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Viernes, 5 de mayo de 2017 | Leída 106 veces
Llevado a cabo el 13 de mayo de 1981 por Mehmet Ali Agca

La CIA confirmó que altos funcionarios de la Unión Soviética estuvieron detrás del intento de asesinato del Papa Juan Pablo II

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Contrariamente a lo que se señaló de una forma oficial desde los organismos gubernamentales estadounidenses, altos funcionarios de la Unión Soviética estuvieron detrás del intento de asesinato del Papa Juan Pablo II que un ciudadano turco de 23 años de edad, llamado Mehmet Ali Agca, llevó a cabo en la Plaza de San Pedro de Roma el 13 de mayo de 1981.

 

Paul Kengor, profesor de Ciencias Políticas, escritor de la Universidad de Grove City y biógrafo del expresidente norteamericano Ronald Reagan ha explicado que ha conseguido información nueva, secreta y relevante sobre la investigación que el Gobierno norteamericano llevó a cabo hace 37 años con motivo del atentado. Y señala que en los documentos a los que ha tenido acceso se pone de manifiesto que fue la temida GRU soviética (servicios de inteligencia militar), en colaboración con  el jefe del espionaje ruso en aquel momento, Yuri Andropov, la que tuvo un papel preponderante en el ataque al pontífice.

 

Kengor, en unas declaraciones realizadas a la web The Signal, explica que el presidente Ronald Reagan y el responsable de la CIA bajo su mandato, William Casey, sospecharon desde el principio de la implicación soviética en el tiroteo contra el Papa polaco, “pero sus sospechas se situaban en contra de lo que pensaba en aquel entonces el establishman de la CIA, el Departamento de Estado y la Casa Blanca”. Aun así, Casey encargó a dos jóvenes agentes femeninas una investigación profunda del caso, cuyas conclusiones éstas entregaron unos días después. El reporte de las agentes concluía con la implicación soviética y así se le hizo saber a Ronald Reagan, quien, a su vez, transmitió la información al propio Juan Pablo II. “Tanto Reagan como el Papa se negaron a hacer públic lo que sabían porque temían la reacción de la Unión Soviética y temían, sobre todo, que pudiera estallar una nueva Guerra Mundial. Fue un extraordinario ejercicio de diplomacia el que desarrollaron estas dos grandes personalidades en un momento histórico muy difícil”.

 

Hay que recordar que el 13 de mayo de 1981, en el centro de La Plaza de San Pedro de Roma, un ciudadano turco llamado Mehmet Ali Agca, de 23 años de edad entonces, disparó con una pistola en cuatro ocasiones al Papa Juan Pablo II. Dos de los proyectiles alcanzaron al prelado, que resultó gravamente herido. Un tribunal italiano sentenció a Agca a cadena perpetua. Más tarde, Juan Pablo II le perdonó y el primer ministro italiano Carlo Ciampi le anuló su condena, deportándolo a Turquía en 2000, donde vive desde entonces.

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