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Ernesto Ladrón de Guevara
Jueves, 27 de octubre de 2016 | Leída 205 veces
Obituario

Homenaje a Vidal de Nicolás, un hombre bueno, un hombre justo

[Img #9968]Se me agolpan en la memoria recuerdos en tropel, como acuciado por la inquietud de hacer un repaso fugaz de todos los sentimientos encontrados, inquietudes, temores, solidaridad, hermandad entre los perseguidos, fuerte empatía con los asesinados, conturbación del espíritu, ganas de luchar por la libertad… Reflexión, emociones a raudales, ¡Ay, López de Lacalle, nuestro amigo! Resistencia… a la opresión y a la injusticia, a las acometidas de la bestia nacionalista a la ley de leyes, al soberano; por la igualdad y la fraternidad, por la justicia social, por esa España de Unamuno, de Lorca, de Gregorio Marañón, de Azaña, de Ortega y Gasset, de los poetas del 98 y los del 27, por el mismo poeta que ha sido… EL.

 

Nos ha dejado Vidal de Nicolás, un resistente a la injusticia, una persona sensible, buena hasta los entresijos, compasiva, empática, culta, luchadora…

 

Tuve el inmenso honor de conocerle cuando me arrimé al Foro Ermua porque vi su faro, vi la luz que alumbraban los pensamientos que había recogido durante años de opresión, de déficit de libertades, de falta de oxígeno en una democracia carcomida por el odio y la exclusión... al que no era de la tribu.

 

Era una persona en tiempo de descanso, un jubilado al que le tocaban tiempos de placidez, de compensación por una vida dura, injusta; incluso de este aburrimiento que lleva a la melancolía. Pero no… NO… decidió presentar batalla a la intolerancia, a los criminales de lesa humanidad, a aquellos que de nuevo se le aparecían como opresores, como exterminadores de la libertad. Ya había cruzado varias líneas entre la vida y la muerte, entre las rejas y las aceras. Estuvo preso en un campo de concentración francés. Y al volver a España militó en el Partido Comunista en la clandestinidad lo que le valió compartir reclusión en las cárceles de Franco con Agustín Ibarrola, su compañero y amigo, así como con Enrique Múgica.

 

Parecía que eran tiempos de democracia y libertad, pero no fue así, porque estuvo después señalado como objetivo de ETA por ponerse al frente del Foro Ermua cuando hacerlo no conllevaba más que sinsabores y riesgos. Compartí muchos desasosiegos y esperanzas.

 

Fueron muchos los premios y reconocimientos que se le concedieron por su nobleza y coraje en la lucha sin desmayo por las libertades.

 

En su honor voy a reproducir uno de sus poemas, que es como transmitía los ecos de sus entrañas más profundas, de sus desgarros del alma:

 

IMPRECACIÓN  A LOS HIJASTROS DE AITOR

 

Cuánta patria de sangre

nos estáis legando, qué banderas de luto enarboláis,

qué tenebroso mundo habéis desenterrado

desde las brumas de la prehistoria,

qué carcomido credo

alimenta vuestra ira;

cómo habéis mancillado

la luz de nuestro idioma

al convertir la lengua

en hacha de verdugo.

Habéis resucitado la dialéctica atroz, de origen falangista:

El puño airado

Y la letal pistola,

Nos habéis trocado la paz en violencia.

 

Hasta  habéis inventado

perversos enemigos en hombres de otras tierras

y fantasmas históricos que nunca han existido.

 

Profetas de la nada,

oráculos del miedo,

nunca podréis vencernos

porque amamos la vida.

Sacerdotes del odio,

jamás aceptaremos

vuestra cerril doctrina,

ni pondréis vuestro yugo

en nuestras libertades.

No queremos que advenga

vuestra patria terrible,

ni que sobre los muertos

erijáis vuestro reino

de sangre y violencia.

 

Parad, parad las armas,

Detened vuestra furia, dejadnos que vivamos

Nuestra paz, nuestra vida.

Y vosotros, quedaos con vuestro fanatismo,

Con vuestra intolerancia,

Con vuestra necrofilia y con vuestro universo de mitos y mentiras.

 

Javea, 1997

ViIDAL DE NICOLÁS

                                                                         


                                                                                    

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