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David R.
Viernes, 7 de octubre de 2016 | Leída 129 veces

Malos tiempos para la socialdemocracia, pero peores para el PSOE

[Img #9828]El término socialdemocracia, tan polémico en la actualidad, es una definición adoptada por los primeros partidos socialistas en Rusia y Alemania (principios del pasado siglo), aunque la moderación ideológica paulatina que tiene lugar en Alemania y en otros lugares, ha hecho que el término se identifique con la doctrina política que pretende armonizar la demanda de igualdad social con el respeto a la libertad individual.

 

En consecuencia, la socialdemocracia admite como parte de su programa político la defensa de los derechos fundamentales y, aunque propugna un importante intervencionismo estatal que corrija injusticias económicas, no pretende abolir ni el libre mercado ni cuestiona la propiedad privada.

 

Los partidos políticos inspirados en estas ideas suelen ser herederos de la II Internacional Socialista y no secundaron la escisión comunista de 1919, que llevó a Lenin a fundar la III Internacional, el famoso Komintern, claramente a favor de la guerra de clases y alimento para las barbaridades que en nombre del marxismo-leninismo hemos visto en diferentes lugares  del planeta y vivido en Euskadi. La socialdemocracia es una corriente que en sus orígenes negaba los aspectos más radicales de la interpretación leninista del marxismo y consideraba que era posible alcanzar el socialismo de forma gradual y reformista, mediante la lucha política y la reforma económica.

 

En 1921 se produce una gran crisis en el PSOE, y se abrió una profunda brecha que dio lugar al abandono  de un grupo que constituyó el núcleo fundador del Partido Comunista de España, Besteiro sustituyo al difunto Pablo Iglesias (el auténtico); el PSOE ya se estaba acercando a la socialdemocracia.

 

Muchos años después, en el XXVI Congreso del PSOE, celebrado en la clandestinidad en la población francesa de Suresnes, cambia la dirección y un grupo de jóvenes dirigentes residentes en España y encabezados por Felipe González, elegido secretario general, abandonan las periclitadas ideas marxistas y abrazan programáticamente la socialdemocracia.

 

Se habla últimamente y con mucha frecuencia de la crisis de la socialdemocracia, y yo creo que la socialdemocracia no está en crisis, simplemente ha caducado, y a los socialdemócratas les está costando demasiado digerir esta situación, que implica el reconocimiento de la inaplicabilidad de su medidas económicas y sociales en un entorno socio-político que ha cambiado y cambia a la velocidad vertiginosa que marcan el ritmo de las nuevas tecnologías y la consiguiente globalización.

 

Y en esta coyuntura tan complicada para la socialdemocracia aparece la figura del singular e inefable Pedro Sánchez en el PSOE, que es economista pero parece leer muy poco, entra en escena y la lía parda, y en vez de analizar los problemas básicos de soporte ideológico de su partido se pelea por su posición al frente del mismo y por ocupar la súperpoltrona que está en La Moncloa.

 

Corren malos tiempos para la socialdemocracia, pero mucho peores para el PSOE, y todos los socialdemócratas que quedan en Europa se acordarán de Pedro Sánchez el resto de sus días.

 


 

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