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Por Milo Yiannopoulos y Allum Bokhari
Miércoles, 4 de enero de 2017 | Leída 204 veces

El manifiesto de la derecha alternativa

Noticia clasificada en: Alt-Right Derecha Alternativa

[Img #10465][Img #10464]Un fantasma recorre las cenas de sociedad, los eventos electorales y los laboratorios de pensamiento del establishment: el espectro de la “derecha alternativa” (alt right). Impulsada por jóvenes creativos y deseosos en incurrir en todas las herejías seculares, la “alt right” se ha convertido en el enemigo público número uno de los conservadores maricomplejines – un enemigo al que éstos odian incluso con más fuerza que a los demócratas y a los progres de salón-.

 

La derecha alternativa – más comúnmente conocida como la “alt right” (alternative right) – es un fenómeno amorfo. Algunos –sobre todo los representantes del establishment– insisten en que ésta no es más que un vehículo para los peores desechos de la especie humana: para los antisemitas, para los supremacistas blancos y demás miembros de la escena “Stormfront”. Se equivocan. [1]

 

Desde sus orígenes como una oscura subcultura en la red, la “alt right” emergió a la arena política nacional en 2015. Aunque inicialmente era un grupo reducido en número, su energía juvenil, su retórica incordiante y su abierto desafío a todos los tabúes establecidos catapultaron a la “alt right” hasta unas dimensiones que es ya imposible ignorar.

 

Esto ha disparado todas las baterías de miedosos gritos de alerta, así como las llamadas a la caza de brujas tanto por parte de la izquierda como de la derecha. Los izquierdistas estigmatizan a la “alt right” como racista, mientras que la prensa conservadora – desesperada ante la posibilidad de que la izquierda les acuse de “intolerantes” – ha contribuido también a arrojar a esos jóvenes lectores y votantes al foso de los leones.

 

En esta línea, la National Review les atacaba como miembros resentidos de la clase trabajadora blanca y adoradores del Padre-Führer Donald Trump. Otros les motejaban de supremacistas blancos, mientras que algunos otros, si bien reconocían a regañadientes que el movimiento ha entendido perfectamente cómo funciona Internet, les acusaban de tener en su punto de mira a “negros, judíos, mujeres, latinos y musulmanes”. [2]

 

El inmenso volumen de análisis generados por la “alt right” es ya una prueba de su impacto cultural. Pero, hasta la fecha, nadie ha sido realmente capaz de explicar el poder de seducción y la capacidad de penetración de este movimiento, más allá de las desesperadas llamadas de advertencia y de las soflamas virtuosas dirigidas a educar a los lectores.

 

Parte del atractivo de la “alt right” reside en que es compulsivamente provocadora; más aún, es adicta a la provocación. La “alt right” es un movimiento nacido en los márgenes más subversivos, más underground y más juveniles de Internet. 4chan y 8chan son hubs de activismo “alt right”. Durante años los miembros de estos foros – tanto los políticos como los no políticos– se habían estado recreando en toda suerte de gamberradas provocadoras. Mucho antes de que la “alt right” naciera, los activistas de 4chan habían convertido el troleo de medios nacionales en la seña de identidad de la casa. [3]

 

Con este artículo nosotros, como defensores de los “desechos de la sociedad”, nos sentimos obligados a examinar de cerca a esta fuerza nueva que está alarmando a tantos. ¿Se trata realmente de una reedición de los skinheads de los años 1980? ¿O tal vez se trata de algo más sutil?

 

Con el propósito de esclarecer las cosas, hemos realizado un rastreo sistemático de los elusivos y muy frecuentemente anónimos miembros de la “alt right”, para tratar de ver qué es exactamente lo que quieren.

 

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