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Javier Salaberria
Viernes, 26 de agosto de 2016
General de División en la reserva

Pedro Díaz Osto: “La libertad sólo se puede obtener con seguridad”

[Img #9504]General de División en situación de reserva y director de Relaciones Institucionales del Grupo Atenea, Pedro Díaz Osto dirigirá los próximos días 7 y 8 de septiembre, en San Sebastián, un curso de verano titulado “Encrucijada en Oriente Medio: ¿Cómo nos afectará la Guerra contra el Estado Islámico?”.

 

¿DAESH, ISIS, Estado Islámico…? ¿Cómo debemos nombrar a este grupo terrorista? ¿Es estrictamente hablando un grupo terrorista, una guerrilla, un ejército, o algo más?

 

- En mi opinión, la respuesta es muy clara: no se trata de un Estado, no está reconocido por la comunidad internacional, es más, sus dirigentes y miembros son calificados de terroristas. El denominarlo “Estado Islámico” es darle una carta de naturaleza que no tiene y ni mucho menos se merece. Hay que denominarlo “Daesh”, acrónimo de las palabras árabes al-Dawla al-Islāmīya, que puede significar lo mismo, pero “suena al oído” de otra manera. El uso del lenguaje es muy importante en esta lucha.

 

Al terrorismo de Al Qaeda como al del Daesh, se le suele denominar como “terrorismo islámico”. ¿Debemos revisar cómo contamos las guerras?

 

- Hay que tener una idea muy clara: la inmensa mayoría de sus víctimas son los propios musulmanes; no olvidemos que hay un conflicto desde casi los orígenes del Islam entre sus dos ramas más mayoritarias: suníes y chiíes (podemos decir que los primeros son dos tercios y los segundos el tercio restante). Hoy ese terrorismo es muy activo contra los chiíes.

 

Creo que habría que sustituir “terrorismo islámico” por “terrorismo yihadista” o si se prefiere “terrorismo salafista yihadista”.

 

Tal como se relata la guerra actual en Siria o en Irak podemos perder la noción de quién combate contra quién y qué intereses tiene cada grupo y cada potencia implicada. ¿Qué papel juegan EE. UU., Israel, Arabia Saudita, Turquía, Francia, Gran Bretaña, Rusia o Irán? ¿Cuántos grupos insurgentes hay? ¿Cuáles son posibles amigos y cuáles nos odian? ¿Quién apoya a Bashar al Ásad? ¿Sabemos lo que está pasando?

 

- Aunque el territorio del Daesh se extiende a caballo de Siria e Irak, los conflictos en ambos países son muy diferentes: en Siria se trata de una muy cruenta guerra civil que dura ya cinco años y en Irak hay un gobierno legítimo, con todos los problemas internos que se quieran, que lucha por recuperar sus territorio con el apoyo internacional de muchos países, entre ellos España.

 

En mi opinión, en Siria se da un enfrentamiento en tres planos o niveles: local, con los rebeldes luchando contra el régimen del presidente Bachar El Asad; regional, donde se enfrentan las tres grandes potencias de la zona: Arabia Saudí de credo suní wahabita y contraria al régimen sirio, Irán, su gran rival de credo chií y respaldo del gobierno sirio, y Turquía, de credo suní y en un momento delicado de inestabilidad; y el global, donde se enfrentan los intereses de Rusia, por un lado, que apoya al presidente sirio y los de Occidente, liderados por EE.UU., Francia y el Reino Unido, por otro, que apoyan a los opositores “moderados”. Parece que la estrategia de la Rusia del Presidente Putin está mucho más claramente definida en cuanto a objetivos y medios que la diseñada por los países occidentales, especialmente por EE.UU.

 

Hay gran cantidad de grupos rebeldes, muchas veces con lealtades cambiantes. Para simplificar, se podrían dividir entre “los rebeldes moderados” apoyados por EE.UU, los kurdos, también apoyados por esta nación, y los grupos yihadistas como el Frente Al-Nusra de obediencia a Al-Qaeda y el Daesh, que aunque se pueda pensar que están enfrentados, actúan coordinadamente en muchos casos. Estos grupos yihadistas son combatidos por todos los demás actores, al menos sobre el papel.

 

La solución no puede ser sólo militar ante la tremenda complejidad de la situación. Aún así, si se consiguiera terminar ambos conflictos, el problema del terrorismo yihadista seguiría existiendo.

 

Hay que mentalizarse para una lucha de larga duración contra este tipo de terrorismo.

 

Hay una gran corriente de opinión en España que se opone a cualquier intervención militar española en el extranjero, especialmente en Oriente Medio. ¿Es consciente la población española de lo que nos jugamos allí y más en concreto contra el DAESH?

 

- Creo que no somos lo suficientemente conscientes, al menos como lo son en otros países de la Unión Europea, como Francia u, hoy por hoy, el Reino Unido; incluso Alemania está cambiando en ese sentido.

 

A priori parece que España tiene pocos intereses estratégicos o económicos en Oriente Medio ¿Es eso cierto?

 

- En el lenguaje ordinario empleamos con mucha frecuencia el término globalización, aludiendo a que nadie es ajeno a lo que suceda en cualquier otra parte del globo terráqueo; solemos referirnos a la economía, pero esto es cierto para otros muchos ámbitos, como las relaciones internacionales de seguridad, con una red hoy mucho más densa que hace veinte o treinta años.

 

Hoy por hoy, los estados siguen compitiendo entre sí en defensa de sus intereses, en algunas ocasiones amigablemente, como el admirable caso de la Unión Europea, y en otros con hostilidad, recurriendo al uso de la fuerza militar. Recordemos que en nuestra Europa actual hay violencia entre estados en Ucrania y en los denominados “conflictos congelados” de Abjasia y Osetia del Sur en Georgia y el Transnistria en Moldavia.

 

Todos perseguimos la prosperidad, pero para que la consigamos, se requiere libertad que sólo se puede obtener con seguridad.

 

Pensamos que la prosperidad es un derecho individual y colectivo como “caído del cielo” y creo que no somos conscientes de que vivimos en un ambiente más o menos próspero porque estamos protegidos por la seguridad de una red de alianzas estratégicas internacionales que hay que cuidar para seguir siendo prósperos.

 

Es impensable para cualquier país del mundo actuar en solitario, ni siquiera para los EE.UU.

 

España es un aliado fiable y sólido en las dos grandes alianzas occidentales: la OTAN y la Unión Europea. Con los amigos y aliados hay que estar a las “maduras”, pero también a las “duras”. Tanto la OTAN como la UE se juegan mucho en Oriente Medio. España se juega mucho en ramificaciones de la situación en Oriente Medio como es lo que sucede en el Magreb (no olvidemos el caótico estado de Libia) o en el Sahel, franja que va de oeste a este de África y que ocupa la parte sur del Sahara y sus aledaños. En ambas regiones hay organizaciones que han jurado lealtad al Daesh.

 

¿Cuál es el modo más efectivo para España a la hora de brindar apoyo a sus aliados en esa zona?

 

Creo que las cosas se están haciendo bien.

 

Al terrorismo yihadista hay que combatirlo en dos frentes coordinados, por decirlo así: el exterior, del que hemos estado hablando hasta ahora, y el interior, que es responsabilidad de las fuerzas y cuerpos de seguridad, los servicios de inteligencia y los órganos judiciales, en el que cobra una tremenda importancia la colaboración internacional. España, con gran experiencia en la lucha contraterrorista, ha mejorado sensiblemente su legislación contra estos delitos en coordinación con la UE y puede servir de modelo por la eficacia de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. La prevención y la lucha contra la radicalización, tanto en Internet como en lugares de culto y cárceles, son muy importantes para prevenir estos ataques.

 

¿A qué se dedica el Grupo ATENEA?

 

Es una empresa privada, quizás la única española, que se dedica a difundir y promocionar la conciencia y cultura de Seguridad Nacional en España.

 

¿Cuál es su función dentro del Grupo ATENEA?

 

Tengo una doble función: colaboro como Director Adjunto al Director General y también como Director de Relaciones Institucionales.

 


 

 
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