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Enrique Arias Vega
Jueves, 16 de febrero de 2017 | Leída 35 veces

Hasta quienes no sabíamos nada…

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Por fin, los políticos se desayunan conque Fernández Ordóñez y Julio Segura, jefes en su día del Banco de España y de la CNMV, algo tendrían que ver en el desmadre de la salida de Bankia a Bolsa.


Hasta quienes somos legos en la materia, hace muchos años que sospechábamos ésta y otras trapisondas financieras.


En el lejanísimo 2005, antes de que la famosa gran crisis destapase los tejemanejes en las cajas de ahorros, me permití escribir que “algún día, también, habrá que poner el cascabel a las intocables entidades financieras, cuyos beneficios crecen a un ritmo del 20% anual mientras que cada vez prestan menos servicios a sus clientes y a tarifas más elevadas”. (La Voz de Almería, 10-09-05)


Ya me dirán si la cosa no era algo que clamaba al cielo. Pero es que uno se maliciaba también de que los responsables no eran sólo quienes se beneficiaban directamente de las cajas: “Otro que tal baila es el gobernador del Banco de España, Fernández Ordóñez, conocedor del lío contable de esas entidades de crédito y culpable por ello del aumento de su morosidad”. (El Mundo de la Comunidad Valenciana, 29-04-12).


No hacía falta, pues, ser muy listo para haber percibido antes que Rodríguez Zapatero y demás negadores de la crisis lo que estaba ocurriendo a nuestro alrededor: “Resulta sintomático que cargos políticos pasen de la Administración a la presidencia de las Cajas como si tal cosa. Y en eso son iguales el PP (José Luis Olivas, Bancaixa) y el PSOE (Juan Pedro Hernández Moltó, Caja de Castilla-La Mancha)”. (Valencia 7 días, 03-02-06).

 

Como se ve, eso es justo lo que años después y con mucho mayor ruido y contundencia mediática han denunciado Pablo Iglesias y Podemos.
 

Es que las chapuzas de los dirigentes de las Cajas resultaban tan clamorosas que, como se publicó en su día, “los consejeros de Caja Duero, anticipándose a la inevitable fusión con Caja España, se hicieron un favor a sí mismos: aumentaron sus emolumentos un 36% durante 2009” (La Gaceta de Salamanca, 10-5-2010).
 

No les voy a dar la tabarra con el más de medio centenar de artículos que llevo escritos sobre el tema en los últimos quince años. Lo único que pretendo constatar es que, hasta quienes no sabíamos de la misa la media, estábamos al cabo de la calle de lo que nuestros políticos están descubriendo, por fin, al cabo de los años.

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