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Ernesto Ladrón de Guevara
Lunes, 5 de septiembre de 2016 | Leída 252 veces

Inmersión lingüística

Noticia clasificada en: Imposición lingüística

[Img #9575]No voy a decir que esta clase política no nos la merecemos. La verdad es que pienso justo lo contrario. La mayoría de la sociedad española se merece esta situación que tenemos, de verdadera anomia política, de caos y desconcierto por las veleidades y espectáculos penosos que nos dan nuestros representantes. La falta de gobierno tras un año de marear la perdiz solamente es un reflejo de la falta de seriedad y de la abulia intelectual de una parte significativa de la sociedad española. Y a quien moleste lo que digo que se lo haga mirar.

 

La corrupción, la falta de sentido cívico, el revanchismo, el matonismo traducido en enfrentamiento entre las Españas y las no Españas, son la traducción de lo que, sociológicamente, es España hoy. Los políticos no salen de un sombrero de la mano de un mago, son la proyección  de lo que hoy es la sociedad española.

 

Pues no nos quejemos y cambiemos, regeneremos a esta sociedad que ha perdido las referencias de sus orígenes, del legado cultural y espiritual de nuestros antepasados, y de su ser ontológico. Y eso solamente se hace con un sistema escolar que eduque, no que adoctrine según los gustos de los políticos de turno.  Es hora de que nos miremos en el espejo.

 

Me hastía y me aburre soberanamente el espectáculo penoso del debate de investidura, por la bazofia predominante en un sector significativo del hemiciclo, por la incapacidad de poner por delante los intereses generales a los intereses personales o los de grupo político, en esta partitocracia inane y destructiva del propio ser de la democracia como concepto. No quiero hablar de esto, aunque llevo unas cuantas líneas de este artículo comentándolo.

 

Me voy a referir a una expresión del desnortado representante del partido socialista, el émulo de Largo Caballero: le recriminaba a Mariano Rajoy que habían mantenido una posición contraria a la inmersión lingüística en España. Y yo digo que no. Que si el PL lo hubiera hecho así -ojalá-, otro gallo nos cantaría, que el señor Sánchez no se ha leído la Constitución Española, y si lo ha hecho omite una parte sustantiva de los derechos y libertades de los españoles, pues el señor Rajoy, muy tímidamente, por vía de la LOMCE  prometía protección a los ciudadanos que optaran por solicitar la educación en lengua materna de sus hijos, según la jurisprudencia existente en el correlato catalán. Que no ha ido contra la inmersión, y ahí está como prueba la aberrante gestión del señor Núñez Feijoo, en Galicia, dejando sin opciones a los ciudadanos que en función del artículo 27 de la Constitución Española exigen garantías para ejercer su derecho de elegir la educación que quieren para sus hijos; y no se les permite estudiar en castellano.

 

Pero tras esta expresión del señor Sánchez se esconde una tremenda maldad, que es la de unirse a los nacionalistas en el programa de la “formación del espíritu nacional” que sirve para los fines del pancatalanismo que ahora mismo está invadiendo espacios de Valencia, Mallorca y Aragón con el catalán en la enseñanza, o en Navarra con el proyecto del inventor de la Vasconia euskalherriaca,  o lo que es lo mismo, el imperio euskaldun como vía de la nación formada por los siete territorios o herrialdes con perspectiva de anexión de partes del territorio cántabro y del norte de Aragón, según el postulado de Krutwig que tan bien conocen los discípulos de ETA, etc.  

 

Es decir, contra la tradición y la historia, el señor Sánchez se alinea con los que diseñan la principal herramienta para la nacionalización del separatismo, con la disgregación de España y su destrucción como nación, con el instrumento fundamental para hacerlo, que es la lengua mal llamada propia de determinadas comunidades con pretensiones secesionistas, herramienta también para adoctrinar e ir formando la cosmovisión social y cultural que lo permita, tal como lo describía Victor Klemplerer en sus libros sobre la experiencia Nazi (La lengua del III Reich), o Mosse en su “Nacionalización de las masas

 

Resulta curioso, pues, como bien decía el historiador de la lengua Juan Ramón Lodares, “el Comité para la Eliminación racial (CERD) de la ONU y la  Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI) llevan varios años instando a las autoridades españolas a que garanticen el derecho de los escolares hispanohablantes a escolarizarse en su lengua materna. Es interesante que haya ideólogos de la ‘normalización’ que reconozcan que estos derechos se obstaculizan  o no existen como tales”.

 

Pero es que, además, mienten  sin escrúpulos. Por ejemplo, cabe decir que en Alava, por ejemplo, nadie salvo el PNV apoyó durante la II República la constitución de un Estatuto vasco, y al contrario pasearon durante ese tiempo diferentes propuestas para configurar un Estatuto alavés alejado de las pretensiones nacionalistas, y no lo  hizo solo la derecha, sino también la izquierda republicana, proclamando el castellano lengua oficial de Alava.  (Estatuto Alavés de 1931, artículo 26, “La lengua oficial de Alava es el castellano”.  Carta Foral de Alava, artículo 5, “El euskera es, como el castellano, lengua oficial en los territorios euskaldunes de Alava”  o  el propio Estatuto de Estella que no se llegó a promulgar, que decía en su artículo 1º  “El vascuence será, como el castellano, lengua oficial en el País Vasco y, en consecuencia las disposiciones oficiales de carácter general que emanan de los poderes autonómicos serán insertados en ambos idiomas”.  Pues, entonces, con estos precedentes y la de sus antecesores socialistas, contrarios a estas veleidades separatistas, ¿por qué se empeña Sánchez en apoyar a los nacionalistas en su empeño por la inmersión monolingüe?

 

Igual es para congraciarse con cavernícolas de todo pelaje a fin de reunir el puzzle que le permita la gobernabilidad de España dando la espalda a la corriente mayoritaria de los electores españoles. Así, todos esos tribunos de la segregación saben que no van a tener enfrente a quien ponga en claro lo que es España y lo que han sido los españoles desde su existencia como tales.

 

Pero de estas historias para no dormir, y de otras canalladas por el estilo hablaremos en próximos artículos, puesto que hay cuerda para rato.

 


 

 
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