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La Verdad Ofende
Sábado, 23 de julio de 2016 | Leída 775 veces

Solo era envidia y revanchismo, mentira histórica

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En la defensa y justificación de la innecesaria Ley de Memoria Histórica, el primer presidente del Gobierno de España que se autodefinió como “rojo” (término usado en la Guerra civil) se empeñó en que su redactado dijese así. Cito:

 

- Fomentar el espíritu de reconciliación y concordia.

 

- El legislador considera de justicia hacer un doble reconocimiento singularizad a los voluntarios integrantes de las Brigadas internacionales.

 

- La Ley sienta las bases para que los poderes públicos lleven a cabo políticas públicas dirigidas al conocimiento de nuestra historia y al fomento de la memoria democrática.

 

- Nadie puede sentirse legitimado para utilizar la violencia con la finalidad de imponer sus convicciones políticas y establecer regímenes totalitarios contrarios a la libertad y dignidad de todos los ciudadanos, lo que merece la condena y repulsa de nuestra sociedad democrática.

 

- Fomentar los valores constitucionales y promover el conocimiento y la reflexión sobre nuestro pasado, para evitar que se repitan situaciones de intolerancia y violación de derechos humanos como las entonces vividas.

 

Es evidente que poca memoria y nada democrática es la Comisión que ha creado Carmena, presidida por una hija del dictador Fidel Castro. Las Brigadas Internacionales, a las que tanto quieren honrar, fueron creadas desde el Komintern dirigido por Stalin para apoyar en España su soviético régimen del Frente Popular: 26 millones de asesinatos como aval democrático. 

 

Si como enuncia la ley, lo que se persigue es deslegitimar la violencia como arma política, bien haría esa Comisión en retirar con carácter inmediato la estatua de Largo Caballero, criminal y golpista, y la de Prieto, cuyos sicarios asesinaron al jefe de la oposición, Calvo Sotelo. 

 

Democracia es el término que más ha prostituido la izquierda. Y en esa eterna prostitución, ayer conocimos los nuevos nombres del callejero de Madrid, que pervierten el mismo enunciado de esa Ley y la Memoria Histórica. Una calle honrará nada menos que al teniente Castillo, ensalzando como democrático el crimen y el asesinato marxista a políticos de la oposición. A ganar la Guerra Civil 80 años después, lo llaman reconciliación.

 

¿Quién fue el teniente Castillo?

 

Castillo pertenecía a la UMRA (Unión Militar Republicana Antifascista), desde donde instruía a las milicias de las Juventudes Socialistas (vean el decálogo del joven socialista que redactó Carrillo) "los chibiris". ¿recuerdan? Aquellos mocetes que se dedicaban a perseguir, golpear y asesinar opositores políticos de Acción Católica o Falange, quienes durante los dos primeros años no respondieron, hasta que se hartaron. 

 

Castillo participó de forma clandestina en el transporte y distribución de armas para las milicias que darían el golpe de Estado de 1934, orquestado y dirigido desde el PSOE y UGT por Largo Caballero y Prieto, procesados ambos por semejante hito democrático y amnistiados por el Frente Popular.

 

Castillo se negó a reprimir dicho golpe de Estado alegando que “el no disparaba contra el pueblo”. Fue procesado por su participación en el golpe, y también amnistiado por el  gobierno del Frente Popular. Como narraré a continuación, jamás le tembló el pulso a la hora de asesinar a quien consideró enemigo político. 

 

Entre las más elementales herramientas de las revoluciones marxistas está el atentado personal, reivindicado por Pablo Iglesias, fundador del PSOE y UGT. Se trata de la acción-reacción / atentado-represión, para, tras ser reprimidos, erigirse como víctimas, enervar a las masas y justificar la ambicionada revolución. La campaña electoral del Frente Popular fue en esencia eso, amnistía para los golpistas.

 

Vean la proeza:

 

Continuando con la espiral de violencia que venían desarrollando “los chibiris”, el día 16 de abril de 1936 se daba cristiana sepultura al alférez de los Reyes, guardia civil asesinado dos días antes en las manifestaciones por el aniversario de la República. Castillo y sus sicarios están allí, decididos a poner en práctica la acción-reacción. 

 

Ante los primeros gritos contra el gobierno marxista del Frente Popular, Castillo y los hombres de su sección disparan y asesinan a Andrés Sáenz de Heredia, primo de José Antonio Primo de Rivera, y hieren también a un joven carlista estudiante de medicina llamado José Llaguno Acha. Jose Antonio está preso y Falange ilegalizada por el gobierno marxista del Frente Popular; las libertades de prensa y manifestación, prohibidas.

 

Aunque hay varias teorías, la más congruente (hay testimonios) es la culpabilidad de los carlistas. El 12 de julio, a las 9 de la noche, en la céntrica calle de Fuencarral, se produce la represalia. Varios individuos tirotean y asesinan al teniente Castillo. Envuelto en la bandera del PCE,  la francmasonería y los comunistas le darán entierro.

 

24 horas después, desde el cuartel del teniente Castillo en Pontejos (Cantabria), guardaespaldas de Prieto y guardias de asalto de la sección de Castillo, tras intentar secuestrar a Gil Robles, apresan, violando su domicilio y  su inmunidad parlamentaria, al diputado y líder de la oposición Calvo Sotelo, asesinándole de dos tiros en la nuca.  

 

Tras el crimen se esconderán en la casa de la diputada Margarita Nelken y de Prieto. El sumario del asesinato será secuestrado por milicianos en agosto de 1936 y hecho desaparecer. Cuatro días después, estallará la guerra civil.

 

¿Reconciliación? “Ay, Carmena”… ¡Memoria histórica!

 


 

 

 

 
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1 Comentario
Miguel Angel
Fecha: Domingo, 24 de julio de 2016 a las 22:02
Destila tufo franquista con aromas fascistoides, como siempre falseando la historia, para perpetuar privilegios, derivados del genocidio franquista.De la vergüenza de 125000 enterrados en cunetas, y sus familiares no hablamos ?
En fin algunos seguiremos buscando a nuestros tíos y abuelos , que fueron asesinados !!!, por mucho que Uds se empeñen en atemorizar a la ciudadanía con el complot comunista judeo masónico, y mientras no les demos digna sepultura , sin odio y sin la ayuda que la causa general dió a los contendientes de bando franquista , las heridas de la guerra civil no se habrán cerrado.

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