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Lunes, 6 de junio de 2016 | Leída 1242 veces
“Hay que poner el foco en Libia, que es donde el DAESH va a dar problemas”

Teniente coronel Manuel González Hernández: “Estamos en medio de un conflicto irregular, asimétrico y global”

[Img #8973]Los militares destinados en la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra poco tienen que ver con el perfil clásico atribuido al gremio: lejos de los campos de combate, sus tareas se centran en la investigación y la formación de soldados y otros profesionales destinados a misiones en el exterior. Son los herederos de la antigua Escuela de Estado Mayor, creada por Godoy para pertrechar al Ejército con un cuerpo de especialistas en táctica, estrategia o historia que asesorase en la toma de decisiones. Hoy el abanico de especialistas se ha adaptado a las amenazas actuales, incluida la del terrorismo yihadista. Uno de sus miembros más destacados es el teniente coronel Manuel González Hernández, que centra su investigación en desentrañar los orígenes y el comportamiento de los yihadistas. Una entrevista de Juanfer F. Calderín y María Jiménez para el Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET).

 

Su perfil es académico, alejado del estereotipo de militar. ¿Qué importancia tiene el estudio del terrorismo yihadista para el Ejército?

 

La Escuela de Guerra tiene diferentes departamentos, conjugando la formación práctica y la académica. Colaboramos en diferentes másteres, cursos, seminarios y jornadas tanto como organizadores, como ponentes o como alumnos para completar nuestra formación. Dentro de la estructura se encuentra el Departamento de Estrategia y Organización, al que yo pertenezco, en el que se estudian, se analizan y se imparten clases sobre liderazgo, historia militar, organización, sistemas de instrucción, aspectos institucionales y en mi parte, geopolítica, estrategia, polemología así como los fundamentos de la concienciación cultural para que a toda persona que sale a misiones al exterior, ya sea a Líbano, Afganistán en su momento, a Irak, Turquía, República Centroafricana, Somalia o Malí, o el escenario que se pueda abrir, se le de un baño de la cultura del lugar donde despliega, para que conozca las costumbres, el protocolo, la religión y la política de esa zona. El objetivo es que no se interfiera negativamente con los modus vivendi de la población. La formación se amolda a cada país: no es lo mismo, por ejemplo, la visión del islam de Malí o Nigeria que el de Jordania o Afganistán.

 

Hay 860 militares españoles combatiendo en doce misiones contra el terrorismo yihadista en África y Oriente Medio. ¿Estamos en guerra?

 

Jurídica y políticamente hablando, no, porque no ha habido una declaración formal de guerra. Estamos en una situación de controversia o de conflicto, que es además irregular, asimétrico y global, con unas nuevas tendencias que no responden al concepto clásico de guerra. La formación que, por parte de mi área de responsabilidad se imparte a las tropas desplegadas no sólo contra el yihadismo, también contra la piratería o para la estabilización de países, tienen una doble misión: que conozcan el entorno cultural y la amenaza a la que se pueden enfrentar. Intentamos no interferir negativamente con la población local para que esa población perciba que vamos a ayudarles, a estabilizar su país y a protegerles de una amenaza.

 

(…)

 

Hay reconocidos expertos en terrorismo que defienden que la actuación contra el terrorismo yihadista tiene que tener necesariamente un componente militar. Otros, sin embargo, destacan que han sido operaciones militares fallidas las que han propiciado un auge del movimiento terrorista. ¿Dónde se sitúa?

 

Acabar con una amenaza como el terrorismo yihadista, que además es polifacética y multidisciplinar, no se va a conseguir sólo con la fuerza, pero la fuerza debe estar presente. Cada uno percibe la amenaza en su aspecto y en su entorno: cuando hay un atentado en Europa, parece que es el único que ha habido en el mundo y no es así. Hay atentados constantes. No debemos olvidar que la amenaza yihadista está siendo global y que está produciendo más bajas dentro de los propios musulmanes que fuera del mundo musulmán: tres a uno es la proporción aproximada. La célula central alimenta ideológica, física y económicamente a parte de los yihadistas del mundo. Para liberar la zona que actualmente ocupa existen, entre otras, dos formas: la invasión y las medidas coercitivas. Si no, nunca lograrás limpiar una zona. La fuerza tiene que ser uno de los factores que actúen y, evidentemente, hay que incluir aspectos como la financiación para estabilizar las zonas de conflicto, la concienciación, para intentar que la amenaza y el adoctrinamiento se acaben allí donde empiezan.

 

(…)

 

¿La comunidad internacional tendría que poner el foco en Libia si no lo ha puesto lo suficiente?

 

Sí, al menos atención. La presencia de yihadistas en Libia es un asunto que nos va a dar problemas. Los libios ya están sufriendo desde la caída de Gadafi, incluso antes, muchas penurias, pero con la caída de Gadafi viven el desmembramiento del Estado que antes tenían, hay luchas internas importantes y se ha producido un importante descontrol del armamento y de otros recursos de defensa que tenía el Gobierno de Gadafi, por lo que hay numerosos de estos elementos no localizados. Actualmente en la zona hay gente muy entrenada, acostumbrada al desierto, y a la lucha, por lo que es una situación potencialmente peligrosa.

 

¿Cómo puede desestabilizar a España que el terrorismo yihadista se acerque cada vez más a Europa?

 

El modelo para desestabilizar es atacar los pilares de un Estado. ¿Cómo se hace? Un ejemplo muy claro es Túnez: un país no muy grande, con el turismo como principal fuente de ingresos y con una gran parte de población joven que no tiene trabajo ni perspectiva de futuro. El Daesh ha atacado varios hoteles, quitándole a los jóvenes la percepción de los medios en los que podría haber basado su futuro. Por tanto, van a coger la primera alternativa que se les ofrezca y que, sea el Daesh o cualquier otro grupo terrorista, se basa en una ideología religiosa por un lado y en proporcionar medios económicos, por otro. Una encuesta reciente publicada en El País revelaba que los jóvenes vascos apenas conocían la historia del terrorismo. ¿A qué lo atribuye? ¿Qué responsabilidad tienen las instituciones en esta amnesia o desconocimiento colectivo?

 

¿Puede ocurrir algo similar en Europa?

 

Si trasladamos esto a Europa, lo que pueden hacer es intentar mellar algunos de nuestros pilares: nuestra unión, nuestro sistema de libertades y nuestros valores, basándose en sus doctrinas en combatir el materialismo, o la falta de sentimiento religioso, por el que tanto critican a los europeos. Ante la necesidad humana de creer, expanden que su idea del mundo no es sólo material sino también espiritual, por eso diversos ciudadanos se pasan al “lado oscuro de la fuerza”.

 

(…)

 

El Daesh ha lanzado amenazas directas a España. ¿Son reales?

 

El riesgo existe. Del porcentaje no se puede hablar: pueden pasar quince años sin que ocurra nada en España o puede ocurrir esta misma tarde. Cualquier país del mundo ahora mismo está bajo el riesgo de sufrir la amenaza yihadista, no descarto ninguno y no hay que bajar la guardia. España es un referente para todos los dirigentes yihadistas, tanto de Al Qaeda en su momento como del Daesh actual, o de algunos grupos del norte de África, en referencia a recuperar ese anhelado Al Ándalus y su esplendor. Como expresan en algunos mensajes “no descansaremos nuestra espadas hasta que no pisemos el usurpado suelo de Al Ándalus”. Es una frase permanentemente repetida en los mensajes yihadistas, aunque diferente es que puedan y quieran actuar, y que cuando actúen sus elementos de ataque sean efectivos o no y que el número de víctimas sean elevados o no. Hasta ahora, las Fuerzas de Seguridad del Estado han sido bastante eficientes y eficaces, desde 2004 no hemos tenido ningún atentado en España. Por eso, diferentes estamentos estamos luchando no sólo en la seguridad física sino en concienciar a la población de que tengan la tranquilidad de que nuestras fuerzas están actuando y de que, aun así, uno debe no estar temeroso, pero sí prevenido.

 

Leer la entrevista completa en la web del Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorism0 (OIET)

 


 

 
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