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Ramiro Grau Morancho. Abogado. Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación
Lunes, 11 de julio de 2016 | Leída 218 veces

Necesitamos un estatuto jurídico del denunciante

Que somos uno de los países más corruptos de la vieja Europa, es algo fuera de toda duda.

 

Y que aquí se persigue más a los denunciantes que a los corruptos, también.

 

Si tienen ustedes alguna duda, pregúnteles a los cinco denunciantes del gigantesco latrocinio del dinero público en la empresa Acuamed, todos y cada uno de los cuáles han sido despedidos, mientras que, casualmente, se readmite en la firma a todos los corruptos que han pasado unos meses en prisión…, como si aquí no pasara nada.

 

¿A qué se debe este curioso fenómeno, muy “Marca España”…? Pues, posiblemente, a la inexistencia de un estatuto jurídico del denunciante, que le proteja frente a cualquier represalia, precisamente por cumplir con sus deberes cívicos e incluso funcionariales o laborales: denunciar la corrupción.

 

Es cierto que la Constitución, no en sede de derechos fundamentales precisamente, sino en un artículo meramente programático, retórico, el núm. 9, 3, dice que: “La Constitución garantiza…la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos”, pero lo cierto es que en este país, antes llamado España, la arbitrariedad es el artículo primero del gobierno de cualquier político que se precie… Y se precian casi todos.

 

Tengo experiencia en el tema, y sé de lo que hablo. En su día, como profesor de la Universidad de Zaragoza, formulé numerosas quejas, denuncias y recursos contra irregularidades y arbitrariedades que allí se cometían...

 

Una vez que se archivó una querella criminal contra la Vicerrectora de Profesorado, y todos los miembros de la Junta de Gobierno que habían votado a favor de un acuerdo manifiestamente ilegal, y desestimaron varios contencioso-administrativos contra resoluciones claramente irregulares, me abrieron un expediente disciplinario por presuntas infracciones graves y muy graves, y como por desgracia para la Universidad el Instructor era un catedrático honrado y decente, lo archivó de plano, diciendo que no había cometido ninguna infracción, ni muy grave, ni grave, ni siquiera leve…

 

Entonces, aprovechando que era profesor asociado a tiempo completo, es decir, contratado administrativo, en aquel entonces (año 1997), optaron por no renovarme el contrato…

 

Y aquí paz y después gloria.

 

Quiero decir con esto que mientras en las administraciones públicas se pueda seguir persiguiendo impunemente a los denunciantes, como la caza del zorro, sin problema alguno, no espere la Administración de Justicia que haya muchas denunciantes. Es más, cada día habrá menos, visto lo visto.

 

Por no hablar, que también, del absoluto desinterés de la mayoría de los jueces y fiscales por perseguir estos asuntos, pues parece que hay un pacto bajo la mesa, sotto voce, de que la justicia no se meta con los políticos, a cambio de que los políticos no critiquen la administración de justicia, y mucho menos pretendan reformarla, acabaño con privilegios de casta, incumplimientos casi generalizados de los horarios, etc.

 

Creo que en otros países más civilizados que el nuestro existen mecanismos similares al que aquí pido. Y no sólo pido, sino que incluso exijo. Con la seguridad de que nunca se hará, pero debemos utilizar el optimismo de la voluntad, aunque el pesimismo de la inteligencia nos haga ver que todos nuestros esfuerzos son –y serán siempre- en vano.

 

España es ansí.

 

www.ramirograumorancho.com

 


 

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3 Comentarios
Carlos
Fecha: Lunes, 11 de julio de 2016 a las 18:07
Para muestra de como actúan nuestras administraciones en los casos de corrupción administrativa, vid. un ejemplo:
Diario VOZ PÓPULI, 8 de julio de 2016:
"Agricultura pone a un imputado del CASO ACUAMED a responder los escritos del Juez Velasco".
Se trata de JUAN ALBERTO GARCÍA CUENCA (es bueno publicar su nombre, para que la gente le conozca, y pueda recibir el reproche social, única pena que acabará cumplimiendo y eso en el mejor de los casos), Director de la Asesoría Jurídica de la Sociedad Estatal, quien: "...además, en las dos ocasiones que ha sido llamado a declarar ACUSADO DE LOS DELITOS DE FRAUDE Y FALSEDAD DOCUMENTAL, se ha negado a contestar a las preguntas del magistrado y la guardia civil..."
LA ZORRA CUIDANDO A LAS GALLINAS.
Como dice el artículo citado: "El Juez Velasco acusa a director de la asesoría jurídica de ACUAMED de perfilar y modificar junto con abogados de las empresas adjudicatarias documentación para que fuera aprobada".
No sólo eso, sino que presionó al MINISTERIO DE AGRICULTURA para que se despidiera a las cinco personas denunciantes, contrató al Buefet Sagardoy para llevar adelante esos despidos, y posteriormente se negó a que fueran readmitidas...
pedro
Fecha: Lunes, 11 de julio de 2016 a las 12:31
Don Juan José Alba, Profesor de la Universidad de Zaragoza denuncia los viajes a Cancún de la directora general de Tráfico y su marido, pagados por la CNAE, Confederación Nacional de Autoescuelas, los corruptores del sector.
Resultado: la Universidad de Zaragoza, se supone que por presiones de la Directora General de Tráfico, LE DESTITUYE del cargo de director del laboratorio sobre tráfico de la Institución, cambiando la cerradura de la puerta e impidiéndole la entrada.
Y no sólo eso, sino que le ofrecen la dirección del laboratorio al denunciado, es decir, al marido de la (todavía) directora general.
Si esto no ES CORUPCIÓN, lo parece bastante...
Y, una vez más, el que peor sale es el denunciante, no el denunciado.
antonio
Fecha: Lunes, 11 de julio de 2016 a las 11:29
Tiene usted mucha razón en lo que dice... De cualquier forma, parece evidente que ni al PP ni al PSOE les interesa proteger a los denunciantes, pues saldría mucha m... a la superficie.
Es preferible hacer como hasta ahora: PERSEGUIRLES, para que cuand el miedo y el desánimo entre las personas que conocen hechos delictivos, de corrupción, etc.
En ese sentido podríamos decir que tanto la política del PSOE como la del PP sobre el particular ha sido UN ÉXITO (para ellos, claro).

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