha enfrentado desde hace muchas décadas.

 

"Existe el peligro de que un refugiado este 'colonizado' — como los médicos lo llaman — con gérmenes peligrosos. Cada persona tiene gérmenes bacterianos en y sobre la piel. Para las personas sanas son inofensivos. Se convierten en un problema cuando se propagan entre personas en estado crítico y pacientes inmunocomprometidos en una clínica.

 

"El problema: En los países de origen de los refugiados los gérmenes resistentes puede extenderse más a menudo que en Alemania. Así, un refugiado es examinado inmediatamente después de ser admitido en una clínica alemana. Solamente cuando es seguro que no hay peligro, el paciente es trasladado a una habitación compartida".

 

El doctor Jan-Thorsten Gräsner, director del Instituto para el Rescate y Medicina de Emergencia (Institut für Rettungs- und Notfallmedizin), estima que aproximadamente el 5% de los solicitantes de asilo están cargando gérmenes resistentes. En números reales, esto significaría que alrededor de 75.000 recién llegados tienen enfermedades altamente infecciosas.

 

El Instituto Robert Koch con sede en Berlín, una agencia gubernamental clave para la protección de la salud pública en Alemania, ha aconsejado a los profesionales sanitarios, así como a aquellos que están trabajando como voluntarios en los centros de acogida de refugiados, que se pongan al día con sus vacunas.

 

Sin embargo, el Instituto Federal de Vacunación y Biomedicina (Paul-Ehrlich-Institut), una agencia del Ministerio Federal de Salud, ha advertido que 20 tipos de vacunas están escasas, y otras 16 ya no están disponibles en lo absoluto. Debido al embotellamiento de la producción, algunas vacunas no estarán disponibles hasta 2017.

 

Stefan Derix, director de la Cámara de Farmacéuticos de Renania del Norte (Apothekerkammer Nordrhein), dijo que la escasez de vacunas se debe a la afluencia masiva de solicitantes de asilo. Dijo que el Ministerio de Salud normalmente ordena los suministros de vacunas con un año de antelación, y que nadie en el gobierno había anticipado que Alemania estaría recibiendo a tantos migrantes este año.

 

El doctor Wolfram Hartmann, presidente de la Asociación Profesional de Pediatras, basada en Colonia (Berufsverband der Kinder- und Jugendärzte), ha advertido que muchas de las vacunas necesarias para inmunizar a los niños alemanes nativos y a los niños migrantes contra la difteria, la poliomielitis, los tétanos y la tos ferina no están disponibles ni en Alemania ni en ningún otro país europeo. También dijo que las vacunas básicas contra el sarampión, las paperas, la rubéola y la varicela son escasas.

 

En un comunicado, Hartmann escribió:

 

"No podemos ofrecer a los niños alemanes y a los refugiados las vacunas básicas. La escasez de vacunas, que es responsabilidad de las empresas farmacéuticas, debe ser con urgencia una prioridad del Ministerio de Salud. Los niños tienen derecho a las vacunas, especialmente los niños con enfermedades crónicas que necesitan vacunas a tiempo contra la gripe, sobre todo si se encuentran en alojamientos colectivos.

 

"El gobierno federal ahora debe actuar con urgencia y hacer cumplir el derecho de los niños a la vacunación. El suministro de vacunas es tanto una responsabilidad nacional como lo es el suministro de médicos".

 

Kordula Schulz-Asche, del Partido Verde, advirtió en contra de responsabilizar a los migrantes por la escasez de vacunas. "La presente situación tensa con las vacunas no debe ser mal utilizada para agitar a la opinión pública en contra de los refugiados", dijo.

 

En Renania del Norte-Westfalia, los hospitales están exigiendo a su personal asistir a cursos sobre cómo tratar a pacientes con enfermedades exóticas apenas vistas en Alemania. Se dice que los trabajadores hospitalarios en Bielefeld y Siegburg están gimiendo debido a la presión de tener que examinar por tuberculosis hasta a 80 migrantes al día. "La carga de trabajo ha aumentado enormemente", le dijo un trabajador a Westdeutscher Rundfunk, una emisora pública. Otros hospitales del estado carecen de personal y equipo suficientes, incluyendo las máquinas de rayos X necesarias para examinar a pacientes con tuberculosis.

 

En Baja Sajonia, los funcionarios de salud pública temerosos de un brote masivo de gripe, están luchando con la logística de la vacunación de decenas de miles de solicitantes de asilo alojados en viviendas de refugiados en todo el estado. Con más de 1.000 nuevos migrantes llegando a Baja Sajonia cada día, los exámenes médicos iniciales de los recién llegados están atrasados por semanas, un período durante el cual las enfermedades no detectadas pueden propagarse.

 

En Berlín, los policías se vieron obligados a disculparse por pedir que los solicitantes de asilo que sufren de sarna, una enfermedad de la piel altamente contagiosa, fueran obligados a llevar brazaletes para distinguirlos de los migrantes que son saludables. El plan era que ellos llevaran brazaletes con la letra mayúscula 'K' para Krätze (alemán para sarna); su familia inmediata debía haber llevado brazaletes con la letra 'A' mayúscula para Angehörigen (alemán para familia).

 

Mientras tanto, informes de alarmas relacionadas con la salud, especialmente relacionadas con la tuberculosis, se han convertido en un hecho cotidiano en Alemania.

 

En Krefeld, una ciudad de Renania del Norte-Westfalia, un migrante de 27 años fue diagnosticado con tuberculosis. Estaba detenido en cuarentena en una clínica pulmonar local. En Lünen, también en Renania del Norte-Westfalia, cuatro migrantes fueron diagnosticados con tuberculosis.

 

En Nattheim, una ciudad en Baden-Wurtemberg, los solicitantes de asilo en un albergue de refugiados fueron sometidos a una inmunización masiva después de que un niño en el refugio se enfermó de varicela. En Ellwangen, también en Baden-Wurtemberg, un solicitante de asilo con diagnóstico de tuberculosis se escapó de un hospital. Continúa huyendo.

 

En Gransee, una ciudad en el estado oriental de Brandeburgo, un migrante fue diagnosticado con tuberculosis.

 

En Wurzburgo, más de 400 solicitantes de asilo fueron inmunizados masivamente contra la varicela, la difteria, el sarampión, las paperas, la poliomielitis y los tétanos. En Heidenheim, una ciudad en Baden-Wurtemberg, los funcionarios de salud pública están preparándose para posibles brotes de gripe y norovirus en los refugios locales este invierno.

 

En Colonia, la policía acordonó un centro de refugiados que alberga a más de 1.000 migrantes en el distrito Chorweiler, después de que un refugiado de África presentará síntomas de ébola. El hombre, que tosió sangre por más de tres días antes de que alguien llamara a un médico, fue trasladado de urgencia a un hospital local, donde se le diagnosticó una enfermedad gastrointestinal. Anteriormente, el mismo albergue fue el escenario de una alarma de E. coli afectando potencialmente a 800 migrantes.

 

En Bochum, un migrante de Guinea de 16 años que mostraba síntomas de ébola fue puesto en cuarentena. En Sajonia, los funcionarios sanitarios están haciendo pruebas de ébola a todos los solicitantes de asilo que llegan.

 

En Düsseldorf, un migrante de 30 años procedente de Argelia fue diagnosticado con tuberculosis y fue recluido en cuarentena en un hospital local. Los funcionarios municipales de salud dicen que en 2014, hubo 50 casos confirmados de tuberculosis en la ciudad. En 2015, esa cifra se superó en agosto, antes de que los migrantes comenzaran a llegar masivamente en septiembre y octubre.

 

En Tegernsee, una ciudad en Baviera, un migrante de Eritrea de 23 años que fue diagnosticado con tuberculosis se escapó de un albergue de refugiados. Las autoridades locales no informaron a la opinión pública sobre el incidente durante casi un mes, hasta que el Münchner Merkur, un periódico local, las confrontó. Wolfgang Rzehak, un político local del Partido Verde, justificó el silencio de los medios: "Tenemos que encontrar un camino intermedio entre informar al público y no convertirse en una máquina de pánico".

 

En Fráncfort, un migrante de Bulgaria de 33 años, que fue diagnosticado con tuberculosis, se escapó de un hospital y continúa huyendo. Una vez más, las autoridades locales mantuvieron silencio sobre el incidente, hasta que alguien filtró información al respecto al periódico alemán, Bild.

 

En Berlín, un maestro de escuela en el distrito Steglitz-Zehlendorf fue diagnosticado con tuberculosis; los médicos dicen que probablemente fue infectado por uno de sus estudiantes. También en Berlín, guardias de seguridad en un albergue de refugiados en el distrito Lichterfelde-Süd encerraron casi una docena de migrantes en un baño después de sospechar que tenían tuberculosis. Posteriormente fueron trasladados a un hospital local.

 

En Hamburgo, las autoridades sanitarias pusieron en cuarentena un albergue de refugiados en el distrito Jenfeld después de un brote de sarna. También en Hamburgo, un migrante de Sierra Leona de17 años fue trasladado de urgencia a un hospital local y puesto en cuarentena por sospecha de ébola — sólo tres días después de haber llegado a Alemania. Por otra parte, en un albergue de refugiados en el distrito de Bahrenfeld de Hamburgo, los bomberos usando trajes de protección contra el ébola de la cabeza a los pies escoltaron a migrantes sospechosos de tener ébola a un hospital local.

 

En Bremen, después de que se le diagnosticó tuberculosis a un solicitante de asilo y los médicos advirtieron sobre el riesgo de contagio, los 200 migrantes alojados en el albergue de refugiados en Steinsetzer Straße fueron sometidos a radiografías de tórax para detectar la enfermedad.

 

En Múnich, los funcionarios de salud pública esperan en 2015 más de 350 nuevos casos de tuberculosis. El incremento se atribuye a la gran cantidad de solicitantes de asilo que llegan a la ciudad.

 

En Stuttgart, un promedio de 145 solicitantes de asilo alojados en el centro de convenciones de la ciudad buscan atención médica todos los días. Enfermedades comunes incluyen el sarampión, la varicela, infecciones de gripe, la disentería y la sarna causada por los ácaros.

 

En Rheingau-Taunus, un distrito en el estado de Hesse, los funcionarios de salud pública dicen que necesitan más dinero y personal médico para hacer frente a la afluencia de migrantes en los 60 refugios locales. El departamento de salud espera tratar a más de 1.500 recién llegados este año, incluyendo un gran número de niños que carecen de una inmunización adecuada. El departamento ha informado de 60 casos de sarna y tuberculosis. Según Monika Merkert, inspectora de salud local: "Los solicitantes de asilo recién llegados traen enfermedades que se presentan sólo en raras ocasiones en Alemania".

 

(*) Soeren Kern es analista de política europea para el Instituto Gatestone en Nueva York. Síguelo en Facebook y en Twitter. Su primer libro, Global Fire, estará a la venta a principios de 2016.

 

(**) Este artículo fue publicado inicialmente en la web del Gatestone Institute

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