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La Verdad Ofende
Sábado, 3 de septiembre de 2016

Las raíces de Bildu: Del chapoteo en Santoña a profanar sepulturas

[Img #9557]La historia que narraré se explica en tres actos. Me explico:

 

Se entierra en el guerra-civilismo marxista que ochenta años después de perder una guerra que anunciaron y reclamaron, glorifica a quienes intentaron aquella revolución marxista travestida de democracia. Sus protagonistas - Caballero, Ibárruri, Negrín o Carrillo - son hoy ensalzados con calles, monumentos, plazas y colegios, como "demócratas", ocultando su responsabilidad en el planificado genocidio cristiano (lean cómo lo cuenta Andrés Nin) y los golpes de Estado de izquierdas entre 1930-1936 - hasta cinco golpes de Estado -, previos al de los generales que impidió culminar su revolución roja. 

 

Paralelamente, esta historia se desentierra hoy en Pamplona, de la mano de una ley cainita y "roja" (así se calificó Zapatero) que cuenta solo parte de lo que pasó, permitida gracias a la cobardía del PP y ejecutada por los sucesores políticos del crimen marxista leninista que padeció España en plena democracia, finalmente metidos a políticos bajo la marca EH-Bildu. Como leerán a continuación, el slogan leninista “tu odio mi sonrisa” ya se practica también con las tumbas.

 

ACTO I

 

Todo se precipita en 48 horas. Elecciones municipales, mediados de abril de 1931: “¿Les parece a ustedes poco lo que ha ocurrido ayer, que España se había acostado monárquica y se levantó republicana?”, exclamó el jefe de gobierno Aznar al Conde de Romanones, según narra Francisco Cambó. 

 

La  sentenciosa frase del almirante Aznar corrió como la pólvora entre socialistas y republicanos que toman las calles  (lo que repetirán en febrero del 36) ayudando a pervertir la aplastante victoria electoral monárquica. Una victoria que no se dio en las ciudades - centros del poder - donde la gran masa obrera reclamó una victoria que no fue. El catastrófico telegrama de Berenguer, dando por buena la victoria republicana remataría la faena. Pero estamos en Madrid y las claves son el Rey y el Ejército.

 

Tras las presiones de Maura, Largo Caballero y De los Ríos, los ministros del Rey y Romanones se reúnen con el militar de convicciones republicanas José Sanjurjo Sacanell, a la sazón general de la Guardia Civil que él manda, y responsable de la seguridad de la capital, a quien el Conde pregunta si podrá contarse con la Benemérita. Sanjurjo, lacónico, respondió: “Hasta ayer por la noche podía contarse con ella”. Romanones exclamó: “Todo está perdido”. Para no derramar sangre, el Rey se exiliaba días después y la II Republica era un hecho consumado.  El mismo régimen que el republicano Sanjurjo ayudó a traer, fue contra el que se pronunció, tras constatar su perversión marxista hacia la revolución bolchevique que Rusia había vivido solo 15 años atrás.

 

Su cuerpo, inhumado en Pamplona, será exhumado por el alcalde Joseba Asirón de EH-Bildu, en aplicación de la cainita Ley de Memoria Histórica.

 

ACTO II

 

La misiva que recibe el capitán Fermín Galán - presto a iniciar la revolución y sublevarse en Jaca, a las órdenes del complot urdido por el pacto de San Sebastián - la remite Emilio Mola, su compañero de armas de África. La intención no es otra que evitar el planeado golpe revolucionario acompañado de la huelga general que al bolchevique Lenin le llevo al poder. La carta, que va fechada el 27 de noviembre de 1930, de nada sirve. El golpe se produce, es rápidamente reprimido (previa traición del pacto de San Sebastián) y Galán fusilado al día siguiente.

 

Muy pocos años después, ante el cariz revolucionario que adquiere la II República pervertida por los "rojos" (así se hacían llamar), todo se desmorona: dos declaraciones de independencia de Cataluña; la huelga revolucionaria anarquista (Casas Viejas); el golpe de 1934; la revolución del PSOE en Asturias; el puchero de las elecciones del Frente Popular (que Alcalá Zamora narra con precisión en sus memorias secuestradas) y el genocidio cristiano iniciado desde mayo de 1931, convierten a Mola en el “director” del “complot de los generales” (julio de 1936) que detendrá el horror rojo. El asesinato del líder de la oposición por el PSOE, Jose Calvo Sotelo, precipitará todo. Historia.

 

Su cuerpo, inhumado en Pamplona, será exhumado por el alcalde Joseba Asirón de EH-BILDU, en aplicación de la cainita Ley de Memoria Histórica.

 

ACTO III

 

El 24 de agosto de 1937, una ingente masa de 80.000 soldados bien armados se rinde sin pegar un solo tiro - los “Gudaris / héroes" del PNV” - en las playas de Laredo y Santoña ante las fuerzas italianas del fascio, con quienes Juan de Ajuriagurra, presidente del “Bizkai Buru Batzar” (PNV) ha negociado su rendición a través de la Santa Sede y a espaldas de la Republica, traicionándola. El telegrama que el criminal Largo Caballero intercepta, descubriendo el traidor complot a la Republica de rendición, empieza en estos términos:

 

“11126 sss CIn A DEL Vaticano 1 200 - 199 8 1340 ETAT — Su Excelencia Aguirre, Bilbao — tengo el honor de comunicar a vuestra excelencia que los generales Franco y Mola, interrogados expresamente acerca del asunto, han hecho conocer ahora a la Santa Sede las condiciones de una eventual rendición inmediata […] Cardenal Pacelli.

 

23 años después, el asesinato marxista que provocó la guerra civil reaparece con ETA, esos reivindicados hijos de los “gudaris” de una patria que noveló el racista Arana, y que alegando una Dictadura, iniciaron una tímida carrera de terror, que ya en democracia y sin pena de muerte pudieron hacer política y extendieron en casi total impunidad, asesinando a casi mil personas, dejando más de 35.000 afectados, mutilados y heridos y ocasionando una diáspora de 240.000 vascos (cifra similar a los huidos tras la ‘Guerra Incivil’, aunque en ese caso el 80% regresó en los siguientes cinco años).

 

[Img #9558]

 

 

España, en 1978, se había dotado de una amnistía reclamada insistentemente por la izquierda para sellar la reconciliación final, que una comisión formada por marxistas, socialistas, comunistas, sindicalistas y nacionalistas resolvió. Esta amnistía no solo perdonó los crímenes marxistas de asesinos como Carrillo, Ibárruri o Alberti, incluyó también los más recientes asesinatos marxistas del GRAPO, FRAP o ETA, los de bandas de ultraderecha y todo crimen imputable al bando nacional antes, durante o después de la ‘Guerra Incivil’ que Largo Caballero reivindicó hasta lograr. Fue el perdón definitivo de reconciliación casi terminada que logró la Transición, también para quienes no luchamos allí, y que algunos insensatos pretenden desmantelar hoy.


 

Este Acto III culmina aquí. ETA, “amnistiada de facto” por segunda vez gracias al PP-PSOE, legalizados sus refundados partidos políticos (según el Supremo) Sortu y EH-Bildu donde ingresan sus militantes y sicarios que perciben dinero público, en aplicación de la cainita Ley de Memoria Histórica de Zapatero, “violará” el descanso de los restos de Sanjurjo y Mola que reposan en Pamplona. 

 

Los padrinos políticos del tiro en la nuca por la espalda como Valentín Lasarte se ensuciaban encima cuando les detenía la Guardia Civil, continuando la tradición de Santoña. Pero su aciaga victoria no será retorcer la historia que muchos recordamos. Se quedará en la bajeza de profanar dos tumbas como hacían ayer con la de Ordoñez, asesinado por el cobarde etarra Valentín Lasarte (hoy, en libertad) de dos tiros por la espalda y en la nuca. Sus "gestas" serán violentar los restos de un general que facilitó la República hacia una democracia que otros, los “rojos”, no quisieron. 

 

Abrir heridas de ochenta años atrás es a lo que dedica sus esfuerzos el gobierno marxista navarro con el dinero de todos. Y lo más patético de su enferma ignominia es la certeza de que en su sectarismo e ignorancia creen que eso… mola. 

 

“La envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento”.

 


 

 

 
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