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La Verdad Ofende
Viernes, 12 de agosto de 2016

La sumisión al bikini

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La fotograía es tremenda, no solo por el calor olímpico que debe de estar sufriendo la deportista egipcia bajo ese niqab, sino por lo que representa. 600 millones de mujeres profesan, voluntariamente u obligadas, la sumisión al Islam. Y digo sumisión porque esa es la traducción de la palabra Islam. Lo repito, sumisión.

 

Frente a la atleta islámica, la mujer europea compite en las olimpiadas vistiendo bikinis.

 

Para quienes no conocieron los prodigiosos 60-70, la vertiginosa aparición del bikini fue una verdadera revolución. En los años veinte del pasado siglo, a la mujer occidental se la detenía y multaba por faltas a la moralidad si su atuendo de baño pecaba de indecoroso. Tras el certamen de Miss Mundo 1951, en Londres, todo cambia. Lo ganó (en bikini) una sueca, “of course”, y quizás por ello fue prohibido.

 

Bridget Bardot, reconocida feminista, lo luce en el festival de cine de Cannes, con arrogancia, dos años después, defendiendo su libertad de ir como le diese la gana, y tras varios reportajes de bikinis en “Playboy” y “Sport illustrated”, el maravilloso atuendo femenino pasa a ser símbolo absoluto de liberación femenina. Aún recuerdo aquel que lució Úrsula Andress en “Dr. No” diez años después, aunque si puedo elegir, los despampanantes bikinis que lucía Raquel Welch, “El cuerpo”.

 

Qué le voy a hacer, soy heterosexual y con suerte. Resido en Ibiza desde hace más de treinta años. Una semana atrás inauguramos un monumento al movimiento contracultural y liberador de “los hippies” del que todos los hijos de los 60 nos sentimos un poco parte.  He visto bikinis, top-less y cuerpos "en cueros " de todos los tamaños, edades, sexualidades y nacionalidades, y créanme cuando afirmo que estoy curado de espanto, excepto para ver a una mujer en la playa cubierta al 100% por cuestiones de ideología. 

 

"La emancipación del traje de baño siempre se ha relacionado con la emancipación de la mujer." decía la historiadora de moda francesa Oliver Szilard. El bikini fue sin un ápice de duda todo un hito liberador, y aún hoy es un símbolo maravilloso de feminidad, sensualidad, frescura y libertad... si los progres nos dejan.

 

El nuevo discurso feminista y podemita define que yo soy un machista heteropatriarcal de corte filofascista, con patológicos síntomas manifiestos de perversión sexual, cuyo desviado gusto por la mujer la mercantiliza para ese insano consumismo que promueve el capital.  El discurso de los progres LGTB (nuestros más furiosos podemitas) piden que el hombre orine sentado y no de pies, la mujer no dé más el pecho a sus hijos, se deje el vello en el sobaco y sodomice a su pareja como símbolo de igualdad sexual, aunque en sus chats más privados, ya publicados, revelen claras tendencias machistas y sadomasoquistas.

 

En el colmo de la idiocia en que Occidente ha caído, ayer mismo leí que en las piscinas de Francia, un día a la semana, las mujeres islámicas podrán acudir a las piscinas públicas para bañarse vistiendo el llamado niqab. 

 

En el odio a la cultura judeocristiana que se pretende desterrar, promover la invasión cultural es la herramienta definitiva, es esencial. Se permitirá todo, y el Islam será proclamado sin pudor desde los promotores de la alianza de civilizaciones, como el nuevo referente moral, símbolo de paz y libertad… y si te opones, eres un explosivo desequilibrado más, otro fascista.

 

Por supuesto, el bikini, no lo duden, será de nuevo prohibido, como máximo exponente y referente a esa denunciada sumisión machista y heteropatriarcal.

 

“Tu odio, mi sonrisa” aunque sudes.

 



 


 

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2 Comentarios
Juan Alix Trueba
Fecha: Martes, 23 de agosto de 2016 a las 17:14
Mire Sr. Saliquet. Como decía cierto artículo periodístico el machismo estaba a ambos lados de la red. El bikini tampoco ha sido una elección libre de las jugadoras europeas que, de haber tenido la oportunidad de elegir su indumentaria, habrían optado por estar cómodas en lugar de estar sexys.
ramiro
Fecha: Miércoles, 17 de agosto de 2016 a las 01:54
Vaya futuro que les espera a nuestros hijos, y a nosotros mismos, con estos gobirnos giliprogres que padecemos en toda Europa...

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