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Ernesto Ladrón de Guevara
Miércoles, 9 de noviembre de 2016

¿Estamos llamando tontos a los norteamericanos?

Noticia clasificada en: Donald J. Trump

[Img #10070]Imaginemos que surja un líder en España que predique a favor del control de los flujos de inmigración y de la resolución del problema de la islamización creciente de Europa.


Supongamos que ese líder de un sector de la población abogue por la reducción del gasto público y la corrección del déficit, reduciendo progresivamente la deuda, que ha superado en estos momentos con creces el PIB español.
 

¿Y si ese líder apuesta por corregir un Estado autonómico irracional que nos ha llevado al auge de los nacionalismos periféricos y es la principal causa de ese déficit que nos impide abordar necesidades de innovación, desarrollo e investigación?  ¿Y si por ese mecanismo intenta generar más empleo y sinergias que lleven a una reindustrialización del país? ¿Y si así, de paso, lleva a la reducción de impuestos para estimular el consumo y regenerar la clase media que una izquierda transversal ha llevado a la depauperación no conocida en décadas?
 

Imaginemos que ese candidato nos dijera que el español (llamado castellano) va a ser la lengua obligatoria en la educación, y que ésta volverá al control del Estado para que todos los españoles tengan igualdad de derechos ante la ley, y de oportunidades, recibiendo una formación común, homologable y de calidad, caminando hacia la excelencia mediante pruebas de control de la misma, igual que se hace en las empresas.
 

Imaginemos que ese candidato promueva la tarjeta sanitaria única, de tal manera que todos los españoles tengamos igualdad de derechos en el acceso a una sanidad de calidad homologada en todo el territorio español.
 

Imaginemos que ese personaje propugne la reducción drástica, como consecuencia, del número de políticos y tamaño de las administraciones, ajustándolas a lo mínimamente necesario y acabando con duplicidades y solapamientos de competencias, para reducir el gasto público a lo estrictamente necesario.
 

Imaginemos que ese líder con el dinero excedentario promueva estímulos a la inversión y ayudas a las pequeñas y medianas empresas y a los autónomos, y de esta manera, al generar más tejido productivo se amplíe la masa de trabajadores contribuyentes a la Seguridad Social para resolver el problema de volatilización de la  caja de reserva de las pensiones.
 

Al mismo tiempo imaginemos que se arbitren soluciones para la compatibilización de la vida familiar con la laboral, con horarios y jornadas laborales más racionales y homologables a los países del norte europeo, así como ayudas a las familias numerosas y estímulos a la natalidad, en lugar de unas políticas antinatalistas y contrarias a la familia tradicional que venimos sufriendo por una izquierda que como no tiene ya ideología plantea señuelos para disfrazar su falta de ideas.
 

Imaginemos que ese líder se llame Trump, en los  Estados Unidos de Europa, para eliminar la fragmentación absurda que está experimentando.
 

Igual así entendamos mejor las cosas.
 

Yo, si surgiera un líder que planteara ese tipo de cuestiones en su programa electoral, le votaría.

 


 

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