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Una entrevista de Jorge Martín para La Tribuna del País Vasco
Sábado, 11 de febrero de 2017
Impulsor de las protestas ante la embajada de Rumanía en Madrid

Daniel Meterna: “Los corruptos tienen todos un mismo partido: su cuenta bancaria”

[Img #10756]El pasado 5 de febrero, Madrid se unió al rosario de ciudades en las que la comunidad rumana salió a la calle para protestar por un decreto gubernamental en virtud del cual se venía a legalizar la corrupción política al despenalizar e indultar los casos en los que la cuantía fuera inferior a 44.000 euros.

 

Los convocantes de la concentración, que emplearon las redes sociales, esperaban reunir a no más de treinta personas; sin embargo, casi un millar de ciudadanos rumanos se congregaron ante la embajada de su país en Madrid para rechazar estas maniobras.
 

Daniel Meterna, uno de los principales impulsores de la protesta de Madrid, explica algunos detalles sobre los acontecimientos de lo que algunos llaman el “Maidan” rumano y que están conmoviendo el sistema del país.
 

 

¿Cómo recibió la noticia del decreto ley que despenalizaba los casos de corrupción e indultaba a varios condenados por este u otros delitos?

 

- La noticia la recibí como un puñal en el pecho. Me dije: “esto no puede ser”. Pedí inmediatamente más información a mis amigos, pero la prensa ya empezaba  a publicar más y más artículos, casi en directo, sobre el hecho.
 

 

En la primavera de 2016, la Corte Suprema confirmó la condena por abuso de poder del ex primer ministro Liviu Dragnea, hoy líder del PSD y que podría ser presidente del país de no ser por esa misma condena. Con decretos como este, ¿está el PSD intentando hacerse inmune a los mecanismos de control judicial y democrático?
 

 

- Sin duda alguna, pero la jugada no trata de beneficiar únicamente a Liviu Dragnea. Hay más corruptos que van a beneficiarse de Ordenanza de Urgencia 13ª del 2017, y no todos son del Partido Socialista. Una vez se vean libres de cargos penales, se les deja vía libre para imponer una especie de dictadura en donde el presidente del país – actualmente Klaus Iohannis – podría ser suspendido y reemplazado por uno de ellos, por qué no, por el mismo Liviu Dragnea. Esta medida, que parece que solo favorece al PSD, también beneficiaría a los imputados de otros partidos, como los del Partido Liberal (el PP de España). Y es que los corruptos tienen todos un mismo partido: su cuenta bancaria.  
 

 

Hemos asistido a manifestaciones masivas en Rumanía con centenares de miles de personas en las calles protestando ante lo que se percibía como un abuso. La ciudadanía rumana, ¿ha tomado conciencia de que la corrupción no está sino lastrando el desarrollo económico y social del país?

 

- Claro y alto diría. El numero en las calles es casi irrelevante, ya que fueron muchísimos más los que no pudieron asistir; de hecho, la diáspora se prepara para ir de urgencia este domingo a unirse a los manifestantes que van a protestar en Bucarest.
 

 

Para los miles de rumanos que trabajan en el extranjero, ¿tiene futuro Rumanía?

 

- ¡Rumania siempre tendrá futuro¡ El futuro de Rumania se vino abajo en el momento de la Revolución del 1989, cuando mi país tuvo la deuda externa devuelta por completo. Desde este momento las cosas empeoraron, ya que Occidente no quería una Rumania fuerte, sino una Rumanía arrodillada y débil en la que poder conseguir mano de obra barata y a la que poder imponer sus  reglas, vender sus productos y generar más deudas. Rumanía no está preparada para  amnistiar ladrones y corruptos a gran escala, tampoco para blanquear dinero. Rumanía no perdió su dignidad. En Rumania, los valores fundamentales permanecen intactos,  intangibles.

 

¿De qué valores se trata?
 

- Los del patriotismo.

 

¿Qué papel puede jugar la diáspora en el futuro de Rumanía?

 

- La diáspora tiene una ventaja sobre los que viven allí por el “know how”, el saber cómo hacer las cosas, conocimiento que obtuvieron en  otros países. La diáspora es clave en el futuro desarrollo del país, pero no solo porque envíe grandes cantidades de capital, sino porque es clave para sostener la todavía frágil democracia, es el carburante, la energía de activación. Por supuesto, los de casa son fundamentales.

 

Esta respuesta ciudadana a las formas poco garantistas y opacas empleadas por el actual gobierno, ¿podría servir de estímulo a países del llamado espacio postsoviético aún no plenamente integrados en la Unión Europea, como es el caso de Moldavia?

 

- Sí, claro que sí. De hecho, la prensa internacional -BBC, Whashinton Post, Al-Jazeera, periodistas freelancers como AJ+, etc -  está reflejado cada hora lo que sucede. Nuestros vecinos búlgaros y húngaros se solidarizaron en sus países con nosotros y salieron a las calles. Los húngaros, por ejemplo, nos animaban a salir a la calle porque los rumanos no salimos como lo hacen ellos.  Es un principio, esperemos que la población despierte del sopor en el que cayó. También esperamos una reacción más firme de parte de nuestros hermanos de más allá del río Prut (Moldavia). Ellos participaron en muchas protestas organizadas en Bucarest y Chisinau.

 

¿Le sorprendió la amplia respuesta que tuvo la convocatoria ante la Embajada de Rumanía en Madrid?

 

- Mucho, la verdad que sí. Y me sorprendió en el buen sentido: eso significa que cada uno de ellos es una persona responsable, con valores bien definidos y cívicamente educados. La Rumanía de los valores acaba de mostrar su verdadera cara y eso es solo el principio. Fueron muchos más los que quisieron venir, pero a causa de la distancias y las obligaciones familiares o de la falta de información sobre que la gente va a salir a la calle a protestar. Algunos vinieron de Zaragoza y Burgos, casos que conozco personalmente. Un chico y su amigo vinieron desde Zaragoza… a pesar de llevar muletas: un verdadero héroe, un ciudadano sencillo pero honrado en sus sentimientos patrióticos y que merece todo el respeto de nuestra parte. De Burgos vino una familia joven, Horia y Cristina, y vinieron sus tres niños. El sacrificio que hicieron es de alabar, pero lo hicieron por la patria, por la democracia y por supuesto, por el pueblo rumano.

 

¿Seguirá la comunidad rumana en España atenta a cualquier otro intento de legalizar la corrupción o la arbitrariedad?

 

- Por supuesto. Estaremos más atento que nunca y más unidos que nunca. Nos unen unos valores y lucharemos por ellos, desde luego, siempre dentro de la legalidad. De hecho, se promulgó la Décimo cuarta Ordenanza el 9 de febrero que abroga la Décimo tercera, pero que, al contener normas inconstitucionales quedará forzosamente anulada, de modo que será la que ha causado tanta indignación la quede abrogada, pero válida, pues no se anulan los efectos contemplados en la misma. Así que, estamos preparados para salir de nuevo a protestar, no pararemos ni vamos a parar.
 

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