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David R.
Jueves, 7 de abril de 2016 | Leída 923 veces
Así se monta una sociedad en Panamá, Belice, Gibraltar…

¡Vayámonos todos, amigos, a un paraíso fiscal!

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Aclaremos conceptos: un paraíso fiscal es un país, un estado, o un territorio que se caracteriza por aplicar tributaciones diferentes a los residentes o a los visitantes, pero, sobre todo, por aplicar tributaciones especiales a los inversores foráneos, y en condiciones particulares.

 

La clave del funcionamiento de las inversiones en un paraíso fiscal no es la constitución de una sociedad "X", sino cómo utilizo ésta, porque la sociedad que he creado es un mero instrumento financiero, que no fiscal (aunque también).

 

Como tales, la OCDE reconoce un par de docenas de paraísos fiscales, aunque la lista se amplía o se reduce en función de qué país la genera. La realidad es que son más de 220 los detectados. Según la legislación española, un país o territorio dejará de ser considerado paraíso fiscal cuando firme un convenio para evitar la doble imposición internacional, con cláusula internacional (pagar impuestos por duplicado o no). Por ejemplo, Andorra, que según la OCDE está en la lista de paraísos fiscales, pero para España ha sido excluida gracias a significativas colaboraciones, después de que en noviembre de 2010 se pusiera en práctica el acuerdo de intercambio de información que permitió "pillar y salvar" a la famosa tenista Arancha Sánchez Vicario, o a la mafia Pujol, todo ello después de la imprescindible intervención de EE.UU. (FBI).

 

La característica aparente de un paraíso fiscal es su baja tributación para inversores extranjeros, que pueden ser personas físicas o normalmente jurídicas, la opacidad que permite, la no inscripción en un registro mercantil, y el blindaje de la cuenta y de las personas que tienen acceso a ella, pero, sobre todo, el consiguiente operativo.

 

Hace años, una amiga me pidió que le explicase cómo actuar en un paraíso fiscal (tenía unos ahorros). “Te recomiendo Belice”, le dije (Después me arrepentí porque fue uno de los paraísos fiscales utilizados por Urdangarín y sus sociedades). Le explique que crear una sociedad en Belice (lo que aquí llamaríamos una S.L.) requiere menos de 24 horas y que la nueva empresa está exenta de pagar impuestos. A cambio, cada año deberás abonar al gobierno una cuota fija de 100 dólares, siempre y cuando el capital aportado para su constitución sea inferior a 50.000$. Si lo supera la tarifa máxima es de 1000$ anuales (hablo de hace 10 años).

 

Le explique que, a cambio de esos pagos al paraíso fiscal, las sociedades disfrutan de una situación privilegiada, en la que no se producen ni auditorias, ni registros públicos, ni por supuesto investigaciones de ningún tipo. Son sociedades opacas a nivel internacional.

 

Además, esos paraísos se han convertido desde hace muchos años en el mejor mecanismo para articular “project finance”, una fórmula de financiación para adquirir empresas, activos o pasivos, o crearlas a través de deuda con recursos propios mínimos, y estimados lectores, les aseguro que esta es la clave del negocio: no es donde lo situó (el dinero) sino, una vez colocado, cómo lo muevo y cómo lo invierto.

 

Ejemplo de funcionamiento que le sugerí a mi amiga. "Tu como empresaria creas una sociedad con 25.000 dólares de capital y, una vez constituida ésta, pides prestados a un banco del mismo lugar 75.000 dólares. Es decir, tu empresa está en deuda en un 75%. Los activos de esa compañía, el capital básicamente, que lo has podido pedir prestado, robado, o quieres blanquearlo, o te lo he dejado yo porque eres muy buena amiga,  o es una donación, lo transferimos como inversión en una sociedad en el extranjero que aparentemente contará con un capital propio de 100.000 dólares (25.000 + 75.000)".

 

Como el balance que incluye el pasivo no tiene duda de calidad, porque nos respalda el paraíso, podremos pedir 300.000 dólares más y, sobre el papel, parecerá que el 25% de su pasivo siguen siendo fondos propios. Fíjese que inicialmente solo hemos aportado el 6% del total, y por supuesto siempre moviéndonos en cuentas numeradas, no nominales. Y a continuación lo invertimos en deuda soberana o en materias primas, las plusvalías (que no tributan) van a para a la misma cuenta numerada, pero como hemos montado una sociedad a nombre de la misma, hemos abierto otras cuentas numeradas en otros paraísos en diferentes lugares. 

 

Animo a todos los ciudadanos a que utilicen estos sencillos mecanismos para incrementar sus activos, porque les aseguro que, si lo hacemos todos, todos los días, acabamos con los paraísos fiscales.

 

En cualquier caso, hay dos cosas que no entiendo, y mi madre me enseño que "la avaricia rompe el saco". ¿Cómo es posible que personas que tienen muchísimo dinero acudan a estos sistemas, con lo fácil que les resultaría articular o participar en una SICAV? El paraíso fiscal está aquí (tener millones de euros y tributar legalmente al 1%).  Y si soy tan "tonto" que quiero utilizar un paraíso fiscal porque parece que está de moda, ¿por qué me voy a Panamá, si tengo más cerca suelo británico? Gibraltar, por ejemplo, con más sociedades afincadas allí que habitantes tiene, y con el mismo mecanismo financiero.

 


 


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