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Viernes, 7 de octubre de 2016 | Leída 200 veces
Destacan también las corrientes ligadas con el movimiento Justicia y Caridad

Un estudio revela que en el País Vasco existe presencia salafista vinculada a Arabia Saudí

Noticia clasificada en: Islamismo musulmanes País Vasco

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El Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET) acaba de hacer un público un estudio, realizado por Juanfer F. Calderin, dedicado al contexto y la descripción de los “Movimientos, grupos y comunidades islámicas en el País Vasco".

 

El trabajo revela que la rama del islam que predomina en  Euskadi es la sunnita, que a diferencia de la chiíta es la gran corriente actual entre los musulmanes. Su principal bastión es Arabia  Saudita, aunque también tiene gran presencia en Siria, donde no gobiernan, en Omán, al oeste del continente africano y al este de Asia.

 

“En cuanto a las corrientes islamistas con presencia en el País Vasco, sobresalen dos. En primer lugar, en Euskadi existe cierta presencia de salafistas vinculados con Arabia Saudita, aunque apenas controlan algunas mezquitas que, por ello, despiertan la atención de diferentes servicios de Inteligencia. Como dato, en los últimos años el País Vasco ha ejercido de anfitrión de congresos salafistas europeos como el que se celebró en Trápaga (Vizcaya) en 2011. Ya entonces, cerca de 2.500 musulmanes se congregaron allí para, en palabras de los organizadores del encuentro, ayudar al colectivo a integrarse en la sociedad española. El presidente del Congreso, Jamal Ennaciri, expuso entonces que el cónclave congregaba al salafismo ‘normal’, y no al ‘yihadista’ que, según matizó, ‘mata a gente inocente’. ‘Nosotros creemos que eso no está bien. Para nosotros, el Islam no dice eso’, apostilló.

 

La investigación del OIET explica que en el País Vasco está fuertemente instaurada una corriente vinculada con el grupo opositor marroquí Justicia y Caridad, movimiento sociopolíticamente radical,  pero relativamente pacífico que surgió en Marruecos en 1983 al amparo de su fundador, Abdesalam Yasín (Ruíz Miguel, 2003). “Alegal por no reconocer la autoridad religiosa del Rey Mohamed VI, el movimiento copa cerca del 30% de las mezquitas del País Vasco. En este sentido, en Éibar y en Rentería, ha habido conflictos por el control de  sus mezquitas”.

 

Con todo, añade el estudio, para entender cómo se configuran las más de 60 comunidades islámicas presentes en el País Vasco que empezaron a asentarse en Euskadi, concretamente en Guipúzcoa y en la década de los setenta, es imprescindible hacer referencia a dos figuras clave: Ahmed El Hannafy y Moulay Driss Sabiki. “El primero, de origen egipcio, llegó al País Vasco hace aproximadamente una década. Nada más llegar se convirtió en presidente de la Mezquita Assalam, emplazada en la calle Prim del barrio bilbaíno de Santuchu. Moulay Driss Sabiki se convirtió en imán de la Mezquita Alforkan, emplazada primero en la calle Concepción, en Bilbao, y más tarde en el también barrio bilbaíno de San Francisco, en la calle Cortes. Que la Mezquita Alforkan, inicialmente de corriente salafista y después más moderada, se instauraría en San Francisco se hizo público en 2011. Hasta entonces y al margen de Alforkan, en Bilbao sólo Assalam –mezquita de 208 metros cuadrados y con capacidad para 158 fieles– y Badr – de 350 metros cuadrados y con capacidad para 198 personas– se perfilaban como lugares de culto”.

 

“La llegada de Alforkan supuso la construcción de la mezquita más grande de Vizcaya, un espacio de 580 metros cuadrados capaces de albergar a 800 personas. El propio Ahmed El Hannafy promovió su desarrollo, pues ya entonces se había convertido en el presidente de la Unión de Comunidades Islámicas del País Vasco (UCIPV), entidad creada por el primero, que sería promovida también por el propio Moulay Driss”.

 

“Tanto Hannafy como Moulay Driss, señalan investigadores de las Fuerzas de Seguridad, controlan algunas de las mezquitas más importantes del País Vasco. Estas son, Alforkan, Assalam y Badr, las tres en Bilbao, y Sunna en Vitoria. Las no controladas por ellos son, entre otras, las de corriente salafista, como la Mezquita Attawhid de Baracaldo”.

 

“Precisamente Attawhid ha sido uno de los centros de culto más problemáticos no sólo  de Euskadi, sino de España, en gran medida por haberse convertido en un punto caliente que las Fuerzas de Seguridad marcaron tras un conjunto de sucesos. Uno de ellos, la constatación de Redouan Bensbih, un joven que frecuentaba el local, había muerto en Siria tras integrase en Jabhat Al Nusra, filial de Al Qaeda. El terrorista era marroquí, tenía 26 años, estaba empadronado en Baracaldo y era conocido como Redouan   Tnjaw –en castellano, Redouan el de Tánger–. Abandonó Euskadi el verano de 2013, hizo escala en Turquía y de allí viajó a Siria, donde murió en combate en marzo de 2014 en las inmediaciones de la ciudad costera de Latakia”.

 


 

 
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