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La Verdad Ofende
Viernes, 11 de noviembre de 2016 | Leída 260 veces

Trump: No es nada personal… son negocios

Noticia clasificada en: Donald J. Trump

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Contra todo pronóstico, contra toda la prensa oficial, contra el poderoso establishment americano y contra absolutamente todas las encuestas, el recelo de gobiernos aliados y los menos aliados (vean qué naciones financiaron a Hillary), Trump ha ganado la presidencia de los Estados Unidos de América con un regalo extra: el ataque de bilis progre que ya asalta las calles disfrazada de libertad de expresión.

 

Sí, a nadie le gusta su tosco estilo Berluscónico, su bronca jactancia, su manifiesta prepotencia y horteras mansiones, aunque es bien cierto que con su mujer cambiamos de opinión; ella nos gusta más, así como la fortuna que ganó el solito y de la nada. Si se detienen un poco a pensar, su “marichulo" estilo recuerda algo -salvo por su aseado aspecto, el bellezón de su mujer e hija, y su ropa bien cortada- a nuestra nueva y petulante cohorte de "machos alfas ibéricos" (Pablo Iglesias, Echenique, Rita, etc..), latigadores de periodistas, lamedores de mingas, incendiarias de iglesias con gusto por las bolas chinas y no sé cuántas barbaridades más, sin olvidar el espantapájaros de Colau que se “coló” en Barcelona, donde ya ruedan películas porno en plena calle y ante la mirada de los niños. Es la cínica progresía que en aras de la libertad exige respeto a sus más atrevidos disparates o asaltos a la legalidad, pero si te quejas o se te ocurre molar más… ¡Fascista!! Populismo del peor, obsceno.. y rojo.

 

La tiránica coacción de lo “políticamente correcto” toca a su fin y Trump es el puntal. Nóbeles de la paz que no cierran Guantánamos, crean el caos con primaveras árabes, disparan la deuda pública, apoyan industrias que comercian con fetos humanos (miles de millones) o permiten que en la Comisión de los Derechos Humanos de la ONU renueve mandato Arabia Saudi, mientras en aras de la multiculturalidad promueven que Europa asimile 50 millones de musulmanes que ni se integran ni se quieren integrar, tocan a su fin.

 

Europa se enfrenta al colapso, dirigida por una burocracia dilapidadora, corrupta, cobarde y corto-pactista, responsables de una deuda pública impagable. El precio lo pagamos los europeos con impuestos, falta de libertad, pobreza, inseguridad, dispersión cultural y destrucción de nuestras raíces y pasado en común ante la imposición "chupi-guay" de culturas ajenas.

 

La reacción ante tanta irresponsabilidad promovida por políticos con el complejo de Alicia son los populismos. Trump es un ejemplo clarísimo, en una nación donde los complejos que aquí nos atenazan apenas existen… Aun.

 

Frente al populismo “progre” de corte socialdemócrata malcriado con el eterno chapoteo de subvenciones gratuitas, Trump ejemplifica el sueño americano de verdadero progreso, esfuerzo personal en libertad y éxito que a todo ser humano ilusiona. Se financió la campaña solo, su capacidad de trasmitir seguridad y falta de complejos gusta en quienes saben qué es ganarse un jornal y no que te regalen un PER; las clases obreras y medias, sin distinciones raciales, hartas de pagar impuestos para comprar productos chinos (o de Apple) fabricados en China.

 

Pero Trump no es ningún loco sino un hombre de negocios que busca y quiere el éxito. Ya dirige la empresa más importante de su vida, la americana, y a fe mía que lo hará bien. Sabe negociar y llegado el caso sabrá también aparcar sus populistas y proteccionistas bravatas económicas patrioteras, el “dólar es el dólar", ya lo verán. ¿El muro en la frontera con México, me pregunta? Ya existe, tiene miles de kilómetros y lo construyó Bill Clinton. Como lo leen.

 

Los americanos que ambicionan poder trabajar y lograr con su esfuerzo el éxito, son todos Trump; yo también quiero ser Trump. Su mujer (45 años) es inmigrante “pero integrada” y un cañón; sus empresas son un éxito y su discurso político una hábil y populista adaptación comercial de cómo lograr el poder y reírse de la demoscopia.

 

Movió conciencias con frases populares, nada que no hiciese Hillary, o nuestros envidiosos espantapájaros comunistas de Podemos Venezuela, delegación España. Pero frente a éstos que se habían repartido los ministerios y se negaron a negociar, Trump es un hombre duro, pero pragmático, y sabe negociar.

 

Créanme, Trump será bueno para los americanos, para sus votantes y sus paisanos. Pero yerran si creyeron que ha venido a resolver los problemas y falta de responsabilidad de Europa. El siglo XX, las guerras mundiales, la política de bloques, pagar la defensa europea  y mantener el gasto de la guerra fría son parte de un pasado, aun presente, que Trump también ha venido a finiquitar.  Empieza una nueva partida que Trump parece sabrá jugar con mano maestra - como las elecciones - y viene a recordarnos también que la seguridad europea toca que nos la paguemos ya. No es nada personal… son negocios.

 

“Uno de los más grandes errores es juzgar a los políticos por sus frases en vez de por sus resultados” (M. Friedman)

 


 

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