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Antonio Mancera Cárdenas, guardia civil retirado
Jueves, 9 de marzo de 2017 | Leída 236 veces

Carta de un guardia civil a Sara Majarenas en contestación a su carta publicada en "Gara"

[Img #10941]Sara he leído tu carta y quiero darte mi más sincera enhorabuena, siempre he creído que no hay nada peor que un niño tenga que crecer sin uno o sin ninguno de sus padres, como he creído que no hay nada peor para un padre o una madre que tener que sobrevivir a su hijo porque alguien ha decidido arrebatárselo, asesinarlo. Enhorabuena, porque vas a poder disfrutar de tu hija y tu hija va a poder crecer contigo al lado.

 

Es cierto que para una madre o para un padre el momento más difícil y duro de su vida es tener que vivirla sin su hijo cerca o simplemente sin su hijo, entiendo por tanto tu zozobra, y para entender tu zozobra, el momento más difícil de tu vida y posiblemente del de tu hija, hay que ponerse en el lugar de una madre que tiene a su hija en el hospital, que ha perdido a su hijo o que le tiene destrozado por una bomba en la UVI o ponerse en el lugar de un hijo que ha sufrido heridas graves por culpa de un ser irracional, violento y lleno de odio, o ponerse en el lugar del que ha perdido a sus padres, ¿lo has hecho tú alguna vez?, ¿te has puesto en el lugar de esas madres o de esos niños?

 

Como entiendo también, porque me pongo en tu lugar y en el de tu hija, que nunca hubieses podido imaginar que algo tan duro como lo que has pasado pudiese pasarte precisamente a ti, como nunca imaginaron los hijos y los padres de los cerca de novecientos asesinados por ETA, banda asesina a la que perteneces, que algo tan cruel e inhumano pudiese pasarle a ellos, y les pasó, fueron víctimas de la violencia y del odio terrorista, del tuyo también, porque la lacra de la violencia etarra se expandía absolutamente para llegar a todos a los que odiábais, el odio y la violencia llegó incluso a niños de la edad de tu hija, a los hijos de mis compañeros, además de a los padres y madres de otros muchos niños de la edad de tu hija que perdieron a sus padres.

 

 

Como todos sabemos, y como tú nos cuentas en tu carta pública, lo que le ha tocado vivir a Izar, a tu hija, no es fruto de un simple accidente ni de una enfermedad casual, como no fueron accidentes ni enfermedades casuales los cientos de asesinatos de ETA y las decenas de asesinatos de menores que cometió la banda asesina, porque vosotros no solo intentasteis asesinar, sino que lo hicisteis, asesinasteis a cientos de personas, de hombres, mujeres y niños, con un único fin, acabar con la democracia, sin pensar siquiera a quién os llevabais por delante. Vosotros lamentablemente en más de ochocientas ocasiones no errasteis el objetivo y a pesar de ello, aquellos niños que crecieron sin padres, aquellos padres que perdieron para siempre a sus hijos, siguen luchando hoy, como verdaderos demócratas, sin odio y pidiendo justicia, algunos de aquellos niños lo hicieron además como verdaderos herederos de los valores de sus padres, ellos aprendieron los valores de sus padres a pesar de no tenerlos cerca, vosotros teniéndolos al lado cada día no podéis enseñárselos a vuestros hijos porque simplemente carecéis de ellos.

 

 

Imagínate, como madre, el camino que tuvieron que recorrer aquellos niños y aquellos padres solos, y lo que les queda por recorrer cada vez que alguien como tú recibe beneficios que negasteis a sus seres queridos, ellos tampoco lo pasaron bien, no estuvieron bien entonces y no lo están hoy, siguen necesitando a sus padres y siguen preguntándose ¿por qué?, ni ellos tienen la respuesta, ni vosotros la sabéis, porque sois irracionales.

 

Dices que se te han hecho largas estas últimas cinco semanas en que tu hija estuvo hospitalizada y lo entiendo porque soy padre, y he vivido y se del sufrimiento que se pasa cuando tu hijo está en la UVI, luchando; pero imagínate tú,  lo larga que ha sido la vida de los niños a los que enviasteis a la UVI destrozados y amputados, acuérdate de aquellos a los que le arrebatasteis a sus padres, piensa lo largo que ha sido el camino para esos padres que por vuestra culpa perdieron a sus hijos, imagínate la tortura para ellos, imagínate el daño físico y psicológico a que los sometisteis, la ansiedad por la pérdida del ser querido, imagínate la ansiedad de esos niños, piensa en esas madres que pasaron en un momento, el momento en que decidisteis apretar el gatillo, en que detonasteis la bomba, a perder a sus hijos, entiendo tu ansiedad y la de tu hija, aunque no estoy seguro que tu hayas entendido nunca la ansiedad de aquellos a los que privasteis de sus padres o de sus hijos.

 

Dices al final de tu carta que “Yo la necesito a ella, ella me necesita a mí. Si no, no habrá reparación posible. O por lo menos, costará mucho más”, ¿te has parado a pensar, ya no solo como madre, como ser humano, en la reparación de aquellos a los que sumisteis en la más absoluta oscuridad?, ellos jamás tendrán la reparación que tú has reclamado y has obtenido, a ellos no es que les vaya a costar mucho más, es que les ha costado todo, su modo de vida y su familia, porque ellos, al igual que tú y tu hija ahora, se necesitaban, con una única salvedad que nunca podrán sentir la alegría de recuperarlos, de abrazarlos, de sentirlos cerca, que tu has sentido al estar cerca de tu hija, al reencontrarte con ella.

 

Dicen que te has arrepentido de tu paso por ETA, lo dudo, seguramente lo has hecho por estar cerca de tu hija, y desde el punto de vista de un padre puedo llegar a entenderlo, pero no creo que sea un arrepentimiento verdadero, si de verdad fuese arrepentimiento ¿por qué no fue hace tres años, hace cinco o hace diez?, ¿por qué en febrero?, no, no es arrepentimiento, no estás arrepentida, te has valido del sistema que queríais destruir, y eso no es arrepentimiento, es hipocresía.

 

Apelas a tu condición de madre, pero no te conformas con estar con tu hija, aunque sea en un piso tutelado, pretendes y así lo has pedido en tu carta "Izarrekin Sara Etxera!", “¡Sara Fuera de la Casa!”, no te conformas con lo principal, disfrutar de tu hija, algo con lo que se hubiese conformado una buena madre, pretendes mucho más. Pero si me equivoco y tu arrepentimiento es sincero, solo te queda como madre, y para que ellos, madres, padres e hijos, reciban la reparación que tú has exigido, ayudar a esclarecer los 300 asesinatos que aún están sin resolver, hazlo como madre, por esos niños a los que les arrebatasteis su infancia y a sus padres, y por esos padres a los que le quitásteis a sus hijos, ponte como madre en su lugar y piensa en tu hija al hacerlo.

 

Sin embargo y a pesar de que no te creo, me alegro que tu hija y tu estéis cerca, juntas, disfrutando vuestra vida unidas, pienso que ningún niño debería vivir sin sus padres, ningún padre, ninguna madre debería vivir sin sus hijos, pero piensa, como madre, en los cientos de madres que dejasteis sumidas en la oscuridad más absoluta, como tuvieron que afrontar solas el camino de la vida, como quedaron huérfanas de hijos, piensa en los cientos de hijos que quedaron simplemente huérfanos, solos por vuestra decisión, por la tuya, Sara.

 

Disfruta de la alegría de ver crecer a tu hija y de la alegría de que ella te vea envejecer a su lado, algo que no permitisteis a vuestras víctimas, y cuando la veas cada día a tu lado, cuando celebres sus cumpleaños, acuérdate de aquellos otros niños, algunos de la edad de tu hija, a los que tú y los tuyos no les disteis oportunidad de crecer junto a sus padres, acuérdate cuando la veas reir y jugar, de aquellas otras madres a las que tú y los tuyos privasteis de sus hijos, porque ellas también, como tú, los necesitaban a su lado.

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1 Comentario
Teresa
Fecha: Viernes, 10 de marzo de 2017 a las 11:59
Totalmente de acuerdo con el artículo. Los asesinos de ETA no han tenido nunca compasión, de sobra lo sabemos, y siguen la gran mayoría sin tenerla hacia sus víctimas. No hay más que ver a sus voceros de Bildu. Deberían estar encerrados con cadena perpetua. No me creo el arrepentimeinto repentino de muchos de ellos. Obedece a mi parecer, a componendas politicas más que a una sincera reflexión.

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