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Pascual Tamburri
Sábado, 17 de diciembre de 2016 | Leída 191 veces

Un socialista que ha roto cadenas: Víctor Manuel Arbeloa  

Los batasunos lo llaman trilero. El PSOE desperdició su cultura y su estilo. Y los políticos profesionales tienen miedo de su visión a corto plazo. Pero figura entre los mejores defensores de Navarra.

[Img #10349]La pasada semana -con cierta lógica entrañable, el día 12 del mes 12- la Asociación Cultural Doble 12 entregó el Premio Cadenas de Navarra, en su primera edición, a Víctor Manuel Arbeloa. Difícilmente podía encontrarse una persona que más merezca ser premiada, y no lo haya sido, por haber representado y defendido durante las últimas décadas lo que Navarra es. Y es que entre nuestros hombres públicos no sobra, ahora menos que nunca, formación, cultura, curiosidad, estilo… y no digamos coherencia.

 

Víctor Manuel Arbeloa ha sido casi todo ya en la vida pública y cultural de Navarra. Y lo que le queda, porque para sí querrían su consistencia y coherencia muchos treintañeros. Hijo de caído en la guerra de 1936, inquieto contra el régimen en su primera juventud, estuvo en la Transición entre los protagonistas de que el PSOE dejase al menos por un tiempo su eterna tentación vasquista. Entre otras cosas porque los conoce bien, y nunca se ha arredrado frente a ellos.

 

Ha sido presidente del primer Parlamento de Navarra -y estuvo en medio del Amejoramiento- y después ha sido senado y eurodiputado. Hay que decir que es, además de navarro y español sin complejos, europeo de formación y convicción, y amigo de Italia con conocimiento de causa, lo que no es poco decir dado el nivel de formación y de horizontes de muchos políticos hoy. Seguramente porque es un político con vocación de servicio. Servicio que demostró mejor que nadie, más contra los suyos que contra los ajenos, cuando le tocó gestionar su entonces partido tras la dimisión de Javier Otano, el escándalo de Gabriel Urralburu en los años del GAL y de Luis Roldán y luego no fue ni pagado ni agradecido.

 

Por ese modo de ser y de hacer consistente merece el reconocimiento de todos los navarros que, desde todos los puntos de vista ideológicos, son y se afirman en la defensa de la identidad de Navarra. No se trata ya de matices, sino de lo permanente; porque la extrema izquierda internacionalista y todas las facciones abertzales no niegan una u otra forma de ser navarra, sino a Navarra misma, y es ahí, en el terreno que Arbeloa mejor conoce, donde ha de darse ahora la batalla. No es cuestión de unos votos o de unos escaños, sino de ofrecer una alternativa a largo plazo y atractiva a lo que ellos niegan; y centrarse en lo pasajero con pudor ante lo sólido no es más que una forma de suicidio político, y él siempre lo ha dicho y denunciado así.

 

Nada más justo que el homenaje de esta neonata Asociación Doble 12 a Víctor Manuel Arbeloa. Se trata de reconocer lo que ha aportado a la Navarra de hoy y de mañana tanto como político como historiador y literato. Es grato encontrarse, en este océano de mediocridades, una persona que es capaz de una investigación, de un verso, de un discurso, de una broma o de un ejemplo, y todo eso sin interrupción a lo largo de décadas. No estamos hablando de un reaccionario, de un nostálgico o de alguien que hable sin conocimiento de causa, sino de un hombre que ha buscado en el ayer y en el día a día la verdad sobre la que el nacionalismo vasco se obstina en la mentira.

 

Lo ha dicho él mismo en este fin de año y continuación de batalla, “Patria es Europa también / Patria entrañable, egregia, / que nació de Germania, /  de las dos Romas y Grecia; / que buscó la unidad, siempre plural,… / que buscó la razón del ser y de la vida; / que escuchó la música celeste / de la divina transcendencia…” Y junto al Imperio y a la Fe, la Patria: “Tierra de tierras, Valle de valles, / Selva de bosques, Río de afluentes / fue desde el primer momento Hispania. / Crisol de lenguas, ingenios, memorias y proyectos, / Pueblo de pueblos, Patria de patrias…”

 

Y es que lo que está en juego, en España y en Navarra, no son unos intereses pasajeros, unos privilegios, unos impuestos, una riqueza, sino un Ser: “Romanizado de los pies a la cabeza, / los mártires de Roma / nos predicaron el Evangelio…” Y todos unidos en lo esencial: “Y aquí estamos, ya en el siglo veintiuno, / jóvenes y viejos / rojos y azules, descoloridos / o de color incierto / con muchas opiniones encontradas / y con algunos consensos”. ¡Los dioses nos den de ves en  cuando algunos más como él, y les den a ellos la posición que navarra necesita que tengan! “…contra toda demagogia, / contra todo menosprecio, / contra el odio y la mentira, / -que nunca son lo nuevo-, / a todas horas sabiendo / que ahí nos jugamos / nada menos / que el pasado, el presente y el futuro / de nuestro sueño”.

 

“Navarros, españoles, / europeos, / habitantes del mundo, / hijos del Universo… / nada de conclusiones y recetas, / de estribillos simplistas  / ni consejos” . Yerra quien crea que lo esencial es “volver” al poder, y más cuando en muchas cosas se ha tenido décadas y se ha usado mal, por ejemplo en mucho de lo que se refiera a educación, a cultura y a acción social. No es “volver”, sino revolver, y por eso es bueno tener presente todo lo que Arbeloa ha dicho y sigue diciendo. ¡Felicidades!

 


 

 
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