Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Pascual Tamburri
Sábado, 25 de febrero de 2017 | Leída 287 veces

De Carnaval rural a montaje nacionalista. ¿Y cuándo llegará su Cuaresma?

Noticia clasificada en: Navarra

¿Una tradición milenaria? No, una importación manipulada por los nacionalistas ya en la Transición. En Pamplona pegan los zampanzar y los momochorros menos que en el Carnaval de Río.

[Img #10855]

 

¿Será Venecia? ¿Será Río de Janeiro? Pues no, no; pero tampoco es Lanz. Es el barrio de San Juan en Pamplona, como lo son muchos pueblos y barrios de toda Navarra que han vivido un Carnaval totalmente artificial, ajeno a sus tradiciones, importado por razones políticas por los que han convertido las costumbres de la Montaña en signos de identidad “euskaldún”.


No preguntaron a Julio Caro Baroja, desde luego. Simplemente aplicaron el razonamiento abertzale habitual. “Para ser una nación hemos de parecerlo. Para parecerlo hemos de ser diferentes. Para ser diferentes omitiremos lo que nos hace iguales al resto de españoles y europeos, y multiplicaremos, inventaremos o añadiremos lo que aparentemente nos haga distintos. Sin ningún respeto por la verdad.”


Y así, en San Juan, ciudad de Pamplona, disfrutan desde hace 40 años de un magnífico… carnaval rural. Eso es lo que los militantes más veteranos de la extrema izquierda abertzale, armada o no, llamaban y llaman “recrear la tradición”. O sea, inventarla. Que tiene cierta gracia, con regusto macabro, si uno piensa que estamos hablando de líderes y grupos abiertamente ateos haciendo que se celebre artificialmente una fiesta religiosa (pues no otra cosa es el Carnaval) y de un entorno tan marxista como nacionalista manipulando tradiciones para hacerlas sentir como propias por nuevos pamploneses que normalmente no venían de aquellos pueblos del Norte.
 

¡Y a quién le importan las contradicciones! Ellos quieren manipular conciencias e identidades, y así se ha hecho durante cuatro décadas. El Colectivo Cultural Donibane no quería crear una fiesta en el barrio (y lo mismo puede decirse en muchos sitios de Navarra) sino que buscaba crear a su gusto una identidad local, aceleradora de su anhelada identidad nacional vasca. Y así tienen en San Juan nada menos que una puskabiltza o cuestación (sin pararse a pensar que era efectivamente la petición de los modos por las casas… previa a las fiestas o al servicio militar). Y así se ve por san Juan, como por Olite y supongo que por Tudela y por Cortes también, por qué no, momochorros, chachos, brujillas, el hartza, akerra, oreina… No porque alguna vez hubiesen sido parte de la identidad local ni de la regional, sino porque imponiendo esa versión manipulada de las costumbres de algunos valles del Norte querían, y en cierta medida consiguieron, marcar con su ideología la identidad de los de aquí.
 

Nada inocente; también algo que ha ido matizándose y depurándose, cayendo en al absurdo de quitar hasta restos religiosos a una fiesta de origen sólo religioso, y de incluir en ella sus sucesivos “avances” ideológicos. ¡Pero qué podemos decir a los re-inventores del Olenchero, al que luego dieron mujer, para ahora dicen que hacerlo a-genérico! Con la misma falta de escrúpulos tenemos por las calles de casi toda Navarra la versión ikurriñera (y poco carnavalesca salvo por lo ridículo) del genio Ahari, de la diosa Mari, carneros, gigantes, zampanzares, momochorros y demás, hasta quemar a Mielochín.
 

Y qué vamos a pretender, si en Tafalla hay Zampanzar. ¿En Tafalla? Sí, sí, pero tranquilos, porque no lo puso Bildu, ni Uxue, y ni siquiera el Cuatripartito. Nació y fue pagado con la UPN de José Iribas en el Ayuntamiento, y nadie lo ha quitado. Con lo cual cómo vamos a quejarnos de lo que nuestro libérrimo hermano hizo y no hizo siendo consejero de Educación y Cultura con la laureada académica Yolanda Barcina; por lo demás, si se trata de detener la ofensiva identitaria nacionalista, basada en la mentira, en la debilidad y en la cobardía timorata de los llamados a oponérseles, ¿bastará devolver el poder a los que les dejaron llegar a este punto o habrá que exigir la respuesta que en décadas no ha habido?

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
1 Comentario
Pompeyo
Fecha: Domingo, 26 de febrero de 2017 a las 00:16
¿Carnaval rural vestidos de oveja o de bruja de Urdax en plena Ribera? NAHHH manipulación abertzale cutre, mejor importamos el de Cádiz, el de canarias o el de Rio. El de Cádiz, a Pamplona, con estilo

La Tribuna • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress