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La Verdad Ofende
Martes, 26 de julio de 2016

¿Odio o inteligencia? ¡Ay Carmena!

[Img #9383]“La avenida de la inteligencia” es el pretencioso título con que ha querido retratarse Manuela Carmena, la ya cansina política “guerracivilista” que orienta cada uno de los pasos ideológicos de ese casposo comunismo que hoy se autodefine como "amable".

 

El resentimiento rancio que late en ese lastimoso lema, "Tu odio, mi sonrisa", no hará progresar otra cosa que la rencilla más obtusa en que parece querer chapotear cada acto del gobierno podemita de Madrid. 

 

Si Zapatero definió como estrategia política la del enfrentamiento civil (recuerden, "tenemos que tensionar" -  léase, crispar -), Carmena continua la tarea de arruinar la convivencia, la economía y las inversiones previstas, hacia la pobreza del igualitario socialismo, ese falso progreso.

 

La Ley de Memoria Histórica, hoy, muestra su verdadero rostro burlesco a costa de una institución castrense. Gracias a esa ley de José Luis Rodríguez Zapatero, jamás pensada para una reconciliación ya lograda por los constituyentes, se tensiona desde el revanchismo de aquel derrotado marxismo, que aún hoy escupe bilis, ochenta años después.

 

Se titulan "progres" y adalides del valor de la inteligencia, desde el pedestal moral que su dogmatismo atribuye a la dialéctica como expresión de su inteligencia, justificando desde ella el crimen político y económico del socialismo. De esta clamorosa contradicción nace su rencor. 

 

El fracaso, el dolor y la tragedia  surgidos (en un solo siglo) de la praxis de su errónea ideología dialéctica en millones de seres humanos, explican esa frustración personal en sus defensores; y de la frustración, al odio. 

 

Esa insistente "ilógica lógica" que su dialéctica genera, les mantiene en su egoísmo ciego, firmes en el dogma y en el error. Pero los hechos, tercos, demuestran que el marxismo fracasa allá donde se intenta, pisotea la libertad y los derechos humanos.

 

Frente a esta realidad, la pervivencia de los valores que atesoran como divisa la milicia legionaria, representan una afrenta más a esas acomplejadas ideas y otra fuente de vergüenza y rencor, hoy desde el odio al legionario que proclaman personajes como Pablo Iglesias.

 

Y así, en otra cainita mueca de guiñol a esa institución castrense, sustituir por un juego de palabras el nombre de quien les representa, su fundador Millán Astray, retomando una vieja disputa con el gran español y vasco que fue Unamuno, retrata la hueca inteligencia de Manuela Carmena.

 

Por eso, esperar inteligencia en los actos que presiden la acción política inspirados en el "odio leninista" es tarea inútil. Tanto como intentar razonar desde la progresía materialista lo que solo se explica desde el espíritu de la milicia; el sacrificio, la capacidad de entrega y la abnegación en cumplir con tu deber hasta dar la vida, cosas muy poco razonables hoy, tanto como pretender explicar lo eterno y espiritual desde una visión racional. El mundo no es solo Kant… Aún!

 

Este relato me llegó en primera persona de mis mayores:

 

El 23 de julio de 1921, en cumplimiento de su poco inteligente deber y tras una desesperada marcha en apenas 30 horas y más de 100 kilómetros a pie con todo el equipo, Luis Saliquet, alférez de la 1ª bandera de la Legión (ver foto) que manda el comandante Franco, se dispone a embarcar con sus legionarios en Ceuta sin saber bien su destino. Aquellos legionarios desconocen que en los últimos dos días, 8.000 españoles han perecido en el desastre de Annual.

 

Antes del precipitado embarque les hacen saber que miles de moros, enardecidos y bien armados tras sus victorias, instalados ya en el monte Gurugú sobre Melilla, se disponen a bajar y asaltarla a degüello, pasándola a cuchillo como a los rendidos españoles en monte Arruit. Lo melillenses, espantados tras el relato de los supervivientes, dan por perdida la vida. Algunos intentan abandonar por mar la ciudad.

 

Minutos antes de embarcar, su jefe natural, el Teniente Coronel MIllán Astray, les arenga su razón:

 

"Legionarios: de Melilla nos llaman en su socorro. Ha llegado la hora de los legionarios. La situación allá es grave, quizás en esta empresa tengamos todos que morir. Legionarios: si hay alguno que no quiera venir con nosotros que salga de filas, que se marche, queda licenciado ahora mismo… Legionarios, ahora jurad: ¿Juráis todos morir si es preciso en socorro de Melilla? ¡Sí, juramos!"

 

"Viva España - Viva el Rey -  Viva La Legión".

 

Hernán Cortés dijo un día: “No pelea el número sino el ánimo, no vencen los muchos sino los valientes”. La seguridad de creer en unos valores eternos jamás se explican desde la inteligencia ni la razón. 

 

Cuando Astray gritó en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, ¡Viva la Muerte. Mueran los intelectuales!, Unamuno contestó “Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis, porque para convencer hay que persuadir”.  La violencia y el asalto totalitario marxista a la legalidad (cinco golpes de Estado entre 1930-1936) no perseguían persuadir, sino vencer.

 

De aquellas ideas, de aquel credo y de aquel esfuerzo nace en parte la España de hoy, rescatada del horror que el odio de ayer aun insiste en borrar. Honor y memoria histórica.

 

Eran menos... pero vencieron.

 


 

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1 Comentario
ramiro
Fecha: Miércoles, 27 de julio de 2016 a las 09:46
La vieja bruja es mala como ella sola...
Incapaz de solucionar problema alguno, pero con una gran capacidad para crearlos, al igual que Zapatero.
En fin, los madrileños tienen lo qu ehan votado, al igual que los barceloneses, zaragozanos, etc.
¡Que les aproveche!

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