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Ascensión Corcuera Ruiz
Miércoles, 5 de octubre de 2016 | Leída 75 veces

¡Ea, ea, ea, los saudíes se cabrean!

Noticia clasificada en: Arabia Saudí

[Img #9811]Riad ha lanzado un largo abanico de amenazas contra Estados Unidos por la aprobación en este país de la “ley del 11-S”, que permitirá a los familiares de las más de 3.000 víctimas de los ataques terroristas islamistas de 2001 en Nueva York y Washington pleitear en los tribunales contra el régimen de Arabia Saudí. Pese al informe oficial final que en su día exculpó al Gobierno de Riad, existen muchos indicios que apuntan a que altos funcionarios y príncipes saudíes apoyaron financieramente a Al Qaeda antes de los ataques contra EE.UU., más allá del hecho de que 15 de los 19 terroristas que secuestraron los aviones eran saudíes. La primera denuncia contra el Estado saudí ya ha sido presentada en un tribunal de Nueva York.

 

En su primera reacción oficial, el ministerio de Exteriores del reino petrolero condenó la ley norteamericana, y anunció “serias consecuencias”, aunque no especificó qué tipo de represalias concretas podría tomar Riad. Pero, ahora, poco a poco, parece que los sátrapas que gobiernan esa cloaca infecta para los derechos humanos que es Arabia Saudí, están filtrando a algunos medios lo que podría ser una larga lista de “castigos” dirigidos contra Estados Unidos en particular, y el resto de Occidente en general. El listado es muy exhaustivo, como no podía ser de otro modo viniendo de un país que acostumbra a humillar a sus mujeres, a coartar la libertad de expresión a base de latigazos y a castigar a la oposición política con decapitaciones.  

 

Las medidas punitivas incluyen la “retirada de los activos saudíes de Estados Unidos”, la posible prohibición de vuelos entre Europa y Asia sobrevolando el emirato o la reducción del apoyo saudí a luchar contra el terrorismo del Estado Islámico (que ellos han alimentado, según numerosos analistas). Pero, en realidad, más bien, estas advertencias recuerdan al “Ea, ea, ea, Juanito se cabrea” que cantábamos de niños, porque el reino saudí, corrompido hasta la médula, no está para lanzar amenazas a nadie.

 

Arruinado por los bajos precios del petróleo, en el objetivo del terrorismo del Estado Islámico (que considera a sus progenitores absolutamente desviados) y viendo cómo Occidente potencia los lazos de amistad con sus eternos enemigos chiíes de Irán, la casa de los Saud, que tan buenos lazos de amistad mantiene con la monarquía española, mejor haría en apechugar por sus desmanes y guardar silencio.

 

De hecho, los saudíes, tan cabreados y arruinados ellos, recientemente han dado un paso más en la constante rebaja de su orgullo y de sus pretensiones: acaban de abandonar el calendario islámico y se pasan a utilizar el Gregoriano para ahorrar en pagos a sus funcionarios. El calendario islámico tiene 12 meses de 29 o 30 días, dependiendo de los ciclos lunares, de manera que tiene varios días menos que el calendario gregoriano, el más usado en el mundo. Al realizar este cambio, los funcionarios saudíes tendrán más días de trabajo. Y la medida es importante, porque Arabia Saudí tiene casi el doble de funcionarios públicos que trabajadores en el sector privado.

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