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La Verdad Ofende
Sábado, 11 de junio de 2016

La regeneración socialdemócrata

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Nadie duda del absoluto agotamiento social por el saqueo institucional que las elites que nos desgobiernan han perpetrado durante estos años. La corrupción no dejó nada sin ensuciar. El saqueo del Estado ocurrió desde la más alta institución del Estado, la Corona, hasta las organizaciones sindicales de izquierda que expoliaron los dineros para los parados, las más indefensas víctimas de la crisis. 

 

Ante tal saqueo, los españoles seguimos esperando la tan cacareada regeneración. Hasta hoy, solo hay una evidencia y es la manifiesta negativa de regeneración del bipartidismo PP-PSOE, cuyos resortes de corrupción y control del Estado son asombrosos. Un Rajoy mentiroso en sede parlamentaria se negó a dimitir tras perder cinco millones de votos, ha retrasado el congreso que debería regenerar el partido casi dos años y se enfrenta a una demanda ante la justicia por sus propios afiliados del Partido Popular tras incumplir los estatutos. La narración de la total corrupción del PSOE, ya próximo a su extinción, me la ahorro por lo voluminosa. Tan solo dos pinceladas: 250 cargos del PSOE implicados (ministros, secretarios generales del partido) y 6.000 millones desaparecidos.

 

Los continuos recursos ante la justicia y aforamientos (10.000 políticos), recusaciones de jueces, quema de juzgados, falta de personal, retrasos en la entrega de documentos solicitados, y mil y una dificultades, impiden que la Justicia, mal dotada presupuestariamente, pueda actuar con agilidad y eficacia, convirtiendo esta fundamental institución en un resorte más de la corrupción sistémica que asola España.

 

Ante semejantes crisis sistémicas, los populismos siempre encontraron el terreno perfectamente abonado desde donde iniciar su terrible siembra para tomar el poder. Los ejemplos históricos son abrumadores: el corrupto Batista fue devorado por el populismo de Fidel Castro, que renegaba del comunismo y se anunciaba demócrata. Algo similar ocurrió con el régimen corrupto de Carlos Andrés Pérez, arrollado por un chavismo golpista que también se anunciaba democrático y regenerador.

 

El 14 de diciembre de 2012, el marxista-leninista Pablo Iglesias escribía un tuit revelador. Decía así: “Estamos en tiempos de Weimar en los que ganará quien agregue un amplio sentimiento popular”. Para quienes gustamos de leer historia, Weimar está asociado a los nazis. 

 

El socialista Adolf Hitler, tras un golpe de Estado (como Hugo Chávez), tres elecciones y varios bloqueos de gobierno, se hizo con el poder del Reichstag tras ser designado como presidente del gobierno por un anciano Hindenburg. Después, vinieron las leyes de Nuremberg, la reforma del Estado y el totalitarismo más atroz.

 

Decía con mucho tino V. Misses que “el marxismo usa palabras fetiche como eslóganes políticos cuyo doble o triple sentido facilitará reivindicaciones incompatibles”.

 

Vean las pruebas:

 

De 423 diputados y senadores, solo 39 de ellos han renunciado a seguir cobrando hasta el 26J. Ninguno fue de Podemos. Su carácter ejemplar y regenerador es un chiste. Sus alcaldes no solo no renunciaron a sus prebendas, cobran lo mismo y ni conocen las bicicletas que afirmaban usar. Disfrazaron con subterfugios legales la trampa, donando una pequeña parte al partido, que son ellos mismos. En Madrid, Manuela Carmena llama a los coches oficiales “coches de incidencias” y mantiene 180, nada menos. En el metro, nadie la volvió a ver, asiste a los palcos del Real Madrid con la casta que denunciaba, y hasta pidió una entrada a la final gratis y en palco para su sobrino. El "jefe" de todos ellos, Pablo iglesias, sigue ocupando una vivienda de protección oficial ilegalmente

 

La más grosera pincelada "regeneradora" la pone el alcalde de Zaragoza, quien pasa como gasto al erario público hasta la gomina que usa para su casposo y blanco pelo marxista. Pero lo más cómico es Izquierda Unida (IU), absorbida por la promesa de recibir tras las elecciones dos millones de euros, y algún diputado ha prohibido lucir su propia bandera comunista en sus mítines, pues dicen Pablo, Echenique y Errejón que es incompatible con el disfraz socialdemócrata nórdico que diseñaron en su programa de "Ikea".

 

Como ven, el comunismo que hoy tomará el poder, travestido de socialdemócrata, solo es otra edición de la casposa estafa marxista que ya nos visitó en los años 30 del pasado siglo, que buscó y provocó la Guerra Civil (lean los discursos de Largo Caballero) y dejó más de 100 millones de asesinatos en la historia del siglo XX, la vergüenza del muro de Berlín y decenas de estados fallidos y acabados, pervirtiendo el término “democracia” y el concepto de “social”. 

 

Varoufakis afirmaba recientemente tras una conferencia en la marxista Barcelona, ahora en manos de la okupa Ada Colau, que todos los gastos del viaje los pago él. Créanme, no se pagó dos veces, los comunistas son expertos en el robo absoluto. Las facturas a cargo del Ayuntamiento de Barcelona las ha destapado Carina Mejias, de Ciudadanos. Tres noches en hotel de cinco estrellas, previo vuelo en primera clase. La broma de las charlas del comunista griego "Varoufakis y amigos" supera los 20.000 euros. La regeneración leninista, como ven, solo era esto. La peor casta, hoy llamada "socialdemocracia nórdica".

 

¡Todo es mentira!

 

“No se puede acabar con el capitalismo sin acabar con la ideología socialdemócrata en el movimiento obrero” (Jose Stalin, 7 de noviembre de 1927, Nº 255, Pravda). 

 



 

 

 
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