Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

David R.
Jueves, 17 de marzo de 2016 | Leída 169 veces

Leninismo

"La dictadura del proletariado es la guerra más abnegada y más implacable de la nueva clase contra un enemigo más poderoso, contra la burguesía, cuya existencia se halla decuplicada por su derrocamiento".

 

"La primera pregunta que surge es la siguiente: ¿Cómo se mantiene la disciplina del partido revolucionario del proletariado? ¿Cómo se controla? ¿Cómo se refuerza?

 

"Hay que comprender -y la clase revolucionaria aprende a comprenderlo por su propia y amarga experiencia- que no se puede triunfar sin aprender a tomar la ofensiva y a llevar a cabo retiradas con acierto".

 

"El boicot de los bolcheviques contra el parlamento en el año 1905 enriqueció al proletario revolucionario con una experiencia política extraordinariamente preciosa, haciéndolo ver que, en la combinación de las formas legales e ilegales, de las formas parlamentarias y extraparlamentarias de lucha, es, a veces, conveniente y hasta obligado saber renunciar a las formas parlamentarias".

 

¿Les suena?, no lo ha escrito Pablo Manuel Iglesias, las escribió su maestro, Vladimir Ilich Uliánov, alias Lenin, creador de una teoría y praxis marxista definida en Ciencia Política como leninismo, y estas frases están publicadas en uno de sus libros, que se titula "La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo". En mi biblioteca tengo una edición de 1966, impresa en la República Popular China y que está basada en la compilación de las obras de Lenin publicadas por Edición en Lenguas Extranjeras, de Moscú.

 

Lenin llevó a cabo una interpretación personal de las teorías de Marx y de Engels y por eso lo llamamos marxismo-leninismo, porque de Marx existen muchas otra interpretaciones, algunas tan importantes y genocidas como el maoísmo o el estalinismo, y otras tan disidentes como el trotskismo (líder liquidado). 

 

ETA-militar siempre ha firmado sus comunicados y sus publicaciones con un membrete que contiene un serpiente enroscada en un hacha, desde el primer día ese membrete tenía un simbolismo concreto, la serpiente representa la astucia, y el hacha la fuerza, pero, además, firmaba con una frase "Gora Euskadi askatuta eta sozialista" (“¡Viva Euskadi en libertad y socialista”). Ellos nunca negaron su adscripción ideológica al marxismo-leninismo, de hecho, hacían gala de la misma, y fue ideología clave en los procesos internos que llevaron a la escisión de octubre de 1974 (IV Biltzaar Ttippia), que es el momento en el que nace ETA-militar. Cuando ellos hablaban de socialismo no se referían a la socialdemocracia que funcionaba en Europa.

 

Pablo Manuel Iglesias tampoco renuncia a su maestro ideológico, aunque Monedero se exprese con más claridad, probablemente en un ejercicio de praxis política muy calculado y coordinado. 

 

En ambos casos subyace la utilización de una metodología leninista que se llama democracia centralista.

 

Se trata de estructurar una organización política con forma piramidal, la pirámide tiene una base muy amplia (los militantes y los votantes) y una cúpula de muy pocas personas (los dirigentes), normalmente en la cúpula es imprescindible la presencia de un líder carismático. Las decisiones se toman desde abajo hacia arriba, lo que es considerado el colmo de la democracia participativa, superando la inoperabilidad de los sistemas asamblearios; pero, en realidad, lo que ocurre es que, al final del proceso, acaba tomando decisiones únicamente la cúpula. En realidad es una dictadura enmascarada.

 

En el caso de ETA la cúpula tenía nombre clave: KE (comité ejecutivo), y era tan monolítica y fuerte como para obligar a un militante, veterano del asesinato, a acabar con la vida de su compañera “Yoyes” en presencia de su hijo pequeño en Villafranca de Ordicia; horrible asesinato, uno más, ejecutado por la sencilla razón de que lo ha dicho la cúpula, un pequeño puñado de descerebrados ejerciendo el poder absoluto.

 

En el caso de Pablo Manuel Iglesias, el leninismo le lleva a fulminar a los díscolos, a todo aquel que dentro de la amalgama artificial que es Podemos no esté de acuerdo con sus decisiones inapelables, como acaba de hacer destituyendo al responsable de organización del partido, o a imponer en el País Vasco a su candidata, y olvidándose de que no hace mucho tiempo existieron "los círculos".

 

Leninismo, dictadura, ausencia de democracia; espero que no alcancen el poder nunca, porque ese es su modelo y el que implementarían en el país, como ha hecho Maduro en Venezuela, y, con todos mis respetos, no creo que Maduro haya estudiado las obras de Lenin, pero allí y aquí, todos sabemos quiénes fueron sus asesores.

 

 

 

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
2 Comentarios
ramiro
Fecha: Viernes, 18 de marzo de 2016 a las 10:01
Vamos camino de Venezuela, y a una gran velocidad.
¡Desgraciadamente el número de tontos en España es muy elevado, como lo acreditan los más de cinco millones de votos que sta troupé consiguió en las pasadas elecciones generales!
carlos
Fecha: Jueves, 17 de marzo de 2016 a las 20:12
Esperemos que no alcancen jamás el poder por el bien de todos. En cualquier caso siempre habrá viejas glorias para impedirlo. Aunque sea tan difícil como que Zidane gane la liga

La Tribuna • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress