Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

La Verdad Ofende
Lunes, 27 de junio de 2016

El "Brexit" y el “rompecorazones” Rajoy

[Img #9179]Apenas transcurrida una semana desde el referéndum británico y la “City” ya acusa el golpe. Casi tres millones de británicos piden revocar el referéndum o realizar otro, lo que convertiría las urnas de la pérfida Albion en una burla muy poco seria. Tan poco seria como las voces que desde Podemos culpan a "los viejos"  del fracaso electoral o exigen asaltar de nuevos las calles (Javier Parra - PCE).

 

El ventajoso sistema impositivo para millonarios y empresas situadas en Gran Bretaña toca su fin. No solo dejarán de ser europeos con pasaporte, Europa ha de negociar un tratado comercial que regule el fin de la libertad de tránsito de personas y capitales con aranceles económicos, por muy benévolos que estos sean. ¿Qué sentido tendría sino estar dentro de la UE? 

 

El costo ya es enorme para UK, y a la vez una oportunidad para Europa y España. Según CNN, solo en el primer día los británicos han perdido todo el dinero que recibieron de Europa en los 42 años de permanencia. Miles de empresas anuncian su marcha de UK hacia Holanda, Irlanda y Alemania, buscando el mercado común. El mayor centro financiero del mundo con NYC, la “City”, se desmorona por días. 

 

Las excepcionales condiciones de las que Gran Bretaña gozaba para estar dentro del privilegiado club europeo eran una ofensa hacia los demás estados. Su salida de Europa puede ser el final de la ofensa que para España representa mantener el nido de ladrones que es hoy Gibraltar. Pero quizás también se acabe la misma “Union Jack” símbolo de unión entre Gales, Inglaterra y Escocia. Estos últimos, siempre díscolos, quieren seguir siendo europeos, y ya anuncian un referéndum para irse.

 

Europa ha de ser firme negociando con UK, o el cáncer que el "Brexit" representa se extenderá (Francia, Italia, Austria o Eslovaquia ya anuncian posibles referéndum). Bruselas hará mal si no comprende las razones sociales del Brexit. 

 

Son los ciudadanos europeos el pilar y esencia de la unión, y de esos es de quienes se abusa. Tras la crisis aún no superada que asoló a las clases medias, el sistema impositivo es cada vez más extenuante: soportamos una burocracia elefantiásica y carísima, duplicidad de instituciones nacionales y supranacionales, y una inmigración (cientos de miles son refugiados) desbocada e inasumible, que además de no adaptarse, exige derechos a una Europa de la que se espera se adapte a ellos y sus costumbres. 

 

La aparición de los peligrosos populismos evidencia que la socialdemocracia, ejercida hasta el agotamiento por los europeos con desmesura durante 40 años, ha colmado la paciencia y también la economía de todos, hasta de los españoles. Aun recordamos el porqué del éxito de la reconciliación de la Transición: huir de los populismos que nos conducirían de nuevo a las fratricidas dos Españas superadas. 

 

En España, mientras tanto, agitar desde la izquierda rencores guerracivilistas y propuestas políticas de totalitarismos comunistas se ha demostrado un error castigado en las urnas y de momento evitado, si bien el peligro, gravísimo, persiste.

 

Rajoy tiene una segunda oportunidad (que rara vez se da en política) de poder corregir lo que España aún precisa y él hasta hoy nos negó; las promesas incumplidas de su programa en 2011. 

 

Ya no hay déficit oculto heredado de Zapatero y crecemos moderadamente bien, el sistema público de financiación está saneado y España de nuevo es un objetivo estratégico para el inversor. Las empresas huyen de UK y hasta Gibraltar se aboca al desastre económico o a la definitiva descolonización.

 

Reducir Estado, bajar impuestos, apoyar el crecimiento económico, garantizar las pensiones y dotarlas de la hucha que creó Aznar y saqueó Zapatero, meter en cintura el gasto autonómico, ayudar la natalidad, reformar la justicia haciéndola más justa, acabar con los aforamientos y la corrupción o reformar la constitución, son todas medidas que aseguran la unidad nacional que representa el proyecto común: prosperidad para todos. Felicidad.

 

"Lo prometido es deuda" cuenta el dicho popular. De que se cumpla lo prometido depende que muchos nos reconciliemos con el Partido Popular, mimetizado con una socialdemocracia que agota el Estado, pero también aliena y ataca los principios y valores del PP. La "ruptura" del corazón de sus votantes y a las víctimas del terror en la pasada legislatura es corregible con justicia y honestidad. 

 

Los otros corazones rotos, bien rotos quedan, pues solo fueron un fatuo señuelo electoral. Representan la deshonestidad del último travestismo socialdemócrata, el marxista. Quienes proclaman como lema nada menos que “Tu odio, mi sonrisa” solo pueden guardar rencor en su corazón. Vean el paradigma que proclaman estos fulanos: 

 

"Somos los nietos de los obreros que nunca pudistéis matar. Enfrentamos a los nietos de los golpistas de 1936" (Iñigo Errejon - Twitter 18-07.2013 02.22 am) Iñigo representa la antítesis del perdón de la Transición y las mieles que ásta nos trajo. Educado y becado en los algodones de nuestra imperfecta democracia, de la que abusó obscenamente, hoy pretende destruirla para llevarnos a experimentos fracasados como Venezuela o Cuba. 

 

Ayer, estos golpistas que nos moralizan, volvieron a perder. Sus abuelos, antes de que Franco se levantase en armas, dieron nada menos que cinco golpes de Estado. Pronto sus nietos, tras perder, ya están anunciando que volverán a intentar asaltar los cielos desde las algaradas callejeras. Pero España ni es comunista ni ninguna sociedad libre y próspera fue jamás socialista. Recuerden, “El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia y la prédica de la envidia. Su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria”. (Winston Churchill).

 

Y aunque Churchill es un gran ejemplo, hoy, con el sueño de Gibraltar más cerca, prefiero acordarme de aquella frase demoledora de un gran guipuzcoano, alejado del tóxico lenguaje "políticamente correcto", y que con acierto y coraje decía:  “Todo buen español debería mear siempre mirando a Inglaterra".  

 

Blas de Lezo y Olavarrieta, almirante. 

 

Por el corazón de España, Rajoy.

 


 

 
Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
1 Comentario
ramiro
Fecha: Martes, 28 de junio de 2016 a las 10:23
Suscribo totalmente el artículo, y le felicito por él.
Yo siempre meo, y no solo meo, mirando hacia la Gran Bretaña, a ver si les llega algo...
Me alegro mucho de que se vayan de la Unión Europea, pues sólo entraron para torpedearla desde dentro, actuando como un verdadero Caballo de Troya.
Nunca se han sentido europeos. Son un imperio (en suimaginación), que ya no existe, pero todavía no se han enterado. Les pasa como a Pedro Sánchez, que ya es un cadáver político, y todo el mundo lo sabe, menos él...

La Tribuna • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress