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Equipo de Investigación de La Tribuna del País Vasco
Miércoles, 13 de enero de 2016
Los ataques sexuales contra las mujeres se disparan a lo largo y ancho de Europa

El islamismo radical lanza su “teología de la violación” y la convierte en arma de terrorismo global

"Conquistaremos su Roma, romperemos sus cruces, y esclavizaremos a sus mujeres, con el permiso de Alá". (De un comunicado hecho público por DAESH en 2014)

 

El pasado mes de agosto, el diario norteamericano The New York Times publicaba un extenso reportaje firmado por Rukmini Callimachi en el que aseguraba que el autodenominado Estado Islámico (DAESH) había creado su propia "teología de la violación", propagando entre sus militantes la idea aberrante de que el abuso sexual de las mujeres, y concretamente de las mujeres yazidíes, es "espiritualmente beneficioso e incluso virtuoso".

 

En su informe, el periódico estadounidense detallaba cómo el grupo terrorista planeó el ataque contra territorios en el norte de Irak habitados por esta minoría religiosa y étnica, con el objetico principal de esclavizar a las mujeres y a niñas de hasta 11 años de edad, y venderlas como esclavas sexuales en Irak y Siria. De hecho, DAESH habría burocratizado tanto su cruel utilización de las mujeres que habría creado administraciones específicas dedicadas a ratificar contratos de compra de las esclavas sexuales o incluso el certificado de su emancipación.

 

Según el relato de Callimachi, al principio, la práctica de violar a las mujeres y menores yazidíes resultó chocante incluso para algunos integrantes del grupo terrorista, que desde entonces ha venido publicando en sus medios numerosos artículos y argumentarios  teológicos que tratan de justificar esta práctica extremadamente violenta. Los líderes religiosos de DAESH buscan así en el Corán las premisas y las justificaciones para la esclavización y la violencia sexual en contra de mujeres de otras religiones.

 

La importancia que el autodenominado Estado Islámico está otorgando a los ataques a las mujeres como elemento clave de su “guerra contra los cruzados” ya fue denunciada hace unos meses en Londres por la actriz, directora y activista en derechos humanos, Angelina Jolie, que por su fuerte reconocimiento público es, quizás, el miembro más destacado del Alto Comisariado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

 

[Img #7868]En septiembre pasado, la artista no dudó en denunciar ante el Parlamento inglés que el Estado Islámico está utilizando la violación como “punto central de su actividad terrorista” y señaló que niñas de siete años han sido abusadas en las zonas de guerra. Y añadió: “Están usando los ataques sexuales como un arma muy eficaz y una nueva forma de horror que el mundo no había visto antes. Creo que lo más importante es entender lo que no es. Esto no es sexual, es un arma terrorista brutal y violenta. Y por desgracia, está en todas partes, dentro y fuera de cada país en conflicto, básicamente”, declaró ante un nutrido grupo de parlamentarios británicos enmudecidos ante su discurso.

 

Las estadísticas revelan que esta utilización por parte del islamismo radical de las violaciones y los ataques a las mujeres como una de las formas más agresivas y demoledoras de ataque “al enemigo” se ha ido extendiendo por los nuevos territorios, especialmente en Oriente Medio y en Europa occidental, a los que centenares de miles de musulmanes han accedido y están accediendo a través de diferentes procesos migratorios. Ciertamente, no todos los inmigrantes, ni mucho menos, son islamistas radicales, pero algunos expertos y especialistas policiales comienzan a reconocer tímidamente que no puede negarse ya por más tiempo que, durante los últimos años, los países europeos que han acogido a un mayor número de estos refugiados musulmanes han visto cómo en sus calles aumentaban exponencialmente los ataques contra las mujeres –no pocos de ellos mortales-, las violaciones y la sensación general de inseguridad entre la población femenina autóctona.

 

Esta realidad, que durante los últimos meses ha sido negada, ocultada y silenciada, en ocasiones ferozmente, por la mayor parte de los líderes políticos europeos, especialmente por aquellos pertenecientes a formaciones de izquierda o de extrema izquierda, ha sido igualmente acallada o manipulada por los principales medios de comunicación del continente, demasiado débiles económicamente y demasiado dependientes de las subvenciones públicas como para oponerse con fuerza al pensamiento dominante “políticamente correcto”.

 

Solamente la brutalidad del ultraje hacia las mujeres cometido por cientos de hombres musulmanes la pasada Nochevieja en las ciudades alemanas de Colonia y Hamburgo, pero también en otras localidades de la UE, ha hecho imposible ocultar por más tiempo esta dramática realidad, tan premeditada como impune, a pesar de los intentos que en este sentido han seguido realizando, hasta el último momento, algunos de los más relevantes líderes políticos y sociales de la Unión Europea.

 

Los datos y sucesos que ahora publica La Tribuna del País Vasco demuestran el enorme tamaño de la ofensa y de la agresión que el islamismo radical está llevando a cabo en Europa contra féminas de todas las edades y condición social. Se trata de una acometida en varios países, coordinada por grupos locales de hombres, larvada en los suburbios de algunas de nuestras principales capitales, velada a los ojos de la opinión pública, padecida en primer lugar por las mujeres musulmanas, y que apunta a un único objetivo: transformar la violencia sexual contra la mujer en una nueva arma terrorista feroz y sanguinaria capaz de hacer renunciar, a la mitad de los ciudadanos europeos, a lo que Occidente tiene por más sagrado: su libertad.

 

ALEMANIA

 

Semanas antes de producirse los sucesos de Colonia y Hamburgo, La Tribuna del País Vasco ya había publicado que, según datos por el Gastestone Institute, casi un millón de refugiados y migrantes llegaron a Alemania en 2015. De éstos, el 72% fueron sido hombres. Ahora, y según denuncian organizaciones alemanas de trabajo social que conocen la situación de primera mano, un número creciente de mujeres jóvenes y niñas alojadas en albergues de refugiados en Alemania están siendo violadas, agredidas sexualmente e incluso obligadas a ejercer la prostitución por hombres solicitantes de asilo. “Muchas de las violaciones están ocurriendo en albergues mixtos, donde, debido a la falta de espacio, las autoridades alemanas están obligando a miles de hombres y mujeres migrantes a compartir dormitorios y baños”.

 

Los denunciantes aseguran que las condiciones para las mujeres y las niñas en algunos refugios son tan peligrosas que se describe a las mujeres como “animales de caza” luchando contra los depredadores musulmanes. Los trabajadores sociales dicen que muchas de las víctimas no dicen nada por temor a las represalias. “Al mismo tiempo, un número creciente de mujeres alemanas en todo el país están siendo violadas por solicitantes de asilo procedentes de África, Asia y el Medio Oriente. A muchos de los crímenes las autoridades alemanas y los medios de comunicación del país les restan importancia, aparentemente para evitar alimentar los sentimientos anti-inmigración”.

 

Tal es la situación que el pasado 18 de agosto, una coalición de cuatro organizaciones de trabajo social y de derechos de la mujer enviaron una carta de dos páginas a los líderes de los diferentes partidos políticos en el parlamento regional de Hesse, un estado en el centro-oeste de Alemania, advirtiéndoles que la situación está empeorando para las mujeres y los niños en los centros de acogida de refugiados. La carta decía lo siguiente:

 

“La cada vez mayor afluencia de refugiados ha complicado la situación de las mujeres y las niñas en el centro de recepción en Giessen (HEAE) y sus sucursales.

 

“La práctica de proporcionar alojamiento en tiendas de campaña grandes, la falta de instalaciones sanitarias separadas por género, instalaciones que no se pueden cerrar, la falta de refugios seguros para las mujeres y las niñas — por nombrar sólo algunos de los factores de espacio — aumentan la vulnerabilidad de las mujeres y los niños dentro del HEAE. Esta situación beneficia a los hombres que consideran que las mujeres tienen un papel inferior y tratan a las mujeres que viajan solas como ‘animales de caza’.

 

“Las consecuencias son muchas violaciones y agresiones sexuales. También estamos recibiendo un creciente número de informes de prostitución forzada. Hay que destacar: no se trata de casos aislados.

 

“Las mujeres informan que ellas, así como los niños, han sido violadas o sometidas a agresiones sexuales. Como resultado, muchas mujeres duermen con su ropa de calle. Las mujeres reportan periódicamente que no utilizan el baño por la noche debido al peligro de violaciones y robos en el camino a las instalaciones sanitarias. Incluso atravesar el campamento durante el día, es una situación terrible para muchas de ellas.

 

“Muchas mujeres — además de huir de la guerra o de guerras civiles — también están huyendo por razones de género, incluida la amenaza de matrimonio forzado o de mutilación genital. Estas mujeres se enfrentan a riesgos especiales, sobre todo cuando están huyendo solas o con sus hijos. Incluso si están acompañadas por familiares varones o conocidos, esto no siempre garantiza protección contra la violencia, ya que también puede conducir a expectativas específicas y a la explotación sexual.

 

“La mayoría de las mujeres refugiadas han experimentado diversas experiencias traumáticas en su país de origen y en la huida. Ellas son víctimas de violencia, secuestros, tortura, violación y extorsión. A veces durante varios años.

 

“La sensación de haber llegado aquí — a salvo — y de poder moverse sin miedo, es un regalo para muchas mujeres…. Por lo tanto, le pedimos que… se una a nuestro llamado para establecer de inmediato instalaciones protegidas (apartamentos o casas que se puedan cerrar) para mujeres y niños que viajan solos…

 

“Estas instalaciones deberán estar equipadas para que los hombres no tengan acceso a las premisas de las mujeres, con la excepción de los trabajadores de emergencia y del personal de seguridad. Adicionalmente, los dormitorios, los salones, las cocinas y los servicios sanitarios deben estar interconectados de manera que formen una unidad completamente autónoma — y que por lo tanto sólo se pueda llegar a ella a través de un acceso cerrado y vigilado a la casa o el apartamento”.

 

El problema de las violaciones y las agresiones sexuales en los centros de acogida de refugiados alemanes es un problema nacional.

 

En Baviera, mujeres y niñas alojadas en un albergue de refugiados en Bayernkaserne, una antigua base militar en Múnich, están sujetas a violaciones y prostitución forzada a diario, según los grupos de derechos de las mujeres. Aunque la instalación cuenta con dormitorios separados para las mujeres, las puertas no pueden cerrarse con llave y los hombres controlan el acceso a los servicios sanitarios. Aproximadamente el 80% de los refugiados / migrantes en el refugio son hombres, según la emisora “Bayerischer Rundfunk”, que informa que el precio para tener sexo con mujeres solicitantes de asilo es de diez euros. Un trabajador social describe la instalación de esta manera: “Somos el mayor burdel en Múnich”.

 

SUECIA

 

La cifra de denuncias de violación en Suecia se ha triplicado desde 1992 y, de hecho, este país se encuentra a la cabeza de las naciones del mundo por la comisión de delitos sexuales. Los casos de violación que implican a niños de edad inferior a los 15 años son hasta seis veces más frecuentes hoy de lo que lo eran hace una generación. El Consejo de Prevención del Crimen señala en un reciente informe que por cada cuatro delitos sexuales, tres son cometidos por personas nacidas en otro país, en su mayoría argelinos, marroquíes, tunecinos y libios. Según las estadísticas de 2011, más de la mitad de los violadores proceden de alguno de esos cuatro países. Los datos, como veremos, pueden extrapolarse a otros países escandinavos.

 

[Img #7867]Se da la circunstancia de que el número de violaciones en los países escandinavos se ha recrudecido a partir de la segunda generación de inmigrantes. La abogada Ann Christine Hjelm, que ha investigado los crímenes violentos en el Tribunal Superior de Svea (Suecia), concluye que el 85% de los violadores procesados en 2010 habían nacido en suelo exterior o eran de padres extranjeros.

 

La intimidación es sentida de cerca por los ciudadanos suecos, que transmiten directamente sus quejas al presidente del país. Tanto es así que, para enfrentarse a esta creciente amenaza, un grupo de adolescentes suecas ha diseñado un cinturón similar a los de castidad, con el que esperan disuadir a los violadores. “Es como un cinturón de castidad, pero al revés”, declaraba hace unos días a la agencia AFP y al periódico “Aftonbladet” Nadja Björk, una de las creadoras de este utensilio, de 19 años de edad, refiriéndose a que la mujer que lo porta es la que tiene el control de su cuerpo, en lugar de ser controlada. Björk y una de sus socias planean abrir ahora un negocio de producción masiva de estos cinturones protectores, y se encuentran actualmente en negociaciones con algunos inversores. 

 

DINAMARCA

 

Con datos de 2012, más de la mitad  de todos los violadores condenados en Dinamarca tienen origen inmigrante, a pesar del hecho de que los inmigrantes y sus descendientes representan menos del 10% de la población de este pequeño país. “Los iraquíes, iraníes, turcos y somalíes están sobrerrepresentados dramáticamente entre los violadores condenados en Dinamarca”informa BT.dk

 

[Img #7870]Lars Hedegaard, presidente de la danesa Free Society Press, llamó la atención sobre estos recuentos alarmantes, y padeció rápidamente las consecuencias de su independencia: fue encontrado culpable y multado con 1.000 euros por emitir un “discurso de odio”, en virtud del artículo 266 b del Código Penal danés. Unos meses más tarde, sobrevivió milagrosamente a un atentado contra su vida.

 

Phyllis Chesler, profesora emérito de Psicología y Estudios de la Mujer de la Universidad de la Ciudad de Nueva York,  explica cómo “el único crimen de Hedegaard fue señalar” el gran número de violaciones que se producen en el interior de las familias en las zonas dominadas por la cultura musulmana en Dinamarca.

 

NORUEGA

 

En Noruega, y según un informe de la policía de la capital, casi la mitad de todas las violaciones cometidas en Oslo  durante 2011 se llevaron a cabo por individuos de África, Oriente Medio o de origen asiático, a pesar del hecho de que los inmigrantes musulmanes representan sólo el 2% de la población. Además, según el mismo estudio, la totalidad de las violaciones agravadas de violencia física fueron cometidos por individuos originarios de los mismos territorios.

 

La izquierda política del país ha acusado a las fuerzas de seguridad de la capital noruega de “fomentar la xenofobia y los prejuicios” y de victimizar a “solicitantes de refugio traumatizados”.

 

FRANCIA

 

Cada día se registran en Francia 33 violaciones, un ataque sexual cada 40 minutos. Estas escandalosas cifras se desprenden de un estudio realizado por el diario galo “Le Figaro”. ''Durante los últimos cinco años, las violaciones denunciadas a las autoridades francesas han aumentado un 18%, pasando de las 10.762 presentadas en 2010 a las 12.768 de 2014'', relata el diario. Uno de los datos más alarmantes es el relativo a las violaciones de menores, que se han incrementado un 20% (de 5.751 a 6.936 en el mismo periodo temporal).

 

Las cifras sólo computan las violaciones que son denunciadas ante las autoridades. ''Las encuestas sobre víctimas de agresiones sexuales ponen de relieve que la tasa de denuncia es inferior al 10%'', explica Cristophe Soullez, director del Observatorio Nacional de la Delincuencia (ONDRP). Los datos, en este sentido, han de ser tomados con cautela ya que se verían incrementados si se contabilizan las violaciones que no son denunciadas, sostiene el especialista.

 

REINO UNIDO

 

En 2012, más de un millar de niñas, en su mayoría blancas, de la ciudad de Rotherham (norte de Inglaterra) fueron mercadeadas, golpeadas y violadas por bandas de hombres musulmanes, principalmente de origen paquistaní. Un informe publicado a principios de 2015 confirmó que el Ayuntamiento de la localidad, en manos del Partido Laborista, en colaboración con la policía local, encubrieron este horror porque tenían miedo de ser caracterizados como racistas o políticamente incorrecto.

 

 
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