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Raúl González Zorrilla. Director de La Tribuna del País Vasco
Miércoles, 9 de diciembre de 2015 | Leída 2143 veces
“Esconder la cabeza debajo del ala no es realmente una opción si queremos estar a salvo”

Terry Hayes: “Centenares de ataques terroristas graves han sido abortados en los dos últimos años”

[Img #7637]Cuando el pasado 19 de noviembre, apenas unos días después de los atentados islamistas de París en los que terroristas acabaron con la vida de 137 personas, el primer ministro galo, Manuel Valls, afirmaba que Francia debía prepararse para un ataque terrorista “con armas químicas o biológicas”, muchos lectores recordaron la que, sin lugar a dudas, fue una de las grandes novelas de 2015 en España: “Soy Pilgrim” (Editorial Salamandra), del periodista, escritor y guionista británico Terry Hayes.

 

En esta obra de lectura hipnótica y trepidante, Hayes, que firmó para el mundo del cine la novelización de la primera aventura de “Mad Max” (1979) y la redacción de los guiones de “Mad Max 2” y “Calma total”, presenta la historia de un hombre nacido en Arabia Saudí que, en pocos años y tras un vertiginoso proceso de radicalización islamista, se convierte en un terrorista empeñado en una tarea tan apocalíptica como descomunal: diseñar y ejecutar un monstruoso ataque biológico contra la población civil norteamericana.

 

Agencias de espionaje, gabinetes de crisis, investigadores policiales, consultores políticos, mercenarios, expertos en geopolítica, hackers y agentes secretos se pondrán en marcha para tratar de detener el asesinato en masa de miles de personas en un ataque bioterrorista sin parangón en la historia de la humanidad.  Entre todos ellos, “Pilgrim”, un analista que bajo pseudónimo ha escrito un prestigioso tratado de criminología, habrá de convertirse finalmente en el protagonista y artífice final de una historia que, a través de casi un millar de páginas, lleva al lector desde las plazas polvorientas de Riad a un hotel lúgubre de Manhattan, pasando por los vertederos de Damasco, las más remotas aldeas remotas de Afganistán, los talleres de restauración de obras de arte de Florencia o las paradisiacas costas vacacionales de Turquía.

 

Terry Hayes, que actualmente está preparando la adaptación cinematográfica de “Soy Pilgrim” y que pronto verá publicada su segunda novela, “El año de la langosta”, vive en Suiza con su mujer, Kristen, y sus cuatro hijos. Y desde allí ha respondido en exclusiva a un extenso cuestionario que le ha hecho llegar La Tribuna del País Vasco para hablar sobre la lucha que Occidente mantiene contra el terrorismo islamista.

 

Si usted dirigiera los servicios de información de un país occidental, ¿cuál sería su principal preocupación al llegar todas las mañanas al trabajo?

 

- Creo que, en estos momentos, la principal preocupación de todas las agencias de inteligencia occidentales es profundizar en el estudio de la organización y la financiación de los grupos terroristas. Es importante tener en cuenta un cambio fundamental que se ha producido en los últimos años y que consiste en que estos grupos han mostrado su voluntad de atacar a quienes consideran sus enemigos, a pesar de que éstos se encuentren muy lejos de sus propias fronteras. En muchos sentidos, Osama Bin Laden fue pionero en este enfoque. Él no se involucró solamente en el ataque contra el World Trade Center de Nueva York sino que también organizó e inspiró asaltos en diversos lugares del mundo, separados entre sí por enormes distancias.

 

Históricamente, organizaciones terroristas como ETA o el IRA actuaban localmente e intentaban atacar en el corazón del territorio de sus “enemigos”. Pero los fundamentalistas islámicos modernos tienen un alcance global y se dejan llevar por una amplia ideología y no por agendas políticas estrechas. Eso hace que sean mucho más difíciles de contrarrestar y que hagan necesario que las agencias occidentales de espionaje se mantengan en guardia las 24 horas del día.

 

Terry Hayes afirmó en su momento que, dentro de poco, los atentados terroristas contra las Torres Gemelas de Nueva York que tuvieron lugar en 2001 nos parecerán un juego de niños. Y, en referencia a la posibilidad que se cometieran actos con armas biológicas, explicaba lo siguiente: “Todos deberíamos aterrorizarnos con la viruela. Los soviéticos desarrollaron una versión resistente a la vacuna y, además, se han producido avances inimaginables en biología, ciencia, ingeniería genética y acceso global a la información, todo se combinó para hacer posible la resurrección del virus y mejorarlo haciéndolo inmune a la vacuna. Esa es la peor amenaza a la que nos enfrentamos y, lamento decirlo, está llegando. Los resultados serían tan catastróficos que hasta unos pocos casos detendrían economías y sociedades enteras. El único método eficaz de contrarrestarlo es buscar una cura. Eso sacaría de circulación esta enfermedad temible, el patógeno más potente del planeta. Puedo decir que el sida parecerá una minucia en comparación con una cepa de viruela inmune a las vacunas”.

 

Según su información, ¿cuál ha sido el ataque terrorista más peligroso que no se ha cometido?

 

- Esto es algo que nunca sabremos, principalmente porque es un secreto muy bien guardado. Ningún gobierno o agencia de inteligencia dará información sobre este tema, sobre todo porque el miedo a los ataques terroristas es ya lo suficientemente elevado en el mundo, y no hace falta echar más leña al fuego. En mi última visita a Estados Unidos me llamó la atención la ansiedad abrumadora que existe entre los ciudadanos norteamericanos acerca de la posibilidad de que se cometa un atentado terrorista. Pienso que el 11S tuvo, en este país, un efecto profundo y masivo sobre la psique nacional. Es algo que no deja de sorprenderme, porque todas las estadísticas demuestran que la posibilidad de morir en un ataque terrorista en los Estados Unidos es mucho más pequeña que la probabilidad de ser asesinado por un conciudadano con un arma. Pero, dicho esto, creo que es justo decir que los ataques terroristas graves que se han frustrado en los últimos años pueden contarse por centenares. Realmente esto es un homenaje a las agencias de espionaje de un amplio número de países occidentales que han sido fundamentales a la hora de detener estos atentados.

 

¿Qué o quién le inspiró para escribir el personaje principal de su novela?

 

- Bueno, mi esposa dice que “Pilgrim” soy yo, pero creo que ella es muy amable. Ciertamente, hay aspectos de él que reconozco en mí mismo, pero, en términos generales, es un producto de mi  imaginación. Pilgrim no se basa en ningún espía en particular o en ningún agente encubierto concreto que conozca, aunque gran parte de su trabajo y de sus experiencias las he extraído de lo que me han relatado personas que han trabajado en la línea de frente de diferentes servicios de inteligencia. Él es una especie de figura resumen de todas estas personas y, felizmente, es un personaje que los lectores han encontrado interesante y muy creíble.
 

 

¿Qué opina de las filtraciones realizadas por personas u organizaciones como Edward Snowden o Wikileaks?

 

- Las filtraciones de Edward Snowden son muy interesantes, por supuesto, y proporcionan una gran cantidad de materia prima sobre cómo trabajan los gobiernos, los diplomáticos y las agencias de espionaje. Para mí, esta información es, sobre todo, una herramienta de investigación y de recogida de datos para elaborar posteriormente una historia de ficción. Las filtraciones de Wikileaks demuestran, por otro lado, una de las verdades básicas del mundo del espionaje: el juego nunca se detiene, el proceso continúa hasta el infinito, no hay principio, zona intermedia o final. Para un narrador de ficción, esto no es bueno, porque las historias han de tener su fin. Pero es una excelente fuente de información.
 

 

¿Cree que es preferible, como afirman algunos políticos y responsables de seguridad, que los ciudadanos "no sepamos" ciertas cosas?

 

- No, el conocimiento es poder. Solamente de este modo podremos hacer frente a hechos que podrían llegar a ser terribles y tomar las medidas necesarias para contrarrestarlos. Durante demasiado tiempo, el mundo occidental – o, al menos, sus dirigentes - se han negado a reconocer lo vulnerables que somos todos. Pero esconder la cabeza debajo del ala no es realmente una opción si queremos estar a salvo.

 

[Img #7639]¿Cómo se ha documentado para su trabajo?

 

Nunca podría haber escrito esta novela sin ser periodista. El periodismo me ha enseñado a investigar y entrevistar; me enseñó también, o eso espero, a profundizar en la información esencial y a comunicarla de una manera interesante y precisa. Igual de importante que estas habilidades fue Internet, que es un tesoro inagotable de información valiosa. Si estás buscando datos sobre el número de decapacitaciones que se realizan en algunas partes del mundo o si necesitas información sobre cómo es el clima en Damasco en una determinada época del año, la Red es una herramienta fundamental. Honestamente, no sé si hubiera podido escribir “Soy Pilgrim” sin Internet.

 

En su opinión, ¿cómo debería Occidente defenderse de nuevos ataques terroristas?

 

- Desgraciadamente, es verdad que cuando un país tiene que defenderse contra el terrorismo, lo primero que sufren son las libertades civiles. Escuchas telefónicas, vigilancia, detenciones e investigaciones sin órdenes judiciales son herramientas útiles para prevenir ataques de personas que van a utilizar prácticamente cualquier medio para lograr su objetivo terrorista. Muchas de estas medidas de defensa son incompatibles con los conceptos occidentales de la libertad, la privacidad y las libertades civiles.

 

Creo que los países occidentales van a tener que decidir cuánta libertad están dispuestos a ceder con el fin de comprar una mayor seguridad. Es un debate difícil. Ciertamente, los recursos que los países occidentales están dedicando a potenciar sus agencias de inteligencia y a reforzar sus fuerzas de operaciones especiales vinculas a las policías se están incrementando enormemente, lo que supone que, hasta cierto punto, la intrusión del “estado policial” en la vida cotidiana ya ha comenzado.

 

“Pilgrim” afirma, en un momento de la novela, que los servicios secretos occidentales han tomado en serio el fundamentalismo musulmán "intelectualmente, pero no visceralmente". ¿Qué quiere decir con eso?
 

- Hasta hace poco tiempo, los servicios secretos occidentales entendían la amenaza terrorista islamista “con la cabeza”, desde un punto de vista puramente racional, pero no en sus corazones. Lo reconocen como un problema, pero no se despiertan por la noche con un sudor frío al respecto. Sería mejor si lo hicieran. Una analogía posible sería la actitud de los líderes mundiales en la década de los treinta del pasado siglo con respecto a lo que Hitler estaba haciendo con los judíos. Sabían lo que pasaba, pero no se aterrorizaban. A veces, saber las cosas no es suficiente y es necesario asustarse de verdad para pasar a la acción.

 

¿Por qué el islamismo radical odia a Occidente?

 

- Muchos musulmanes radicales creen en una versión medieval del mundo. Medieval en su visión de las mujeres, de la virilidad, del liderazgo, de la economía, la educación, la gobernanza y de otros elementos. Occidente, por su parte, ha adoptado de manera inequívoca la modernidad y el llamado progreso. La religión en gran parte del mundo islámico está en el centro de todos los aspectos de la vida de los ciudadanos y del gobierno. En el mundo occidental, por el contrario, ha sido empujada hacia la periferia y con frecuencia se siente abrumada por la ciencia o, incluso, la cultura popular. Son, en su esencia, dos visiones muy diferentes del mundo.
 

 

¿Es el Islam incompatible con los valores occidentales?

 

- Como he mencionado anteriormente, el abismo que separa el Islam radical de Occidente es enorme. No está claro si pueden conciliarse las diferencias entre la versión más moderada del Islam y Occidente. Personalmente, no tengo demasiadas esperanzas en este sentido. Muchos de los terroristas que han perpetrado crímenes en Occidente nacieron en países occidentales. Fueron expuestos a los valores occidentales, a nuestras creencias y sistemas, pero aun así, los rechazaron. La historia no ofrece muchos ejemplos exitosos de esto.

 

Desde hace 50 años, en el País Vasco hemos sufrido atentados terroristas de ETA. En su opinión, ¿cuál es la diferencia entre las organizaciones terroristas tradicionales como ETA o IRA con el terrorismo islamista de ISIS o Al Qaeda?
 

- Los atentados terroristas de grupos como ETA o el IRA tenían “objetivos” muy concretos y limitados a una o varias personas. Organizaciones terroristas como el Estado Islámico son mucho más globales en unas demandas que pueden resumirse claramente en un rechazo general a Occidente y a sus valores. Para ellos, Todo el mundo en Occidente es una víctima potencial. Los objetivos del IRA eran visibles e, incluso, podía haber elementos para una “negociación”, pero es imposible determinar qué es lo que quiere el Estado Islámico, más allá de su odio a Occidente. Su objetivo parece que es el establecimiento de un “Califato” y proceder a la expansión del mismo, sometiendo a un número creciente de países, tribus, pueblos y culturas. Esto nada tiene que ver con lo que hacían ETA o el IRA, a pesar de que coincidan en algunos de sus métodos terroristas.

 

¿Protagonizará “Pilgrim” nuevas historias? ¿Qué hay de su novela, "El año de la langosta"?
 

- Sí, hay dos volúmenes más de la saga “Pilgrim”. El personaje tendrá diferentes adversarios, pero el carácter de “Pilgrim” continuará creciendo y cambiando para, al final, encontrar una especie de paz con el mundo y consigo mismo.

 

“El año de la langosta” es otro thriller -ambientado también, en parte,  en el mundo de la inteligencia- pero la historia es algo así como un cruce entre la serie de televisión "Lost" y la película "El planeta de los simios". Y pronto estará publicada.

 


 

 

 

 

 
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