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Ascensión Corcuera Ruiz
Miércoles, 17 de mayo de 2017 | Leída 88 veces
El actor se marcha "muy dolido"

La extrema izquierda expulsa a Antonio Banderas de Málaga

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Antonio Banderas está harto. Harto de las maniobras políticas de la extrema izquierda andaluza, harto de las amenazas ignorantes de Podemos Málaga y harto de las zancadillas de los concejales de Izquierda Unida en esta capital. Harto. Antonio Banderas está tan harto que abandona uno de los proyectos que más ilusión había generado recientemente en la Costa del Sol: el proyecto Astoria-Victoria.


En una carta recientemente hecha pública, el actor explica cómo abandona un proyecto con el que estaba muy ilusionado y que, tal y como se ha explicado desde la empresa Starlite, abanderada la iniciativa, se trataba de algo sin precedentes en todo el mundo. Banderas se marcha muy dolido tras el boicot permanente y las "descalificaciones incluso personales" de los concejales Ysabel Torralbo y Eduardo Zorrilla, de Málaga Ahora e Izquierda Unida-Málaga para la Gente. Y también por la "tibieza" del Ciudadanos, según informa este martes el diario SUR. "Ni siquiera conocen el tema, ni siquiera se han dignado a contactar conmigo para hablar de ello", dice Banderas en su carta remitida a los patrocinadores del proyecto. "No quiero convertirme en un segundo Moneo en Málaga", sentencia en su misiva para explicar su decisión.


El proyecto que avalaba Banderas era pionero en Europa. Incluía la construcción de dos teatros, talleres escénicos, seminarios de formación, cursos de dirección, platós de televisión, becas para estudiantes malagueños, espacios para jazz, música y danza, zonas de ocio con restauración a cargo de las escuelas de hostelería malagueñas, y sobre todo, la presencia periódica del actor malagueño, una celebridad en Hollywood.


En su misiva, Banderas llega a revelar las inversiones previstas para un proyecto que garantizaba miles de puestos de trabajo en la ciudad. Solo los dos teatros hubieran tenido un presupuesto anual de tres millones de euros.


Banderas explica en su carta que “hace ya bastante tiempo que me rondaba la idea de lanzarme a un proyecto cultural en Málaga. Creo que es una idea no carente de lógica, pues esta es la ciudad que me vio nacer, en ella desarrollé mis estudios de Arte Dramático y aquí fue donde comencé mi actividad teatral hace aproximadamente 40 años. Soy al mismo tiempo un entusiasta de la inercia cultural que se ha ido apoderando de nuestra ciudad y esto ha ido acrecentando mi interés por aportar, por unirme a esa inercia poniendo mi granito de arena y participar de una forma directa en los acontecimientos que en ese sentido están teniendo lugar en Málaga, por lo tanto creo que entra dentro del sentido común el pensar que yo tuviese una inquietud de este tipo, para con mi ciudad y para conmigo mismo”.
 

El actor confiesa que “nunca pasó por mi cabeza la idea de que este proyecto fuese rentable para mí. La idea era más bien la contraria. Lo que he ganado en mi larga vida como profesional, ha sido ganado básicamente fuera de mi tierra, peleándome todos los días en los lugares más competitivos del mundo, viviendo en hoteles, en aeropuertos, sin ver crecer a mis hijos. No, aquí venía a gastármelo. Gastármelo en el importante desembolso económico que había que hacer en la construcción de un edificio que fuese capaz de albergar un proyecto tan ambicioso como este, en los ‘cánones’ que se llegasen a establecer por parte de quien otorga la concesión. Además para ayudar a la financiación, sólo de la actividad teatral, me animé a hacer un ofrecimiento económico que se establecería en el entorno de los 250.000 euros anuales, que ayudase a cerrar un presupuesto por temporada, repito, solo para los teatros, que rondaría los 3,000,000 de euros. Esto se llevaría a cabo de forma totalmente privada, y vendría por la vía de la esponsorización. Pero la aportación más importante que yo podría realizar no era la económica. Casi cuarenta años como profesional del cine, y el hecho de haber realizado la mayor parte de mi labor artística en Hollywood me han proporcionado un buen número de importantes relaciones personales que naturalmente pondría a disposición de esta idea ambiciosa y eso sí podría haber marcado un factor diferencial para dotar a todo el proyecto del prestigio, la profundidad y el brillo necesario para hacer ‘ruido’ en el mundo de la cultura, un ‘ruido’ que se oiría lejos. Además no solo se contaría con personas sino que trataríamos de echar las redes a instituciones como el Actor’s Studio, las escuelas de interpretación de Stella Adler de Los Ángeles, el Roundabout Theatre de Nueva York, etcétera”.


“Hay mucho más, mucho más, pero desgraciadamente creo que no se dan las condiciones para ello. Tras haber ganado el concurso de ideas, no vinculante, al que se presentaron 72 participantes, y haber obtenido un segundo lugar en la votación popular que se llevó a cabo a través de las redes sociales, nos dimos cuenta casi de inmediato de que no existía el ambiente adecuado para seguir compitiendo por la concesión. Queríamos competir y ganar porque creímos tener el mejor proyecto para la ciudad. Nunca perdimos el respeto a nuestros ‘rivales’. Nos someteríamos deportivamente a la decisión final a la que se llegase por parte de quienes hubiesen de tomarla. Pero los coros de voces que comenzaron a alzarse contra nuestro proyecto, dentro y fuera de los ambientes políticos locales, que además no se detenían en la crítica al mismo, sino que se extendían a la sorna, el cachondeo y por qué no decirlo, la mala leche, me hicieron comenzar a reflexionar sobre si realmente valía la pena arriesgar tanto, enfangarse tanto, y exponerse tanto. Hablé por teléfono con mis compañeros de viaje, pues yo me encontraba trabajando en una película. Tanto Pepe Seguí, como Ignacio y Sandra no entendían lo que estaba pasando, no entendían los insultos, las descalificaciones, el trato humillante. También ellos reflexionaron y todos juntos llegamos de forma clara a la misma conclusión. Había que salir de ahí, había que salir y buscar un mejor lugar en el que depositar todas las energías positivas que deseábamos para este desafío, un mejor sitio en el que sudar por ofrecer nuestras ideas a Málaga, un rincón en el que no huela a corralón y podamos construir algo interesante”.

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