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Raúl González Zorrilla. Director de La Tribuna del País Vasco
Lunes, 2 de mayo de 2016
Autor de “Fraudebook. Lo que la red social hace con nuestras vidas”

Vicente Serrano Marín: “Facebook es una herramienta de dominio con apariencia de instrumento de liberación”

[Img #8692]Licenciado en Derecho y doctor en Filosofía, Vicente Serrano Marín es uno de investigadores españoles que más ha reflexionado sobre la relación existente entre las nuevas tecnologías de la comunicación, el actual orden político-económico y la vida privada de los ciudadanos en los tiempos posmodernos. Ganador en 2011 del Premio Anagrama de Ensayo con la obra “La herida de Spinoza”, Serrano Marín es también responsable de títulos importantes como “Soñando monstruos. Terror y delirio en la modernidad” (2010), “La revolución digital y la sociedad de la información”, “La mirada estética y el laberinto moderno” (2014) o el más reciente “El orden biopolítico” (2016).

 

En la actualidad, Vicente Serrano es profesor titular en la Universidad Austral de Chile, donde dirige el Instituto de Filosofía y la Escuela de Graduados de la Facultad de Filosofía y Humanidades.

 

Vicente Serrano acaba de publicar “Fraudebook. Lo que la red social social hace con nuestras vidas”, un ensayo novedoso y original en el que disecciona los efectos que Facebook está teniendo para la identidad de las personas, para las relaciones afectivas y emocionales y para la intimidad de los usuarios. “Facebook es una herramienta de comunicación y, además, es una herramienta de enorme poder comunicador. El problema es que es algo más que eso, que no es inocua. Al incidir sobre los dos aspectos básicos de las personas, expresadas en la idea de amistad y en la de la propia identidad, mediante un dispositivo que articula y estructura ambas, acaba por afectar a nuestra vida en busca de adhesiones y generando exhibicionismo y narcisismo. El dispositivo se parece demasiado a una cuenta corriente y se reapropia de esas dimensiones íntimas en términos acumulativos”.

 

. ¿Las Tic’s, en general, e Internet, en particular, son al postcapitalismo y al pensamiento posmoderno lo que las grandes empresas siderúrgicas, energéticas y automovilísticas del siglo XX fueron al capitalismo clásico y al pensamiento moderno?

 

. Sí, se podría hacer esa analogía entre la tecnología digital y las máquinas de la primera Revolución Industrial. Ya el filósofo francés, Jean-François Lyotard, al definir la condición postmoderna, había enfatizado la importancia de la información, incluso antes de que se produjera la revolución digital. Pero no creo que estemos ante un postcapitalismo. Más bien asistimos a una nueva fase donde el capitalismo, gracias a la nueva tecnología digital, está atravesando una nueva frontera, tal vez la última que quedaba, la de la vida afectiva, para convertirla en mercancía. Eso es lo que hace Facebook, que es como una gigantesca fábrica a partir de la intimidad del usuario. En la red social, el usuario, al que se le dice que el servicio es gratis y lo será siempre, es en realidad el productor sin salario de esa mercancía elaborada desde su vida afectiva.  

 

. Los grandes cafés europeos del siglo XIX, entonces escenarios preferidos de una burguesía cada vez más pujante, fueron espacios privilegiados para la propagación y recepción de noticias, rumores, ideas, novedades y modas. En el siglo XXI, ¿son las redes sociales, encabezadas por Facebook, quienes desempeñan este papel?

 

. Creo que es algo diferente. Estos cafés eran minoritarios y frecuentados por elites ilustradas. Eso se podría aproximar más a lo que intenta Twiter. Facebook es otra cosa. Tiene un sesgo de movimiento de masas que alcanza ya a más de 1.600 millones de usuarios. Eso es lo relevante y lo que es digno de atención, porque posee un número de usuarios que supera a cualquier religión, si consideramos por separado a todas las iglesias cristianas. La Iglesia católica, que es la que tiene más fieles, se queda en 1.400 millones. Más que con un café, yo lo compararía con un gran templo digital, aunque eso sí, en la era del nihilismo y del fin de las ideologías, dado su carácter transversal. El templo de la religión del capitalismo.

 

[Img #8691]. Tras leer su libro, puede tenerse la sensación de que Facebook es un “gran Hermano” del que nadie puede escapar… pero el miembro de una red social siempre puede clicar el botón de “borrar cuenta”…

 

. Por supuesto que el usuario puede cerrar su cuenta, pero no va a recuperar la información que ha depositado en ella. Esa información, parte importante de su intimidad, la ha cedido a perpetuidad a Facebook o a quien sea su propietario futuro. Yo, en “Fraudebook”, no analizo tanto esas dimensiones de control al estilo de Gran Hermano, que sin duda también están ahí, como el hecho de que la afectividad y dimensiones claves para nosotros como la identidad y la idea de amistad, sobre las que el usuario pierde todo control y ni siquiera lo sabe, en la mayoría de los casos. Y sobre todo me interesa destacar que Facebook es un dispositivo que al afectar a esas dimensiones íntimas de lo que somos o creemos ser, acaba modificando nuestras vidas y generando una ansiedad que viene determinada por el dispositivo. En ese punto es decisivo el “Me gusta”, que obliga un escrutinio permanente de lo que somos. 

 

. En su opinión, ¿sobre qué elementos se asienta el éxito innegable de Facebook y de otras redes sociales?

 

. Su éxito está en el cruce entre la intimidad y la publicidad. Su emergencia como red de comunicación más o menos privada y recayendo sobre las dimensiones afectivas de las personas convirtió de pronto a Facebook en una gran herramienta de publicidad. Sin lo primero no habría sido posible lo segundo, pero sin lo segundo no se habría multiplicado hasta alcanzar los 1.600 millones de usuarios que tiene actualmente. Yo creo que con el tiempo va a ser solo publicidad. La gente empieza ya a dejar de usarlo tras el primer impacto y la novedad que supuso. Pero cuando sea solo publicidad a su vez decaerá, al faltar aquel primer elemento.

 

.  A su juicio, ¿Facebook apuntala las ideologías dominantes o, por el contrario, sirve para cuestionar, difuminar y dinamitar los grandes relatos políticos, culturales y económicos?

 

. Está más allá de las ideologías. Aunque en realidad apuntala sobre todo el capitalismo y su ideología, la que afirma ser el fin de las ideologías y el fin de la historia. Lleva a las personas a interiorizar su concepción acumulativa, la idea de que cada cual es empresario de sí mismo y de su propia biografía y como tal debe acumular adhesiones. Es la herramienta de lo que en el libro llamo capitalismo afectivo. En ese sentido sorprende su uso masivo y además clave por partidos y movimientos supuestamente anticapitalistas, porque su solo uso determina modificaciones en el discurso. En varias conferencias que he dado en Chile me he encontrado con una parte del público, sobre todo público bastante joven, que reacciona contrariado cuando exponía estas cosas. Su principal argumento era la potencia de Facebook como herramienta de movilización. Y sin duda es una gran herramienta de movilización, pero acaba por absorber todo lo que toca.

 

. En su opinión, ¿es Facebook una red de dominación o de liberación?

 

. No hay duda de que en primera instancia supone un incremento de lo que Isaiah Berlin llamaba libertad negativa, pues elimina o dificulta constricciones de libertades básicas para las democracias como las de expresión y comunicación, e incluso nos permite rebasar fronteras espacio temporales hasta ahora irrebasables. Pero, a la vez, incide en lo que Berlin llamaba la libertad positiva. Y ahí está el problema porque esa supuesta ‘autorrealización’ en que consiste la libertad positiva de Facebook es un espejismo y en realidad es la herramienta de una nueva forma de dominio. Por eso se podría decir que es una herramienta de dominio con apariencia de instrumento de liberación. Lo que Foucault llamaba la ironía del dispositivo. Nos hace creer más libres al someternos.

 

. ¿Es Facebook el sueño cumplido de todo totalitarismo, el control absoluto de las biografías y de las emociones de los ciudadanos?

 

. Afortunadamente, se trata de un totalitarismo no cumplido en su plenitud, mientras seamos capaces de mantener el pensamiento crítico y expresarlo. Pero sí es un paso más en esa dirección hacia el sueño totalitario. Yo lo comparo con un movimiento de masas, pues de hecho lo es, en el que aparentemente ya no se produce la despersonalización y la violencia de los movimientos de masas del siglo XX, especialmente en el período de entreguerras. En lugar del líder carismático, hay un dispositivo, una máquina, que parece hacernos más libres, y aparentemente no solo no nos despersonaliza, sino que al permitirnos colgar nuestras fotos, exponer nuestras opiniones y exhibir nuestra intimidad, y eso que Facebook llama “biografía”, parece reafirmar nuestra identidad. Pero es un espejismo. Ninguna otra máquina había logrado reunir personas tan distintas y dispares en creencias, religiones, naciones o procedencias, y todas en un mismo formato, por lo demás muy simple que banaliza todo lo que se cuelga en él.

 

. Estamos en 2004 y está en su mano apoyar o rechazar el nacimiento de Facebook. Sabiendo lo que hoy sabe, ¿cuál sería su decisión?

 

. Facebook en sí mismo es un invento aparentemente fruto de un individuo y de un grupo reducido de colaboradores, pero lo que significa expresa una tendencia que no depende de un apoyo o un rechazo individual. De ahí su éxito. Mi decisión sería la misma que hoy. Yo me dedico básicamente a escribir y enseñar. Creo que de darse la circunstancia que me señala, escribiría un libro muy parecido a este.   

 


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