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F. J. Vaquero Oroquieta
Jueves, 19 de septiembre de 2013 | Leída 305 veces

La Internacional de los Hermanos Musulmanes: el poder de la fe

[Img #1976]Una mirada panorámica a la presencia, potencialidad y contexto de los Hermanos Musulmanes en la actualidad, nos proporciona algunas claves de un movimiento que propugna una religiosidad radical, desarrolla un notable comunitarismo social por medio de innumerables obras asistenciales, y tiene una gran capacidad de adaptación a condiciones políticas muy diversas; todo ello con la pretensión de asimilar los adelantos tecnológicos de Occidente en el intento de superarle que ya plantearon, hace más de un siglo, los pioneros del reformismo musulmán. Una cofradía islámica socialmente innovadora, políticamente reformista y moralmente radical.


Algunas conclusiones:


1.- Hermanos Musulmanes nace y se nutre del reformismo musulmán suní del siglo XX en Egipto, si bien pronto se difundirá allende sus fronteras; decreciendo, en general, su influencia, en tanto más se aleje territorialmente del núcleo originario.


2.- Es un movimiento socio-religioso, jerárquico, bien estructurado y proselitista; antes que un partido político.


3.- Su naturaleza sociológica e histórica se ajusta mejor al concepto de escuela de pensamiento, incluso de grupo de presión. Por ello, de su entorno han surgido otros liderazgos y grupos, generalmente más radicales; por lo que no pueden descartarse, aunque de momento no se perciban indicios en ese sentido, futuras fracciones.


4.- Su estrategia final persigue la unidad de la comunidad de los creyentes en una Umma restaurada y en ampliación territorial.


5.- Su proselitismo se inicia en el ámbito personal, trasladándose al medio social a través de las mezquitas, dispensarios, obras benéficas y la escuela. Trata de llegar allí donde el Estado no lo hace.


6.- Históricamente aspira, desde el pragmatismo de sus tácticas, alcanzar un statu quo con los gobiernos vigentes: ya de plena legalidad, ya de simple tolerancia. De no conseguirlo, se ha mantenido en la clandestinidad, optando algunas de sus corrientes, en algunos momentos históricos, por la confrontación armada con el poder establecido.


7.- Hermanos Musulmanes persigue prioritariamente, como instrumento táctico, su plena legalidad. De conseguirlo, impulsa, una vez alcanzado cierto arraigo social, la organización de partidos políticos inequívocamente islamistas; incluso incorporando a corrientes más radicales (salafistas) o de base tribal. En otras circunstancias, esos movimientos salafistas, organizados como partidos autónomos, persiguen constituirse en alternativa o en factor de radicalización de los Hermanos Musulmanes. Así sucede en Egipto con los salafistas de Al Nour.


8.- Su presencia en el mundo musulmán es muy irregular, tanto por lo que respecta a su statu quo en los diversos ámbitos nacionales, como por su arraigo social e influencia política.


9.- A los gobiernos actualmente dirigidos por la Hermandad, Egipto y Gaza, se le suman otros muy influenciados por la misma: caso de los de Túnez, Libia y, en cierto modo, Marruecos. Mantienen una presencia política, diversa en sus logros políticos, en Yemen, Argelia, Mauritania y Líbano. Jordania y Siria, en sus muy diversas circunstancias, pueden caer en la órbita de este emergente centro de poder musulmán que irradia desde El Cairo: en competición con el chiismo iraní y sus aliados, el wahabismo de la península arábiga, y la Turquía de Erdogan; si bien todos estos centros de poder islámico, en constante competición y colusión, pueden confluir táctica y estratégicamente. Otros territorios musulmanes se encuentran en fase de redefinición nacional y confesional, incluso de manera muy violenta: Sudán, Nigeria, Irak, Pakistán, Indonesia… Por últimos, existen otros que podríamos calificar como “estados fallidos”: Afganistán, Somalia, ciertos países del Sahel. Todos estos escenarios convulsos serán espacios de competición de los poderes musulmanes ya consolidados en su voluntad de extensión de sus respectivos modelos y áreas de influencia.


10.- La praxis política de los Hermanos Musulmanes suele ser calificada como “moderada”, inspirada no poco en el PJD turco de Erdogan: una “democracia-islámica” análoga, en cierto sentido, a lo que fue la democracia-cristiana. No obstante, los hechos confirman un vaciamiento de los contenidos “democráticos” y una islamización de los ámbitos público y privado; es decir, el proceso inverso al protagonizado por la extinta o transmutada democracia-cristiana.


11.- Su respeto formal por la democracia y el reconocimiento de los derechos humanos, es desmentido por la discriminación creciente de las minorías religiosas, especialmente las cristianas, y de las mujeres. Huelga decir que desconocen, en teoría y práctica, el principio de reciprocidad.


12.- En el resto del mundo no musulmán, la Hermandad se encuentra presente entre las comunidades de emigrantes de confesión islámica, organizándose, especialmente en Occidente, con medios y objetivos en buena medida análogos a los ya descritos: mantenimiento y cultivo de la práctica religiosa de los propios, proselitismo ad extra, consolidación y liderazgo de entidades musulmanas -nacionales, transnacionales y sectoriales- con capacidad de influencia e interlocución con los poderes públicos.


13.- Su empleo de un doble lenguaje, dirigidos a audiencias distintas, de notable ambigüedad en muchos posicionamientos, y de connotaciones dialécticas, incluso -lo que es particularmente característico en figuras como Tariq Ramadán- alimenta la sospecha de la existencia de una “agenda oculta”, tanto en políticas interiores, como exteriores.


14.- Los Hermanos Musulmanes, como los demás reformistas islámicos, incluso el salafismo más radical, asumen los aspectos tecnológicos de la “globalización”, pero rechazando los de carácter socio-cultural y político derivados de la misma. Su encaje en este mundo globalizado es, por tanto, táctico y oportunista.


15.- Su encuentro con la sociedad multicultural de Occidente persigue su implantación en la misma, aprovechándose de las ventajas y fracturas frutos del relativismo moral y cultural característico del discurso imperante “políticamente correcto”, y del laxismo legal que tolera, por motivos dispares según los países en cuestión, “islas musulmanas” y “fueros particulares islámicos”.


16.- El decaimiento religioso de Occidente, cuando no un abierto laicismo anticristiano, facilita el proselitismo de las diversas corrientes musulmanas entre nosotros: mujeres convertidas vía matrimonio, hijos de matrimonios “mixtos” educados en el islam paterno, buscadores e insatisfechos espiritualmente, extremistas políticos desengañados, varones que pretenden recuperar un statu de autoridad y respeto en el seno familiar, el crecimiento biológico de las comunidades emigrantes musulmanas en contraste con el envejecimiento de las autóctonas.


17.- Esa “competición” proselitista no impide, totalmente, cierto “diálogo” interconfesional, que puede alcanzar acuerdos coyunturales en algunos casos: en defensa del matrimonio entre hombre y mujer y en rechazo del denominado “matrimonio homosexual”; defensa de la vida en determinados supuestos; defensa de la libertad religiosa, especialmente referida a la posibilidad de celebración de ceremonias multitudinarias en espacios públicos; enseñanza religiosa en la escuela pública; asistencia religiosa en fuerzas armadas, hospitales, cárceles y residencias de ancianos; etc.


18.- Las comunidades cristianas de Occidente, y la propia Iglesia Católica, se enfrentan a un doble reto. Por un lado, el de la progresiva desaparición -operativa, simbólica y legal- de las “raíces cristianas de Europa” -impulsada desde los actuales “poderes fácticos”- con los efectos de una acelerada disminución en el número de fieles y de la práctica religiosa, extinción de obras materiales, pérdida de su incidencia socio-política, repliegue misionero. Y, por otro, el de la “competencia” proselitista de un islam que se ha beneficiado, en ocasiones, de determinadas prebendas concedidas desde el progresismo laicista universalista al objeto de debilitar a las iglesias cristianas.


19.- En este contexto de un Occidente, antaño cristiano, multicultural, mestizo y en permanente revolución cultural y antropológica, el cristianismo puede encontrarse, en un futuro cercano, en el statu de minoría decreciente, en competición, en unos espacios públicos progresivamente restrictivos, con otra minoría, la islámica en este caso, en expansión; en buena parte también a causa de los prejuicios anticristianos y los complejos histórico-culturales del progresismo universalista.


20.- Así como algunas manifestaciones de lo “políticamente correcto” hoy imperante pueden beneficiar la implantación de los Hermanos Musulmanes y otras corrientes análogas en Occidente, ciertas políticas radicales derivadas del discurso progresista globalizador, especialmente en lo referente a la cohesión tradicional de la familia musulmana y de los roles respectivos en la misma, pueden devenir en serios motivos de enfrentamiento futuro; nos referimos a las nuevas costumbres sociales e imposiciones legales derivadas de la “ingeniería social” y de la “ideología de género” del progresismo social-demócrata universalista. En todo caso, las tácticas de implantación y desarrollo de los Hermanos Musulmanes siempre pasarán por el fortalecimiento de la cohesión familiar y de las comunidades musulmanas; sin olvidar nunca que, independientemente de la coyuntura histórica concreta, su objetivo final es la unidad mundial guiada por el estandarte verde del islam. En un mundo globalizado, políticamente multipolar, y con unos Estados en decaimiento de soberanía en beneficio de los poderes económicos reales, en ocasiones de rostro anónimo, la “internacional” de los hermanos Musulmanes ofrece el orgullo de la identidad, la fuerza de la pertenencia comunitaria, y el poder de su fe.

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3 Comentarios
Fecha: Domingo, 10 de noviembre de 2013 a las 10:25
Estimado Fernando Vaquero: más impresionante es tu ensayo sobre el movimiento. Mi experiencia es más existencial que teórica y estoy seguro que tú manejas más datos mientras que yo manejo experiencias. El problema de las experiencias es que pueden ser casuales y no marcar una tendencia general. Y el problema de los datos es que tanto árbol a veces impide ver el bosque. Además de nuestra diferencia de campo, hay otra cuestión de enfoque. Mi mirada es una que sabe que nosotros sólo accedemos a una mínima parte de un mensaje velado, de un Decreto de El que Maquina, mientras que un analista cree que puede interpretar la realidad con el uso de su razón. Esa realidad es como una partida de ajedrez que se jugara en tres tableros superpuestos. En el primero están los datos manejados por los medios, los políticos, los académicos y la opinión pública (llamémoslo el relato histórico). En el segundo tablero están las opacas decisiones del entramado financiero-económico internacional (llamémoslo teoría de la conspiración o simplemente el poder oculto). Pero hay un tercer tablero, al que nadie accede, que es el tablero de la transcendencia, y que al final es el que decide la Partida. Por eso los musulmanes decimos siempre "y Allah sabe más" porque nosotros a lo sumo accedemos a la información de los dos primeros tableros. Teniendo en cuenta eso yo me atrevo a afirmar que el Islamismo es un velo, como lo es la islamofobia. A lo mejor son vacunas que nos vuelven más sanos a pesar de que ahora tengamos la sensación de estar padeciendo una enfermedad.
Fernando Vaquero
Fecha: Lunes, 4 de noviembre de 2013 a las 20:55
Impresionante y muy elaborado comentario el de Javier Salaberria: es un honor.
Adjunto link al artículo del que el artículo comentado son sus conclusiones:
http://cronicasnavarras.blogia.com/2013/062402-la-internacional-de-los-hermanos-musulmanes-el-poder-de-la-fe.php
Creo que tiene mucho, muchísimo, que aportar sobre todas estas cuestiones. Le animo a que escriba sobre ello.
Gracias nuevo.
Fecha: Martes, 29 de octubre de 2013 a las 12:14
La supuesta religiosidad radical que propugnan los Hijuan al Muslimin (Hermanos Musulmanes) no es tal desde el punto de vista musulmán. Más bien se trata de islamizar la modernidad y modernizar el Islam, algo que sus fundadores cultivaron, junto con el rencor anticolonialista, en las educadas universidades Inglesas del siglo XIX.
El modernismo islamista es una malgama de principios modernos teñidos de puritanismo religioso que no tienen nada que ver ni de lejos con el ethos islámico original. Por eso surgen contradicciones fragrantes en su discurso y práctica, una de ellas el famoso yihadismo internacional o terrorismo islamista (dependiendo que bando lo defina) las revoluciones islámicas, la banca islámica o los partidos políticos islamistas. Para que se me entienda, todos estos subproductos del destrozo mental reformista-modernista-islamista serían equivalentes a poder concebir la idolatría islámica, el egoísmo cristiano o el ateísmo judío.
Partiendo de la premisa que el islamismo es al Islam lo que el nacionalismo es a una nación, comento cada conclusión desde el punto de vista musulmán:

1.- En realidad surge en Occidente, en las universidades inglesas y francesas donde estudian sus principales ideólogos, es decir, surge entre la élite intelectual “integrada” de las colonias europeas con el apoyo expreso de las élites financieras y políticas de las potencias coloniales, que querían preparar el escenario postcolonial asegurando que los nuevos estados siguieran un modelo constitucional occidental, con sus instituciones financieras y políticas, y no tuvieran tentaciones de restaurar el califato islámico. De ese modo la defensa estratégica de los intereses occidentales estaba garantizada, como vemos hoy en día, por medio de sátrapas o también por sus oponentes políticos, es decir sí o sí.

2.- Sí, es una estructura más cercana a un movimiento social que a un partido político convencional.

3.- Lo que mantiene unido al movimiento es la represión que ejercen contra ellos. En cuanto accedan al poder comenzarán a fraccionarse, entre otras cosas porque no tienen ninguna respuesta a los retos que plantea una sociedad moderna. Los sectores radicales creerán que esa falta de soluciones precisa de mayor rigorismo religioso y menos concesiones al modelo occidental. La mejor garantía para su declive será el acceso a la responsabilidad de gobernar como ya se empezaba a ver en Egipto. Ha sido un error garrafal tratar de acabar con ellos por medio de un golpe de estado. Eso les da fuerzas y los legitima ante la población.

4.- Ese discurso retórico islamista carece de contenido real. Es el mismo discurso, corta y pega, del panarabismo nacionalista de Nasser. La única manera en la que los islamistas lograrían tal unidad es aniquilando cualquier oposición a su visión distorsionada del mundo, imitando los métodos de la Inquisición Española.
Todos los intentos históricos de lograr unidad mediante represión han fracasado, en el mundo musulmán y en el mundo entero. La única unidad viable para la Ummah es el califato que restaure las instituciones económicas, políticas y sociales islámicas, pero lo primero que haría el califato es abolir el islamismo político y para que exista califato debe haber aristocracia musulmana, no islamistas iracundos.

5.- Los estados fallidos postcoloniales son caldo de cultivo de estas y otras miserias. No se puede inventar un estado de la noche a la mañana. Para que existan estados europeos hicieron falta 500 años de cocción. Las potencias coloniales hicieron algo parecido a lo que hizo EE.UU. en Irak, pero a gran escala: se cargaron la estructura que vertebraba aquellas sociedades, sus instituciones, su modelo político-social-económico e intentaron que de las ruinas surgieran estados modernos, democracias parlamentarias y economías de mercado al servicio de los intereses comerciales y estratégicos de los antiguos colonos. El resultado es el que todos conocemos.

6.- El salto al enfrentamiento armado está ahí, es una tentación constante y motivo de fracturas internas, pero no es una opción demasiado clara ya que les ha ido mejor con su estrategia no violenta. De hecho su baza principal es el victimismo, que tan buenos réditos les ha dado tanto en al sur como al norte del Mediterráneo. Quieren legitimidad intelectual y saben que para eso no pueden cruzar la línea roja de la violencia política.

7.- El entendimiento con el salafismo es un complicado ejercicio de balanzas y equilibrios de intereses mutuos porque el salafismo tiene el gatillo fácil y no le importa nada que lo legitimen intelectualmente, de hecho odia a los intelectuales. Lo que sucede es que los Hermanos Musulmanes juegan con la baza de la amenaza radical salafista para negociar con los poderes locales y las potencias internacionales. “Si me atacáis a mi vendrán otros peores que yo”. Los salafistas son el matón que los Hermanos tienen entretenido. Para los salafistas los Hermanos son un escalón estratégico que los acerca al poder. Esperan que cuando estos lleguen, fracasarán y les habrán allanado el terreno para imponer sus tesis y hacerse con las riendas.

8.- De hecho no tendrían tanta fuerza si no fuera por el apoyo que han recibido desde Estados Unidos y Europa. En el fondo volvemos a jugar con fuego, como con los talibanes en Afganistán. Pensamos que controlamos la situación usando estos comodines, pero los comodines tienen vida propia y muerden la mano que les da de comer.

9.- La buena jugada es alimentar las divisiones. La mala jugada es intervenir. Pero a veces no queda más remedio que intervenir porque uno de los bandos acaba imponiéndose a otro y empieza a chulear a los poderes económicos internacionales. Lo hemos visto una y otra vez. Se interviene para lograr dos cosas: reestablecer el equilibrio entre facciones enfrentadas, garantizando un enfrentamiento civil indefinido, y garantizar la extracción de recursos tanto como las posiciones geoestratégicas. Es el guión más sencillo y más inútilmente negado de la historia.

10.- Han aprendido bien de sus maestros, y saben que la democracia es sólo un colorante.

11.- Este punto es obviamente una opinión del articulista no un dato verificable. La información que nos llega de aquellos lugares es parcial, no contrastada, e ideológicamente sesgada, porque sobre el terreno podemos constatar que esas afirmaciones no son totalmente ciertas. Algunas actuaciones de salafistas radicales pueden apuntar a estos hechos pero lo cierto es que los Hermanos Musulmanes no apoyan dichas acciones contra otros credos ni contra mujeres, aunque sólo sea por interés estratégico más que por verdadera convicción. Al contrario, se les ha visto muy dispuestos a pactar con otros credos haciendo frente común contra la dictadura militar.

12.- Sí, forma parte de la realidad diaria del Islam en España.

13.- Es más producto de la paranoia perceptiva que una realidad. Creo que su discurso es tan plano que no tiene agenda, ni oculta ni pública.

14.- Al contrario encajan como un guante ya que son un producto de la modernidad y la globalidad. Sin ellas no existirían. Donde no tendrían ni encaje ni futuro es en el mundo Islámico que tanto les llena la boca.

15.- Ese es un problema nuestro, porque padecemos una crisis de identidad y de valores muy fuerte. Cuando las defensas bajan los microbios hacen su trabajo.

16.- A lo mejor habría que pensar que el Islam tiene respuestas más allá de la mediocridad argumentaria de los islamistas. A lo mejor deberíamos aproximarnos al Islam como solución contra el islamismo y también contra el nihilismo.

17.- El diálogo es bueno, sea cual sea el propósito del mismo. Y la libertad Religiosa, como la Libertad de Expresión, deberían ser señas de identidad irrenunciables, de lo contrario estaríamos cayendo en lo mismo que criticamos en los islamistas y demás fascismos políticos.

18.- La amenaza del cristianismo está en sus propias entrañas no en los musulmanes, lo mismo que la amenaza del Islam se encuentra en las filas islamistas, no entre los cristianos.

19.- El cristiano ya es de facto una minoría decreciente como lo es el musulmán. La mayor parte de la población es agnóstica, diga lo que diga su filiación política o cultural.

20.- Sí, ofrecer ofrecen mucho de lo que se necesita, pero no van a cumplir con las expectativas, y no lo van a hacer porque los medios no se adecuan al fin. Si hay una condición para que se de el Islam es atenerse a sus propios medios y no a otros. Creo que no acaban de entenderlo y siguen pensando aquello de que el fin justifica los medios. Error monumental. Pero Allah sabe más.

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