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Lunes, 20 de marzo de 2017 | Leída 472 veces
Ante los ataques islamistas

El votante gay francés se acerca al Frente Nacional de Marine Le Pen

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Una semana antes del atentado terrorista contra la revista satírica francesa “Charlie Hebdo”, “Têtu”, la publicación de temática gay líder de Francia, anunciaba el nombre del ganador de su concurso anual de belleza. El vencedor fue un joven de 22 años, Matthieu Chartraire, que a juicio de los lectores del semanario, tenía un pelo perfecto, unas cejas magníficas y unos ojos profundamente seductores. Tal y como explica “The Spectator”, se trataba de “un pin-up en todos los sentidos… hasta que empezó a hablar”.


Para ira y enfado de muchos de los lectores de “Têtu”, el Adonis de 2015 resultó ser un abierto partidario del Frente Nacional de Marine Le Pen, pero, a pesar de las presiones, el editor-jefe de la revista, Yannick Barbe, se negó a censurar al  ganador seleccionado. “Está en su derecho de votar por el FN, incluso si no compartimos sus creencias", dijo. "Este es un concurso de belleza, y el voto de nuestros lectores se basó sólo en un criterio. Él sólo representa a sí mismo y no a la comunidad gay".


La afirmación de Yannick Barbe en el sentido de que Chartraire no representa a la comunidad gay francesa, habría que ponerla en cuestión actualmente, pues cada vez se está poniendo de manifiesto de una forma más clara que el votante gay galo está yendo a parar a las filas del Frente Nacional. Una reciente encuesta de Ifop mostraba que, en París, más del 26% de los homosexuales apoyó a Le Pen, en comparación con un 16% de los votantes heterosexuales.


En un reportaje de la publicación británica “The Spector”, Patrick McCarthy, un joven bloguero gay que vive en Burdeos, proporciona su visión sobre esta cuestión. "Hasta 2005, Burdeos era una ciudad muy ‘gay-friendly’”, dice. "Las parejas del mismo sexo podían caminar abiertamente por la calle cogidas de la mano sin ningún problema. Entonces, ocurrió lo impensable. En apenas unos meses, cinco homosexuales fueron asesinados en la ciudad. Se culpabilizó de los crimenes a la comunidad musulmana de Burdeos, ya que algunos de estos crímenes fueron llevados a cabo por personas de origen árabe".


 

La escena gay de Burdeos ha disminuido desde los ataques, y McCarthy explica cómo el Frente Nacional ofrece un hogar acogedor a los gays que se sienten juzgados y amenazados por los musulmanes y que, además, comparten preocupaciones más amplias sobre la inmigración y la pérdida de la identidad francesa.

 


De hecho, que los hombres gay ahora se sientan cómodos en el Frente Nacional es el resultado de un esfuerzo deliberado de su líder, Marine Le Pen, que, como es sabido, ha seguido un programa de “desintoxicación” de su partido desde que tomó el control del mismo.


Marine ha hecho un trabajo duro para expandir la membresía del FN más allá de los más radicales. Ha condenado públicamente el antisemitismo, se ha acercado a Israel, e insiste en que, lejos de ser racista, su partido es el único que defiende la laicidad y la democracia contra la islamización. Y con respecto a la homosexualidad, el FN ha situado como diputado europeo a Florian Philippot, que fue descubierto como gay por la revista “Closer”, la misma que reveló la relación entre François Hollande y Julie Gayet. Al mismo tiempo, Le Pen nombró a Sébastien Chenu como uno de sus principales asesores, uno de los fundadores de la organización activista GayLib.


Oficialmente, Le Pen no apoya la legalización del matrimonio homosexual, que el gobierno francés aprobó en 2014. Pero al igual que otros líderes de la nueva derecha en Europa, especialmente Geert Wilders del Partido de la Libertad de Holanda, es muy consciente del valor del voto gay. De hecho, cuando en 2013 se produjeron las enormes manifestaciones de París contra el matrimonio gay, ella se negó a participar.


Bruno Clavet es un activista gay orgulloso de su pertenencia al FN. Actual político y ex-modelo de ropa interior, afirma que llegó al Frente Nacional tras estar en el anterior partido del ex presidente Nicolas Sarkozy. "No creo que el FN sea anti-gay", explica. “Estamos en contra de la guetización [en comunidades raciales o sexuales]. Para mí no hay más que una comunidad, es la comunidad nacional, el pueblo francés. Este es el nuevo espíritu que nos impulsa”.
 

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