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David R.
Lunes, 27 de junio de 2016

La urgente necesidad de desarrollar nuevos sistemas de defensa contra el terrorismo islamista

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La nueva amenaza que supone el DAESH (autodenominado Estado Islámico) requiere de nuevos sistemas de defensa, ya que esa nueva amenaza se caracteriza, entre otras cosas, por:

 

1) - Estar totalmente en contra de nuestro modelo de civilización.

 

2) - Tener un objetivo bien definido, que por ser global es omnipresente.

 

3) - Conocer y utilizar las legislaciones vigentes y las nuevas tecnologías, aprovechando las garantías de las primeras y los potenciales de las segundas.

 

4) - Practicar una manera de entender el concepto de tiempo y temporalidad completamente diferente a los nuestros; una actitud ante la vida terrenal que no contempla el concepto de "prisa".

 

5) - Utilizar unos códigos éticos y morales elementales, sencillos, radicales, y de fácil difusión y asimilación; su comprensión no requiere esfuerzo intelectual ni capacidad de comprensión.

 

Ante una nueva amenaza como esta, enfrentamos grandes problemas:

 

A) - Los objetivos del DAESH somos nosotros, la población “infiel” que se encuentra en un estado y estadio mental completamente diferente, y por eso nos cuesta asimilar la envergadura, la proximidad y la determinación de la amenaza, sus acciones resultan sorprendentes y eficaces por su incomprensibilidad, y ellos lo saben. Los responsables políticos, que lo son de nuestra seguridad, tienen que desarrollar una eficaz actividad didáctica que no oculte la realidad y potencialidad de la amenaza y que advierta de futuras posibles acciones como las conocidas o como las que todavía no conocemos.

 

B) - La nueva amenaza utiliza nuestras estructuras legales a su favor, y a partir de su conocimiento desarrollan capacidades de mimetizaje y maniobra, incluso cuando los asesinos son neutralizados antes de inmolarse, siguen utilizando nuestros sistemas legales en beneficio propio para protegerse y para dificultar al máximo las investigaciones pertinentes, que siempre requieren de obtención de información. La tremenda asimetría entre nuestras legislaciones y la suya desequilibra totalmente la balanza a su favor.

 

Es necesario articular nuevos sistemas de defensa que tienen que sustentarse en legislaciones que permitan la eficacia que la situación requiere; esas nuevas legislaciones solo pueden ser escritas por legisladores que cuenten con el suficiente apoyo y respaldo de la ciudadanía. Cuando nuestras legislaciones en materia de seguridad son utilizadas por nuestros enemigos declarados dejan de tener validez, son caducas automáticamente porque se convierten en algo peor que instrumentos de los asesinos, se convierten en sus armas. Deben ser modificadas urgentemente, porque su eficacia tiene que ser real y abarcar al ámbito importantísimo de la prevención.

 

La siempre delicada balanza libertad/seguridad tiene, en este caso, que inclinarse a favor de la seguridad para preservar la libertad.

 

Hay un tiempo para la tolerancia, un tiempo para la inopia, y otro para la contundencia en la defensa de nuestro modelo de civilización.

 


 

 
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