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Teresa Díaz Bada. Psicóloga Clínica. San Sebastián
Domingo, 3 de julio de 2016 | Leída 95 veces

Determinación y disciplina

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Si en vez de malgastar nuestro tiempo en quejarnos o en soñar despiertos siendo poco realistas, empleásemos más tiempo en ejercitarnos en la disciplina, probablemente las cosas nos irían mejor.

 

Hay personas que creen que no son disciplinadas y que nunca podrán serlo. No es infrecuente que, cuando hablo en la consulta con ellas, me digan que apenas tienen fuerza de voluntad y que no pueden hacer nada para cambiar.

 

No es verdad. Todos podemos cambiar.

 

No somos personas que nacemos y nos mantenemos inmutables en cuanto a nuestro carácter o personalidad a lo largo de nuestra vida. Vamos cambiando y desarrollando aspectos de nuestra personalidad que puede que en determinados momentos creamos que no poseemos, para, con el paso del tiempo, darnos cuenta de que en realidad somos lo que queremos ser y, sobre todo, lo que nos esforzamos en ser.

 

No hay disciplina sin determinación. Determinación en querer cambiar, en querer conseguir determinados objetivos.

 

La determinación es tomar la decisión de nunca darse por vencido.

 

De saber que podemos enfrentarnos a lo que sea en la vida, sean adversidades o momentos felices.

 

En realidad se trata de un entrenamiento mental. De la misma manera que vamos a hacer ejercicio y acabamos cogiendo fondo, el carácter es como un músculo que hay que ejercitar y disciplinar. Nuestro cerebro responde muy bien al entrenamiento de fortalecer nuestra fuerza de voluntad, de disciplinarnos para conseguir nuestros objetivos.

 

Los genes están ahí, pero éstos se activarán o no, dependiendo del esfuerzo y de lo que nosotros queramos llegar a ser.

 

La disciplina aumenta inmediatamente nuestra autoestima y el respeto por nosotros mismos. Nos vemos capaces de conseguir lo que queremos, confinado en nuestras capacidades sabedoras de nuestros fallos.

 

Fracasar significa aprender y supone un fortalecimiento interior que quizá no se ve a corto plazo, pero que, a la larga siempre es positivo, haciéndonos más fuertes y proporcionándonos muchas claves acerca de la vida.

 

Fortalecer el carácter exige siempre la determinación de querer mejorar y de disciplinarse para conseguir las metas que queremos, siendo la más importante la de sentirse bien.

 

www.diazbada.com

 

 


 

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1 Comentario
Adolfo
Fecha: Domingo, 3 de julio de 2016 a las 21:39
Mi madre, que en paz descanse, decía que quien no tiene carácter, no vale para nada.
Y al decir carácter creo quería decir arrojo, determinación, fuerza interior para alcanzar los objetivos marcados, espíritu de sacrificio...
Por desgracia estamos educando a nuestros hijos como unos auténticos parásitos sociales, que sólo tienen que abrir la boca para que les demos todo lo que podemos darls, y a veces más de lo que podemos...
Y claro, son unos infelices de cuidado, pues no están acostumbrados a trabajar para conseguir sus fines.

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