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Ernesto Ladrón de Guevara
Lunes, 20 de febrero de 2017 | Leída 123 veces

El choque de trenes secesionista es inevitable

Noticia clasificada en: Secesionismo en Cataluña

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Cada palo habrá de aguantar su vela ante la historia. El PSOE es cómplice y responsable directo por acción de la fragmentación a la que está abocada España. El PP es responsable por omisión, o más bien por cobardía en ese “proceso”.


No solamente es Cataluña, aunque sí es el motor que guía el despedazamiento de nuestra patria. También está ocurriendo en Valencia, Baleares, Galicia, y País Vasco. Sobre todo, en esta última comunidad no es que se esté abogando en primera línea por la ruptura, pues en este momento el protagonismo y la batuta están en el lado catalán, pero se está a la espera para el momento propicio dar el último hachazo a lo que nos queda de unidad constitucional. Lo sabe hasta el más ignorante, otra cosa es que se mire para otro lado con más o menos disimulo. Y el hilo que guía ese desarrollo es el de las lenguas regionales como vehículo para desplazar y eliminar el español en las sociedades a las que se les somete a una inmersión lingüística que empieza por la escuela y terminará en el resto de la vida económica y social de esas tierras invadidas por lo rústico, lo pueblerino; por la falta, en suma, de cosmopolitismo y enfoque amplio de la vida.


Lo ve cualquiera salvo nuestros políticos, que huyen de los problemas y evitan así los compromisos audaces.


Si  en su día se hubiera canalizado este problema, y medios había para haberlo hecho, no se habría llegado a una situación como el fenómeno paradigmático de que parte muy activa de la sociedad catalana bajo la dirección subversiva de la secta secesionista que gobierna la Generalitat, insulte y amenace a la fiscal jefe de Barcelona, hecho inaudito en cualquier democracia con un mínimo de ingredientes que la legitimen. ¡Sin que suceda nada! ¡Sin consecuencias! ¡Es simplemente sorprendente y rocambolesco!


Tampoco, como ya escribí en mi anterior artículo, se permitiría la impunidad en el acoso que sufre una de los testigos, Dolores Agenjo, por haber cumplido su obligación cívica.


Tampoco se consentiría que el “caso Faisán”, en el que unos policías, con órdenes supuestamente expresas, fueron conniventes con el entramado de extorsión de ETA, se hubiera quedado en el limbo sin desentrañar los responsables de aquella decisión patética y, sorprendentemente absurda e ilegítima, en un Estado de Derecho, con una impunidad que me llena de perplejidad.


Puigdemont persiste en su intención de celebrar el referéndum y reta al Estado a impedirlo, sugiriendo un enfrentamiento que va más allá de lo meramente declarativo.


En definitiva, se ha llegado a un punto en el que el choque de trenes es inevitable y si queremos salvar la democracia tendrá que aplicarse el artículo 155 de la Constitución, cosa que habría sido evitable si se hubieran articulado medidas para que el nacionalismo no se extendiera, es decir si se hubiera impedido por la vía de los tribunales y la acción de la Alta Inspección de Educación, -y no lo olvidemos la acción de la fuerza legítima del Estado- el adoctrinamiento que se ha realizado sobre la población, aprovechando la inmersión lingüística que ha erradicado el castellano de la aulas; incluyendo en esta actuación a comunidades autónomas como Baleares, Galicia y Valencia.


Llevo décadas argumentando con todo un bagaje de pruebas documentales y empíricas que las lenguas regionales utilizadas por el nacionalismo llevan a la secesión. Ningún político con responsabilidades de gobierno, hasta ahora, me ha hecho el más mínimo caso. Lo he predicado en el seno del Partido Socialista hasta la extenuación. Se lo he dicho a aquellos a los que he tenido acceso del Partido Popular. He escrito decenas de artículos sobre esta cuestión sin tener ni una sola réplica o  contradicción a  mi argumentario.  Siempre el silencio ha sido mi eterno acompañante. Y ahora tenemos por delante un órdago que va a tener muchas salpicaduras sobre el entramado jurídico-constitucional y político, y no va a salir gratis la puesta en marcha de las medidas necesarias para restablecer el orden institucional, jurídico y político. Y eso tiene responsables concretos.


Por ejemplo, responsables como los socialistas Puig y Armengol que se alían con los secesionistas catalanes en el desafío al Estado, sin que hayan sido corregidos por los órganos rectores de su partido.


Por ejemplo, responsables como el presidente del Gobierno español, que se ha dedicado a comentar los hechos en lugar de gobernar al país haciendo frente a la secuencia de desafíos directos y expresos que se han producido hasta ahora, sin un solo atisbo de determinación concluyente con este proceso que culminará, si nadie lo impide, con un referéndum de separación. Y si se impide, se hará in extremis y con el cuerpo de nuestro Estado constitucional ya exánime.


Responsable el principal irresponsable que produjo este desenvolvimiento de sucesos cuando afirmó que lo que decidan los catalanes se cumplirá y que “la nación española es un concepto discutido y discutible”.  Me refiero, como todos ustedes saben, queridos lectores, al “cerebro gris”, al inefable e irrepetible Zapatero.


En definitiva, nuestra democracia española está enferma, en eso estoy de acuerdo con Puigdemont. Es en lo único que coincido con él.
Mientras tanto el acoso  a las familias que piden más español en las aulas sigue siendo implacable.  Lo dice Sonia Sierra, diputada de Ciudadanos. Por fin alguien con presencia institucional es capaz de escapar de la moqueta y poner los pies en la realidad.


“[…] Por si fuera poco, una vez que consiguen [los  padres]  hacer valer sus derechos en los juzgados, suele empezar el verdadero calvario. Es tal el calvario al que se les somete a estas familias, que en la mayoría de los casos acaban por renunciar lo que la justicia les ha dado, y, en no pocas ocasiones, acaban incluso cambiando a sus hijos de centro escolar.


Hace mucho tiempo que estamos denunciando esta situación y, hasta ahora, todo lo que habíamos conseguido había sido una retahíla de descalificaciones que suelen ir del socorrido ‘facha’ hasta los típicos ‘queréis dividir la sociedad catalana’ o ‘queréis que desaparezca el catalán’. Y, por supuesto, ni la más mínima empatía por esas familias señaladas, por esos niños a los que dejan de invitar a cumpleaños.


[…]  La resolución del sindic de freuges que, entre otras cosas, insta al Departament d’Ensenyament a que ‘se den instrucciones para que en el futuro en situaciones similares se asegure la protección de los derechos  de todos los alumnos y el cumplimiento  de los principios  de pluralismo, inclusión y cohesión social’ es una victoria moral pero no podemos seguir exponiendo a los menores y sus familias a este tipo de situaciones. Seguiremos trabajando para que todas las opciones sean respetadas y seguiremos volcando todos nuestros esfuerzos en proteger a los menores que, a día de hoy, no están protegidos en Cataluña”.  Y yo añado, ni en el País Vasco, ni en Valencia, ni en Galicia a pesar de que gobierna el PP, ni en Baleares…


De todas formas, ¡¡¡Bravo!!!, por Sonia, Diputada de C’s. Por fin alguien con predicamento público habla al respecto. Ahora lo que toca es que C’s pase de las palabras a los hechos. Pero eso es otro cantar.  No deposito ninguna esperanza en esa expectativa.


Sigo esperando.
 

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