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Jacobo de Andrés
Lunes, 13 de febrero de 2017 | Leída 109 veces

L’Oreal hace un guiño a la extrema izquierda y lanza la colonia “Activist” a través de su marca “The Body Shop”

[Img #10767]El gran éxito cosechado por la extrema izquierda ideológica y política durante los últimos años ha sido el de convertir gran parte de sus discursos y de sus acciones en elementos claves del pensamiento políticamente correcto que mantiene adocenados a los países desarrollados. De este modo, comportamientos políticos, sociales y culturales que tienen como único objetivo acabar con la democracia parlamentaria, derribar el liberalismo económico, recortar las libertades individuales y, en definitiva, derrocar los pilares y valores de las sociedades occidentales, han pasado formar parte de un imaginario “cool”, “moderno” y “transgresor” del que se han beneficiado los principales movimientos radicales y totalitarios que asuelan el mundo, no pocas oenegés que han convertido la miseria en un gran negocio y ahora también algunas grandes marcas empresariales. Si multinacionales como Coca-Cola, Pepsi o Movistar no dudaron en tontear e impulsar el 15-M, nacido e impulsado por dferentes organizaciones españoles de extrema-izquierda, la última gran empresa transfronteriza decidida a sumergirse en los mares de la demagogia populista y radical es la francesa L’Oreal, que a través de su marca “The Body Shop”, ha lanzado al mercado su perfume “Activist”.

 

La colonia que ahora parece querer captar el espíritu ridículamente indómito de los manifestantes radicales tiene un precio de 25 euros en su envase más pequeño y es descrita por la propia compañía como un perfume con “notas altas de cítricos sobre una base de madera de sándalo. Ofrece un olor dinámico y oriental”.

 

 

Mientras L’Oreal juega a las exquisiteces de extrema-izquierda, su principal propietaria y accionista mayoritaria del grupo, Liliane Bettencourt, lleva tiempo siendo la mujer más rica de Francia. Su enorme fortuna y su elevada edad son, de hecho, los ingredientes principales de un culebrón empresarial en el que han participado algunos de los principales nombres del mundo político-económico de Francia y que incluye sanguinarias relaciones familiares, acusaciones de tráfico de influencias y oscuras operaciones en los pasillos de las más altas instituciones galas.

 

Por su parte, hay que recordar que la marca “The Body Shop” que distribuye la “comprometida”  y “revolucionaria” marca “Activist”, hoy es propiedad de L’Oreal pero fue fundada en 1976 por otra “izquierdista de salón” llamada Anita Roddick, ardiente activista de los derechos animales, militante ecologista, defensora permanente de todo tipo de causas presuntamente progresistas y “activista antiglobalizadora”. A pesar de ello, en 2001, cuando Anita Roddick y su marido abandonaron la compañía, ésta contaba con 1.700 tiendas en 46 países.

 

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