Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Josele Sánchez
Sábado, 10 de septiembre de 2016

Arnaldo Otegui: el mono del circo

Afirmaba Arnaldo Otegui, con esa chulería a la que nos tiene acostumbrado: “no va a haber tribunal, ni Estado, ni Guardia Civil, ni Ejército español, que vayan a impedir que sea el candidato de EH Bildu a Lendakari”. Su gozo en un pozo; habrá de conformarse con ser el mono del circo que los amigos de los asesinos pasearán por pueblos y ciudades de las Vascongadas en esta campaña electoral.

 

Otegui sólo será el bufón, el animador de aquéllos dispuestos a jalear cualquier despropósito que salga de su boca, a aplaudir sus demagógicas consignas sobre la opresión española y sobre los derechos humanos. ¡Manda huevos cada vez que escucho al portavoz de los terroristas hablar de derechos humanos!

 

Otegui no es un político porque, políticamente, tan solo es una rata de alcantarilla y como hacen las ratas muerde en cuanto te descuidas o cuando se siente acompañado. No es más que un chulo de barrio, un mascachapas de discoteca presto a la bronca pandillera, a liarse a guantazos o a sacar la navaja, siempre que sea al amparo de muchos de sus amigachos.

 

[Img #9609]El problema no queda resuelto con la imposibilidad de que este perdonavidas encabece ninguna lista electoral porque sus correligionarios, igual de jactanciosos, estarán presentes en el Parlamento vasco. Otegui no resiste el cara a cara con un hombre: ni el cara a cara físico, ni mucho menos, el intelectual. Su catecismo asesino, extraña mezcla entre el marxismo leninismo y las enseñanzas obscenas de Sabino Arana, no entiende de debates ideológicos. En su mundo sólo mandan sus cojones (y eso ahora porque, hasta hace cuatro días, sólo mandaban las 9 milímetros parabellum de sus amigos).

 

Ni siquiera su estancia en prisión ha sido la estancia en prisión de un hombre. Sé, de buena tinta, que en la cárcel de Logroño había más de un interno dispuesto a explicarle algunas cuantas cosas. Pero resultó imposible porque, hasta entre los muros del talego, el ínclito Otegui estaba protegido, vigilado para que nadie pudiera tener con él un cara a cara, como lo tienen los hombres, condenados o no, pero hombres de verdad. La escuela de Otegui es la misma que la de sus perversos cuates. El tiro en la nuca, la bomba adosada bajo el coche o activada a distancia, siempre guardando las espaldas, siempre huyendo como cobardes… De poco o nada servirá, pues, la ausencia de este facineroso en las listas electorales de los suyos.

 

El Estado liberal, que por cuestionarse admite incluso la cuestión sobre sí mismo, hace posible que los múridos se pavoneen en las instituciones mientras sus víctimas yacen en los cementerios. Y la sociedad vasca deberá seguir avergonzada por tener, entre los suyos, la peor calaña de representantes.

 


 

 
Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
4 Comentarios
JULIAN
Fecha: Sábado, 5 de agosto de 2017 a las 11:29
Perdone Don Josele, pero este individuo no llega a la categoría de mono, pues éstos suelen imitar a las personas, en cambio este innombrale como mucho sería el símil de un canto rodado o como mucho una cuchara: Ni pincha no corta.
Antonio Ortega Martínez
Fecha: Sábado, 10 de septiembre de 2016 a las 18:28
Orgulloso de tí hermano Josele. Hace falta en España gente como tú que sustituya el gatillo por una pluma certera y sin miedo. A estos hijos de puta se les frena con cojones, sin vaselina ni cirugías estéticas.
Rosi
Fecha: Sábado, 10 de septiembre de 2016 a las 17:08
Magnífico Josele, como siempre. Allí donde le encuentro, siempre le leo. Incorruptible, indomable, independiente y siempre sincero. ¿Por qué es tan difícil encontrar voces así en España? Me gusta hasta cuando no estoy de acuerdo con él. ¿Saben el motivo? Porque es un tío sincero.
Enhorabuena a La Tribuna por publicar sus artículos.
Guillermo
Fecha: Sábado, 10 de septiembre de 2016 a las 15:37
Directo, valiente, honrado y con la honestidad por bandera, independientemente del color político. Hombres como Josele se ven pocos en España. Y digo "se ven pocos" porque apenas se dejan notar para contagiar esa dosis de sentido común que haría falta en esta sociedad, de un Sistema agonizante, al completo. Felicidades (y gracias) por el artículo, tan certero como acertado.

La Tribuna • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress