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Ramiro Grau Morancho. Abogado. Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación
Domingo, 17 de julio de 2016 | Leída 175 veces

Animales y cafres

En mi pueblo llamamos cafre a la persona que es muy animal, más bruta que un arado, que no razona, terca como una mula…

 

Tras consultar el diccionario de la lengua española, veo que hay cuatro acepciones, y en el caso que nos ocupa, me inclino por la tercera: “Bárbaro, cruel”.

 

Ese ha sido el comportamiento, en mi opinión delictivo, de las personas que han hecho mofa y escarnio de la muerte en la plaza de Teruel de Víctor Barrio, matador de toros, algo así como el generalato de la profesión taurina.

 

No me gustan ni me disgustan los toros, como tampoco el fútbol, pero respeto a ambas aficiones, mayoritarias en nuestra sociedad, y que dan de comer a mucha gente. Y en estos tiempos de tanto paro, no estamos para dejar de practicar actividad legal alguna… A nadie obligan a acudir a los toros. Yo mismo he ido dos ó tres veces en la vida, y siempre de gorra, es decir, invitado (los de pueblo somos muy gorrones).

 

Siempre he admirado el valor de los toreros, pues yo sería incapaz de hacer lo que hacen ellos, y en ese sentido, me merecen todos los respetos.

 

Por no hablar, que también, de la solidaridad intra y extra el gremio. Se apoyan en los momentos duros de la vida, y la asistencia de la práctica totalidad de las primeras espadas españolas al sepelio de don Víctor Barrio creo fue una clara manifestación de lo que digo, así como la gran cantidad de corridas benéficas en las que intervienen, muchas veces hasta poniendo dinero, pues hay innumerables gastos de desplazamiento, alojamiento, etc., que en ocasiones ni siquiera se les compensa debidamente.

 

La hermosa villa de Sepúlveda ha demostrado, una vez más, la bonhomía de los castellanos, parcos en palabras, pero grandes en hechos.

 

Teruel, en cambio, no ha sabido estar a la altura de las circunstancias, y bien que lo siento. No se suspendieron las fiestas, y tras dedicarle un solo minuto de silencio, siguieron como si tal cosa. Esperaba más de mi tierra aragonesa, la verdad, y me han decepcionado totalmente.

 

Se que se volcaron con la familia del difunto, asistieron al entierro, enviaron coronas de flores, etc., pero creo merecía más apoyo, tanto él como su familia.

 

¿Y qué decir de los cafres que tanto abundan en España, amparados en el supuesto anonimato de las redes sociales…? Pues que me dan pena y asco. Pena por su odio a un ser humano fallecido en plena juventud, cuándo se podía esperar tanto de él, y asco por su absoluto desprecio a la vida humana, a los padres, esposa, etc., del torero fallecido.

 

Confío y espero que la Policía Nacional y la Guardia Civil harán bien su trabajo, identificando y deteniendo a los autores de los mensajes alegrándose por su muerte, y faltando al respeto a su cadáver, y que la fiscalía y el juzgado procederán en consecuencia…

 

Es cierto que el Código Penal es ambiguo sobre el particular, posiblemente porque a nadie se le ocurrió pensar que íbamos a estar rodeados de cafres, como sucede actualmente, pero las leyes son interpretables, y parece obvio que el art. 526 del Código Penal está para algo:

 

“El que, faltando al respeto debido a la memoria de los muertos, violare los sepulcros o sepulturas, profanare un cadáver, o sus cenizas o, con ánimo de ultraje, destruyere, alterare o dañare las urnas funerarias, panteones, lápidas o nichos será castigado con la pena de prisión de tres a cinco meses o multa de seis a 10 meses”.

 

Siento mucho lo sucedido, el fallecimiento y las ofensas y ultrajes posteriores. Rezaré por él y, sobre todo, para que Dios de fuerzas a su esposa, padres y demás familia, para que puedan sobrellevar esta cruz tan grande. Quienes hemos pasado por situaciones similares, sabemos muy bien cómo estás sin estar, y cómo vives sin vivir, flotando sobre la realidad de los hechos, para que encima unos hijos de puta (y lo siento por sus madres, que seguramente serán unas santas), vengan a rematar los clavos del Calvario.

 

Descanse en paz Víctor Barrio, matador de toros. Siempre le recordaré.

 

Estoy seguro de que la hermosa villa de Sepúlveda sabrá honrar su memoria, su buena memoria, como se merece.

 

www.ramirograumorancho.com

 


 

 
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2 Comentarios
antonio
Fecha: Lunes, 18 de julio de 2016 a las 10:00
El Tribuna Supremo acaba de condenar a un año de prisión a una persona que colgó tuits ofensivos en la red, rebajando la primera condena, impuesta por la Audiencia Nacional, que era de dos años de prisión, es decir, el límite para ingresar - no- en prisión.
Confio y espero que a los injuriadores de don Victor Barrio, que en paz descanse, y qu ehan despreciado su memoria, su buena memoria, se les impongan penas similares, para lo cual es básico que la Guardia Civil y la Policía Nacional los identifiquen y detengan.
No podemos permitir la existencia de esta gentuza, que altera la convivencia pacífica de todos.
Pedro
Fecha: Domingo, 17 de julio de 2016 a las 20:31
Una buena parte de las animalistas defienden a cualquier clase de animal..., pero no tienen problema alguna en abortar a un ser indefenso, en ocasiones incluso reincidiendo. Al parecer esa vida humana "no tiene derechos", ni siquiera como animal...
Acojonante.
También las ves y los ves por los parques, recogiendo las cagadas de sus perros, a los que hasta les limpian el culo.
Pero sin incapaces de hacer lo mismo con sus padres, si lo necesitan, "pues les da asco".
Son lobos con piel de cordero...

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