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Pablo Mosquera
Domingo, 30 de octubre de 2016 | Leída 156 veces

Alsasua: semilla de odio

Hay que ser muy cobarde para atizarle, en cuadrilla, a dos parejas que están disfrutando del tiempo libre como cualquier hijo de vecino. Y lo digo por ser un paisano nacido en el Cantábrico. Lo primero que me viene a la mente es, ¿se habrían atrevido en igualdad de condiciones?. Lo segundo que me asalta es el recuerdo… los malos tiempos en que una cuadrilla preparaba una emboscada como la que sufrió un sábado mi hijo en el barrio viejo de Vitoria, por ser español, y a la que contribuyó el dueño del local que pretendía echar a la calle a un grupo de chavales amigos de Antón Mosquera, para que la jauría de jóvenes "alegres y combativos" les dieran una tunda, que supongo incorporarían a su curriculum de gudaris.    


No hay nada más progresista que la libertad. No hay nada más miserable que el odio. Lo que nunca logré entender es como se puede luchar por la libertad usando como herramienta el odio. Claro que para entender tal subcultura hay que ser un enfermo o un salvaje. El primero se hace, desde una sociedad que vive en las cavernas, por tanto en la oscuridad del agujero. El segundo nace con un genotipo heredado para que en cualquier momento se manifieste como fenotipo, para ello basta pasar de individuo a chusma o descubrir la oportunidad de ejercer los desvaríos primarios de un pueblo que además de creerse sus propias mentiras, ha llegado a idolatrar gritos como "¡muera la inteligencia!", o "¡patada a seguir contra el español!".  
 

Debería darles vergüenza. Hace falta una pandilla, seguramente con efluvios etílicos, para encontrar el valor necesario que permita dar una paliza a dos personas, simplemente por su trabajo, su acento, su presencia en el estercolero de la aldea profunda, y desde luego, por saber que no hay necesidad de mirar a los ojos del contrario en un descampado solitario, de hombre a hombre, pues resulta suficiente con dar al bulto como si de un saco de arena se tratara.
 

Me vienen a la cabeza recuerdos que me sitúan entre la indignación y la solidaridad con las víctimas. No es cuestión de dilucidar si estamos ante un brote aislado de terrorismo, matonismo callejero o añoranza de aquellos tiempos en los que barrios comanches, fin de semana y violencia política, formaban parte del paisaje de ciertas localidades que llegaron a ser famosas, no por sus museos, sus manifestaciones culturales, sus ofertas de hospitalidad sino por su color negro mugre: casos como Hernani, Tolosa, Rentería, Ordicia, etc. En estos "deliciosos" lugares, las palabras que primero aprendíamos los no vascos eran "Zipaio", Txakurra", "Jo Ta Ke", "Presoak Kalera"...
 

Durante tres años en que ejercí como responsable foral del deporte en Álava, acudía al campo de Mendizorroza a disfrutar con el fútbol, en primera división, del Glorioso Deportivo Alavés. Tenía que escuchar a modo de rito. "¡Mosquera, muérete!". ¡"Mosquera, pim, pam pum"!. Evidentemente, aquellos brabucones nunca me lo dijeron de uno en uno, en la distancia corta; necesitaban ampararse en el anonimato de la grada. Ni me los imagino, de vacaciones en mi Galicia del Cantábrico, atreviéndose a insultarme como en su aldea profunda. Entre otras razones, por haber ejercido siempre como un paisano políticamente incorrecto, es decir, de los que cuando me buscan, me encuentran.
 

Pero volviendo a la noticia de Alsasua, deberían recordarles a esos aprendices de asesinos que la guardia civil se ha dejado la piel, muchas veces, en servicios públicos de rescate a gentes de toda suerte ideológica, simplemente por ser su deber y la inmensa parte de su cometido en cualquier lugar de España o de los países en los que trabajan, casi siempre por petición expresa de sus gobiernos y sus ciudadanos, precisamente por su prestigio, fruto de muchos años y muchas generaciones llevando con orgullo y honor el uniforme, el espíritu y el benemérito cometido de sus agentes.
 

Desconozco cuál ha sido la postura del Parlamento vasco. Si hubo una condena en condiciones inequívocas y por parte de todos los grupos. Aun recuerdo lo complicado que resultaba llegar a un acuerdo para consensuar un texto, sobre todo en aquellos años en los que el asesinato de miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado era un parte diario que se correspondía con la pretensión de aquella alternativa KAS, en la que había dos elementos comunes: Navarra debía ser Euskadi, por las buenas o por las malas. Las Fuerzas de Seguridad del Estado (F.S.E.) debían abandonar el País Vasco (¡Que se vayan!). Espero y deseo, por el bien de todos, que no volvamos a las andadas. Navarra debe ser una Comunidad Foral dentro de España. Las F.S.E. deben estar presentes y operativas en todo el territorio nacional, colaborando con otras policías de rango municipal y autonómico.    
 

Un día de Reyes, al atardecer, salía a dar un paseo por las proximidades de mi domicilio en el centro de Vitoria. Al regresar y a la altura del portal, pudimos darnos cuenta que nos estaban esperando. Eran una de esas cuadrillas. Nada más ponerme a su altura comenzó la provocación, con insultos y otras lindezas previas a la agresión. Pero, tanto mis escoltas como yo mismo, no era la primera vez que nos enfrentábamos con una "jauría". Comenzó la trifulca. Se llevaron su merecido. Había que ver como aquellos héroes del kalimocho y de la gasolina trataban de escalar un muro de una finca. Lo último que podían esperar es que sus víctimas potenciales se defendieran, y mostraran una preparación suficiente para este tipo de encuentros. Algunos terminaron en el Hospital. Por una vez, su número pandillero, les había hecho trampas. Nosotros éramos menos, pero mucho más decididos y preparados para ejercer el legítimo derecho a la autodefensa.


Otro sábado de invierno, en una manifestación en Donostia, había grupos de "incontrolados" que se dedicaban a perseguir a "españolazos". Esta vez les tocó el turno al gran artista vasco Agustín Ibarrola y se esposa Mari Luz, con un amplio historial de lucha por la libertad y contra la dictadura del franquismo. Los tenían acorralados. La escena era para mostrar quien mandaba en las calles. Y el espectáculo, la muestra inequívoca de cómo operaban. Siempre amparados en el número de bárbaros, frente a la indefensión de los agredidos. Pero, pasábamos por ahí. Y no lo dudamos. La emprendimos contra aquellos chulos de baja estopa. Una vez más, salieron trasquilados. Cuando nos incorporamos a la comitiva que encabezaba el subdelegado del Gobierno en Guipúzcoa, éste, que era de Lugo, amigo de la infancia, me dijo que estaba muy preocupado por las noticias sobre la reyerta. Uno de mis escoltas, con mucha gracia, le contestó. "Señor Ameijide, preocúpese de los que hemos dejado atrás; ya que Ibarrola y señora están bien, con nosotros, y desde luego, a los que hemos impedido la hazaña, no creo que les haya quedado ganas de repetirla".  ¡Tengamos la fiesta en paz!. De lo contrario y como sucedió tras los episodios de Ermua, ciertos vasquitos y nesquitas, van a tener que disfrazarse de españoles cuando salgan de sus guaridas.    


En estos instantes me llega la noticia del fallecimiento del primer presidente del Foro de Ermua, de cuya fundación formé parte. Vidal era un hombre: libre, justo y decente. Me dedicó algunos poemas que conservo con mucho cariño. Me enseñó aquella frase: "sin libertad no merece la pena vivir, por la libertad, merece la pena morir".
 

Descanse en paz, el compañero, amigo, demócrata, ejemplo de valor...

 



 
 

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1 Comentario
joaquinotexe
Fecha: Lunes, 31 de octubre de 2016 a las 10:51
Respecto al rescate que supuestamente realizó la guardia civil a los que se quedaron atrapados en la nieve con el que se complemento la versión oficial, parece que hay otra versión. Información que aparece en el diario "Noticias de Navarra" del 3/03/2016. Los supuestamente rescatados eran estudiantes de la escuela de idiomas y personas que celebraban un cumpleaños, Nadie les rescato, tuvieron que volver al pueblo a pie cuando el autobús quedo atascado en la nieve y en le pueblo les dieron cobijo.

http://www.noticiasdenavarra.com/2016/03/03/politica/navarra/niegan-que-la-guardia-civil-auxiliara-a-los-atrapados-el-sabado-por-la-nieve-en-beruete

Y según publicaba Europapress el día 3/3/2016 sobre las declaraciones de Ángel, el hostelero implicado en dar cobijo a los que se quedaron bloqueados en el pueblo por la nieve sobre la actuación de la Guardia Civil. Según sus declaraciones la Guardia Civil llego cuando estaba todo solucionado.

http://www.europapress.es/nacional/noticia-guardias-civiles-rescataron-ex-presos-eta-volveriamos-hacer-20160303160452.html


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