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Ramiro Grau Morancho. Abogado. Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación
Lunes, 25 de enero de 2016

El vicepresidente descamisado y presidente de sí mismo

No soy un maniático de la vestimenta, y procuro ir cómodo por la vida. Solo llevo corbata por exigencias del guión cuándo tengo que ir a juicios como abogado, o en actos protocolarios, oficiales, o de etiqueta.

 

Hoy en día creo que las únicas personas que van literalmente colgando de una corbata son los dependientes de El Corte Inglés y los comerciales de banca, seguros, etc. También muchos jueces y fiscales, y algún catedrático… Recuerdo uno que bajaba a comprar el pan y la leche con traje y corbata, como si fuera a impartir una lección magistral. Pero es que hay gente para todo.

 

Dicen que la elegancia consiste en no hacerse notar, en pasar desapercibido, en hacer lo que vieres. En una playa sería absurdo pasearnos por ella con traje, pero también es una absoluta estupidez acudir a una recepción en La Zarzuela en mangas de camisa, pretendiendo así llamar la atención e ir de progre por la vida.

 

De progre rico, pues el sujeto en cuestión ganó más de cien mil euros el año pasado…, y no hay constancia alguna de que haya ayudado a Cáritas, Bancos de Alimentos o a cualquier otra organización no gubernamental de ayuda a las personas necesitadas, que en estos tiempos, y por desgracia, son millones, sólo en España.

 

Pero el “giliprogresismo” es ansí: nosotros somos los buenos, y los demás los malos. Y tenemos que exteriorizar que somos diferentes, por ejemplo acudiendo a la audiencia real descamisados, o exhibiendo a nuestro bebé –pobre chico- por el Congreso de los Diputados, y si hace falta dándole teta delante de las cámaras de televisión, es decir, de toda España.

 

Aunque seamos una millonaria gallega, de una familia propietaria de una empresa que tiene cerca de un millar de trabajadores, y una facturación anual de decenas de millones de euros… Y a pesar de que el Congreso tiene una estupenda guardería, y de que la chacha nos espera para hacerse cargo del paquete, digo del niño, cuándo me canse de hacer el paripé.

 

Y como el número de tontos en España es muy elevado, y ha quedado acreditado en las últimas elecciones, estos gestos demagógicos y populistas venden mucho.

 

Ya sólo hace falta que sienten un pobre a su mesa. Pero, como decía un tío mío, un pobre limpio, bien vestido, lavado y duchado, que no se trata de que nos llene la casa de piojos. ¡Claro que si cumple estos requisitos seguramente no será un pobre, pero qué le vamos a hacer! Lo que importa es la voluntad. La voluntad de dar gato por liebre al honrado y sufrido pueblo español…

 

www.ramirograumorancho.com

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5 Comentarios
carmen
Fecha: Domingo, 31 de enero de 2016 a las 14:36
Hoy por hoy, Pablo Iglesias ya sólo engaña a quienes se quieren dejar engañar...
Es un agitador comunista, de la peor ralea, y sólo viene a dividir a la sociedad española, en varias naciones independientes, sin ninguna importancia en el mundo, y auténticas sátrapías: Cataluña, el País Vasco, ¿Canarias? Galicia, etc.
Este hombre sólo "producirá" hambre y miseria para los ingenuos que le voten.
ramón
Fecha: Viernes, 29 de enero de 2016 a las 20:47
¿Acudirá vestido normalmente a la próxima cita, o irá en bañador, ya que este indigente intelectual no sabe cómo llamar la atención?
Lo lógico sería que si no va presentable, no le recibiera, y asunto solucionado.
Hasta Garzón fue con chaqueta. Sin corbata, pero por lo menos enchaquetado, para ver al "ciudadano Borbón" (según él).
carmen
Fecha: Miércoles, 27 de enero de 2016 a las 17:11
Es un problema de educación, en este caso de falta de educación.
Y de dónde no hay, no se puede sacar.
antonio
Fecha: Lunes, 25 de enero de 2016 a las 16:22
¡Que triste es que el futuro gobierno dependa de un individuo tan siniestro como Pablo Iglesias, a sueldo de los dictaduras como Venezuela e Irán, mientras una buena parte de la sociedad española le encuentra gracioso..., sin darse cuenta de que es lo que pretende!
antonio
Fecha: Lunes, 25 de enero de 2016 a las 14:07
Cuánta razón tiene.
¡Que falta de respeto a Su Majestad, y a todos los españoles!
¿Qué le hubiera parecido que el Rey le hubiese recibido con ropa deportiva..., por ejemplo? Seguro que hubieran puesto el grito en el Cielo.

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