Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies

Pablo Mosquera
Domingo, 19 de marzo de 2017 | Leída 97 veces

Buenas noticias desde Euskadi

[Img #11018]

 

Este país necesita conciliar acuerdos para emprender la senda de la regeneración y las reformas. Los socialistas vascos han dado una lección de cordura. Han entrado a formar parte del gobierno que preside Urkullu. De esta manera escapan de la lucha por el poder entre Sánchez, López y Díaz. Han encontrado en la comunidad vasca el punto de coherencia del que se benefician los ciudadanos vascos, evitando caer en las redes de Podemos y de Bildu.

 

Ahora llega la segunda posibilidad. Si el PP vasco contribuye a la aprobación de los presupuestos de la Comunidad, y son capaces de cerrar acuerdos en materia de Ley para los Ayuntamientos vascos y el acuerdo para el Cupo, la legislatura en Euskadi estará guiada por la estabilidad, el uso racional de la autonomía y seguirá la buena senda del crecimiento económico y empleo.

 


La tercera debe ser de ida y vuelta. El PNV debe apoyar las cuentas del Gobierno del PP, para conformar una salida a la legislatura, junto a C's y CC. Y, desde esa tranquilidad, puede y debe abordarse la reforma del Estatuto de Autonomía, siempre dentro del marco constitucional.


La cuarta derivada es la necesidad de participar desde Euskadi en el Pacto de Toledo para encontrar fórmulas racionales a la financiación de las pensiones. Sin duda, el gran problema de la actual legislatura. Donde hay que ser muy sincero y reconocer que con el actual modelo de empleo cotizante, las pensiones son insostenibles, por tanto se hace urgente buscar nuevas fórmulas y proyectarlas hacia el futuro dónde se darán dos hechos ya visibles: progresivo envejecimiento poblacional y sustitución del trabajo humano por las actividades informáticas y robóticas.


Mientras, Euskadi y sus políticos deben evitar mezclarse con el nacionalismo catalán, por tres motivos. La insostenibilidad del proyecto independentista en la UE. La ruptura en la sociedad dónde la cuestión es azuzada por los políticos, mientras los ciudadanos quieren respuestas a asuntos como los derechos sociales, las condiciones laborales o la dignidad ciudadana en muchos casos vulnerada por las bolsas de pobreza. La vergonzosa corrupción que coloca al clan Pujol en la diana, pero también a sus sucesores -como Artur Mas- y quién sabe si a otros importantes personajes que hacían negocios desde Cataluña, razón por la que todavía ningún miembro de la familia Pujol ha ido a la cárcel, seguro que el ex honorable dispone de un dosier de pruebas contra las más altas instancias del Estado.   


En la Euskadi que me tocó vivir desde 1976 hasta 2002, además del terrorismo, había hechos muy notables que podían y debían haber sido buenas noticias. Me voy a referir a tres: el análisis de las bolsas de pobreza y su tratamiento; la prevención y atención integral a las drogodependencias; y la puesta en escena de infraestructuras culturales para atajar el paro industrial y cambiar la imagen de una Euskadi decadente y violenta.


La primera iniciativa parlamentaria surge siendo consejero de trabajo Jon Imanol Azua y es como consecuencia de una petición mía al tener referencias por Caritas Diocesanas de cómo la crisis del acero y en general de la industria, estaban creando auténticas bolsas de pobreza en una comunidad que hasta entonces había sido la más rica de España.


Fueron algunas medidas de aquellas pioneras en el Estado social. Desde el reparto del empleo, reduciendo la jornada laboral semanal a treinta y cinco horas, hasta el contrato relevo con las primeras prejubilaciones. Yo me pregunto cuál ha sido el motivo para no hacer uso de tales medidas en la actual crisis. Como también me pregunto qué espera el Parlamento nacional para evaluar de forma científica la pobreza que se ha creado en España, no sólo por el desempleo, también por la precariedad del empleo y la insuficiencia de los salarios.   


Euskadi fue la primera Comunidad consciente del gravísimo problema que ocasionaba el consumo de drogas, especialmente la heroína. La creación del DAK, dependiendo directamente de presidencia del gobierno vasco fue un importante avance socio sanitario, del que tuve el honor de formar parte. La derivada del consumo de heroína fue la presencia de una ingente población de afectados por el SIDA, a lo que respondió Osakidetza con la creación de unidades específicas de atención integral.  A lo que antecede puedo añadir la creación de la primera unidad hospitalaria de atención socio sanitaria a las ludopatías, precisamente en el departamento de Psiquiatría del Hospital "Santiago Apóstol" de Osakidetza en Vitoria, dónde ejercí desde 1982 como jefe de servicio por oposición.  


Cuando más intensa era la crisis económica e industrial, un consejero -Joseba Arregui- hizo lo mismo que Egipto en tiempos de sequía. Invertir para cambiar el panorama y el estado de ánimo. Fueron los momentos en los que se construye el Metro de Bilbao y las grandes infraestructuras culturales: Museo Guggenheim, Palacio Euskalduna, Palacio Kursaal. Posteriormente, el Museo Artium en Vitoria.
Aquel paisaje que se divisaba desde el puente de Deusto, con las ruinas industriales y aquella vieja estación de ferrocarril, da paso a un nuevo y hermoso Bilbao, entre la Universidad de Deusto, el Palacio para la temporada de Ópera y el maravilloso edificio de titanio concebido por Gehry.  La inversión en cultura hace de Euskadi una cita para turismo cultural de calidad, amén de organizar eventos que hacen olvidar las páginas de los sucesos.


Mi amigo Agustín Ibarrola, compañero del Foro de Ermua, supo plasmar como nadie aquellos tiempos duros. La última vez que hizo una exposición en Galicia, lo hizo en el Museo de Arte Contemporáneo en A Coruña, y sin duda la obra que más me impresionó fue la que usando papeles de aquellos periódicos cargados de malas noticias, dieron forma a un grupo escultórico llamado "Encapuchados". Espero y deseo que tales personajes, como La Santa Compaña, sólo formen parte de la imaginación y las pesadillas...   


Lo que es la vida. Al terminar mi artículo se produce la noticia sobre la intención de ETA para el desarme definitivo en los primeros días del próximo mes de abril. Lástima que las víctimas no lo puedan celebrar. Lástima que hayan tardado tanto en darse cuenta del "zulo inhóspito y miserable" dónde estuvieron y llevaron a todo un pueblo. Lástima que hayan tenido que pasar tantas cosas para que la muerte se alejara definitivamente de la verde Euskal Herría.

Acceda para comentar como usuario Acceda para comentar como usuario
¡Deje su comentario!
Normas de Participación
Esta es la opinión de los lectores, no la nuestra.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
La Tribuna • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress