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Pablo Mosquera
Domingo, 15 de enero de 2017

El norte de España y sus derechos históricos

[Img #10548]No tengo ningún complejo, y menos aun cuando me considero un universitario integral. Por tanto, dejemos a un lado esa ridiculez y llamemos al lugar dónde habitamos, dónde hemos nacido, que nos identifica cultural e históricamente, por su nombre: España. Otro día, prometo ir más lejos. Mostrar mi orgullo por ser heredero de una de las grandes aventuras de la humanidad: la Hispanidad.


Pero ahora pongo mi pensamiento en todas las experiencias vividas como viajero. Hubo un tiempo en que los cuadernos elaborados por tales resultaban de gran importancia a la hora de compartir el mundo. Les recomiendo que accedan a los fondos de la Biblioteca Nacional de España y se sumerjan en el legado de los viajeros, incluso con documentos cartográficos de incomparable belleza y extraordinaria utilidad para analizar el desarrollo de las comunicaciones entre los habitantes del planeta.


En una Euskal Herria azotada por la violencia, declararse español era asumir riesgos que iban del insulto "fascista" hasta la declaración como enemigo del pueblo vasco, con lo que tal juicio suponía… La última bronca sobre tal, la tuve con el que fuera seleccionador nacional de futbol, Javier Clemente. Un tipo, bajito, dogmático, chulesco, que presumía de ser nacionalista vasco. La tuvimos muy gorda en una emisora de radio nacional. Mi pecado: había organizado más de treinta campeonatos de España en la ciudad de Vitoria. Pero me faltaba la guinda. Traer a Mendizorroza, campo del "glorioso Deportivo Alavés”, a la selección nacional de España, que por aquellos tiempos dirigía un pedazo de paisano conocido por su coraje, me refiero a Camacho. Pues bien, el de Baralcado me llamó provocador de conflictos de orden público, amén de otras gilipolleces, propias del acomplejado al que no le queda otra causa para defender.  
 

Otra bronca radiofónica la tuve una tarde en un programa nacional de radio. Mi interlocutor, el inolvidable "cura" José María Setién. No había forma de convencerle sobre la relación entre nacionalismo vasco y "ekintzas" de ETA. Yo sostenía la inmoralidad que representaban aquellos cristianos, católicos, que daban ideología para una “revolución” en la que siempre mataban los mismos y siempre morían los mismos. El obispo vasco se empeñaba en justificar la espiral de violencia desde el núcleo de un conflicto por derechos históricos del denominado pueblo vasco, ocupado y sojuzgado por España.
 

He trabajado en Asturias, Galicia y Euskadi. He recorrido la hermosa Cantabria, que tantas veces me sirvió de escapatoria cercana, para mis peligros cotidianos, en tiempos de atentados, cuando vivía bajo amenaza de unos y vigilancia de otros.
 

Los gallegos y los cántabros de la costa cantábrica nos parecemos mucho. Incluso hay que recordar cómo la leyenda del Monte Medulio, dónde los Celtas sufren el asedio de las legiones romanas, algunos eruditos la sitúan en Cantabria.
En mis tiempos de político alavesista tuve unas excelentes relaciones con los partidos llamados regionalistas: Valencia, Extremadura, La Rioja, Andalucía, León, Asturias, Baleares y Cantabria. En esta última con un personaje irrepetible: Miguel Ángel Revilla y su PRC. Hoy, este paisano -pasiego- resulta un querido ejemplo de lo que puede y debe ser un servidor público, y un servidor de su querida tierra: verde, azul mar, y preñada con el espíritu de nuestros antepasados judíos.   

 

Hasta en los títulos de sus libros conecta con las gentes de bien. "Este país merece la pena"; "Ser feliz no es caro". Comparto muchas de sus ideas. Compartí mítines electorales. Compartí mesa y mantel. Me solía regalar por Navidades obras plásticas de artistas cántabros, con las que adorno las paredes de mi casa en la Mariña lucense. No me sorprende nada y me alegra en lo más profundo de mi alma su éxito, y cómo acierta cada vez que le invitan en programas de la máxima audiencia televisiva.
 

Pero vayamos al meollo de mi artículo. ¿Qué son los Derechos Históricos?. En primer lugar, una concesión obligada por las circunstancias. En segundo lugar, un resquicio del viejo Derecho Foral. En la práctica, patente de corso para disfrutar privilegios. Lo curioso es que el nacionalismo catalán rechazó la pieza básica de tales derechos, o sea, el Concierto Económico con el Estado. En sus cálculos político-económicos creyeron que les daría más prestigio social, y más ingresos, a inventario de sus Mutuas, disponer de la Asistencia Sanitaria. Así, Cataluña, fue la primera Comunidad del Estado de las Autonomías con traspaso del INSALUD. Metieron la pata tres veces. Se equivocaron en el cálculo del coste económico para la prestación, lo que les llevó a un déficit histórico e histérico. Se metieron en un tremendo lío de gestión, ya que siempre la demanda supera a la oferta. Perdieron la oportunidad de haber tenido sus Haciendas Forales como Navarra, Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, que así lograron un fantástico despegue económico fiscal.
 

¿En la cornisa Cantábrica sólo son Territorios Históricos los vascongados?, ¿Resiste tal mito un somero repaso a la historia?, ¿Resiste tal situación Constitucional el principio de solidaridad, igualdad de oportunidades y justicia social?. Por tanto, deduzco que a los actuales dirigentes vascos les debe preocupar cualquier modificación de la Carta Magna, bajo peligro de llevarse por delante la Disposición Adicional con los Derechos de los Territorios Forales.
Y, desde las comunidades bañadas por el Cantábrico, ¿vamos a tolerar derechos históricos (?) de Cataluña?. ¿Me van a explicar los acólitos de las familias Pujol-Mas que Cataluña es una nación a costa de los sacrificios del viejo pueblo gallego?. Por estas razones, se advierte que no estamos en los años del miedo al ruido de sables que se escuchaba en La Moncloa cada vez que Suárez intentaba saltar de la dictadura a la democracia. O lo dejamos como está, o lo reformamos de manera equitativa, real, sostenible, sin mitos, sin derechos histéricos.


Galicia es un viejo reino, con idioma propio, con territorio y con una deuda histórica que ya hemos pagado. La sangría de la emigración hacia América, hacia la Europa del acero, hacia la industria vasca y catalana. ¡Basta ya de invertir los ahorros de los campesinos en proyectos faraónicos de una Cataluña que señalaba como charnegos a los españoles de las maletas llegados a la estación del norte en Barcelona!


Asturias es el símbolo de la Reconquista, frente al derecho que nos recuerdan en sus comunicados los terroristas del ISIS como Al Ándalus. Cantabria era la sede del Almirante de Castilla, cuando España era el centro de un Imperio que fue causa de su posterior decadencia, al vivir más de las rentas que del propio desarrollo interno, hasta la autoridad del gran Jovellanos, capaz de enfrentarse con la Inquisición, hacer la instrucción pública e impulsar nuestra propia industria. -Jovellanos, no era vasco, ni catalán, era asturiano-
 

A los chicos del PP, alaveses, que suelen copiar aquellos eslóganes de Unidad Alavesa, les recomiendo menos política de pasillo, barra de cafetería y pasillos en Génova, y más lectura de la historia de España.
 

A la vice con despacho en Barcelona, que le han dado credenciales de cónsul - como aquellos tiempos de Roma- le recomiendo que repase la historia de España de un gran amigo y compañero de tertulias por amenazas, en Cedeira; me refiero a Fernando García de Cortazar. Y si visita el Museo de la Historia de Cataluña descubrirá lo que se han gastado, en contar un cuento chino… perdón, quise decir el cuento de Wilfredo el Velloso.   

 

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1 Comentario
Borja Del Rivero Sierra
Fecha: Domingo, 15 de enero de 2017 a las 17:53
Revilla no es pasiego : es purriego.

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