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La Verdad Ofende
Domingo, 30 de octubre de 2016 | Leída 315 veces

Abd-El-Krin reaparece en ibiza

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Ni hemos vuelto al desastre de Annual (aún), ni tampoco ha resucitado aquel criminal cuya idea del honor asquearía al honorable Saladino, quien tras ocupar Jerusalén, respetó la palabra dada y la vida de los cristianos.

 

Abd el-Krim El Jatabi salto a la fama por traicionar a la España que le formó, con la vida de más de 13.000 españoles, en un aciago julio de 1921. Las masacres de Monte Arruit, Zeluán y Nador aun causan espanto. Tras acordar la rendición de las plazas, los destripamientos, castraciones y torturas que no detallaré, horrorizaron al más curtido legionario, mi abuelo entre ellos, quienes tras llegar a Melilla encontraron a una población a punto de huir a nado hacia el suicidio.

 

En Ibiza, un julio de 2010, el imán de la mezquita de S. Antonio, Abd-el-krim El Merabet y su ayudante Jalal Rockxy (32 y 27 años) eran detenidos tras detectarse en varios colegios marcas de apaleamientos a los niños que adoctrinaban en la escuela de cultura islámica "salafista" (salvajismo), la corriente más integrista y totalitaria del Islam, nacida y financiada por Arabia Saudi. La causa fue sobreseida dada la dificultad de que los musulmanes denunciasen al imán.

 

Recientemente, la Guardia Civil los volvió a detener por apología, adoctrinamiento, enaltecimiento del terrorismo de Daesh, mostrar a sus alumnos vídeos de cómo asesinar infieles y colaborar en el envío de yihadistas a Siria. El imán líder de la comunidad islámica de Ibiza, Salhuddin Costa Schreiner (de padre ibicenco y madre alemana) se apresuró a condenar cualquier integrismo y proclamar su apoyo a la Guardia Civil, sorprendido por la noticia. Qué cosas, nadie sabía nada.

 

Ibiza tembló ante la noticia. Tenemos una próspera industria turística, integrada también y en parte por una laboriosa comunidad islámica de 5.000 musulmanes. Compro en sus comercios y tengo amigos entre ellos. Bachir y Redouan trabajaron a mi lado y solo puedo alabar su capacidad, honradez y ejemplaridad. Mas de un español debería aprender de ellos. No es retórica sino sinceridad.

 

Pero Ibiza tiembla también con las fabulosas fortunas que dichos ilustres visitantes saudíes gastan en nuestra floreciente industria de turismo y ocio, de la que disfrutan sin disimulo, con opulencia y vistosidad, en sintonía con la solidaridad islámica hacia la comunidad de S. Antonio donde predicaba el furioso Abd-El-Krim, a quien visitaban con regularidad. Una regularidad preocupante y que resulta chocante. Verán:

 

A todos sorprendería que la cúpula política vaticana, corazón espiritual del cristianismo, eligiese Ibiza como lugar de ocio y vacaciones. Y es sabido que la Meca (Arabia Saudí) es la cuna religiosa del Islam, y la casa real saudí, protectora de la pureza e interpretación de las leyes, responsable directa de su aplicación, también con las mujeres, hasta la lapidación, amputación, y decapitación. La última en un príncipe nada menos.

 

No entraré a valorar la moral de nadie, pero sí exigir la protección y el respeto de nuestras costumbres como país huésped, del mismo modo que respetamos su cultura cuando visitamos sus países, donde por cierto, prohíben abrir templos cristianos. Ibiza tiene un lejano pasado islámico, que cambió tras la reconquista en 1238 por el obispo Guillermo de Montgri, y aunque se respetaron topónimos como el valle de  “Benimusa", todos sus pueblos se dedicaron a un santo cristiano.

 

Sus gentes (cristianas) tienen a gala permitir toda condición humana en una armónica convivencia, sin preguntar procedencias, condición social, política o sexual, ayer con los “pelluts” o hippies, en los ochenta con nuestra creativa e insustituible comunidad gay, y hoy también con multimillonarios como los ilustres príncipes saudíes, quienes disfrutan del otoño entre nosotros. Hacia Formentera navega casi cada día el maravilloso yate del hijo del fallecido rey Fahd “Príncipe Abdul Aziz bin Fahd Al Saud”, quien visita la mezquita de S. Antonio donde Abd-El-Krim difundía su odio yihadista.

 

Preservar este maravilloso logro de convivencia que hoy es Ibiza y que a ellos también agrada es responsabilidad de todos, tanto como cuidar de nuestras cristalinas aguas y maravillosas playas. Es el gran tesoro de libertad con que los Ibicencos nos agasajan. Proteger esa realidad presente es cuidar de un futuro que se vislumbra prometedor. Hoy también responsabilidad del príncipe saudí que nos aprecia y visita cada año.

 

La paz sea con todos - Insha'Allah  - إن شاء الله

 


 

 
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